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LOCURA POR RABAH MADJER

El Valencia se adelantó a Ajax y Bayern para conseguir como cedido al futbolista del momento, que llegaba como campeón de Europa con el Oporto con un gol de tacón

PACO LLORET

Su incorporación provocó un fuerte impacto popular y mediático. Las instalaciones de Paterna quedaron colapsadas el día de su primer entrenamiento. Mestalla recaudó 30 millones de pesetas en su debut y los empleados se vieron obligados a cerrar las puertas de acceso a la grada para impedir la entrada de aficionados sin localidad. Rabah Madjer alteró, como nadie hasta entonces, el pulso del valencianismo. Había motivos para ello. Se trataba, sin discusión, de uno de los mejores futbolistas del mundo en 1987, su gran año. Un espectacular gol de tacón sirvió para que el Oporto conquistara la Copa de Europa ante el Bayern de Munich. Pocos días antes de incorporarse al Valencia marcó el tanto de la victoria en la prórroga de la final de la Copa Intercontinental ante el Peñarol que se disputó en Tokio bajo una impresionante nevada. Ambos encuentros concluyeron con idéntico marcador: 2-1 y ambos los decidió el futbolista argelino. Cuando se cerró su cesión viajó en el mismo vuelo desde Barajas a Manises en compañía de Bossio, su nuevo compañero en el Valencia, que venía de pasar las navidades en Uruguay y que había sido con anterioridad jugador de Peñarol de Montevideo.

Con su fichaje, el club valencianista hubo de dar la baja provisional a Ciraolo hasta final de temporada, puesto que no se podían alinear más de dos foráneos. El argentino que había llegado en verano procedente Newell's fue el sacrificado. Madjer ya había participado en dos Mundiales con la selección argelina: España 82, torneo en el que batieron a los alemanes en un inolvidable duelo, y México 86, en el que cayeron ante España en la fase de grupos. Madjer, después de fichar por el Racing de París donde no le fueron bien las cosas, recaló en el Oporto donde explotó. Sin embargo, la relación con el presidente, el eterno Jorge Nuno Pinto da Costa, se deterioró y terminó enfrentado a los dirigentes del club portugués. El Valencia aprovechó aquella situación para hacerse con sus servicios en condición de cedido hasta el final del ejercicio 87-88. La entidad presidida por Arturo Tuzón buscaba un revulsivo para mejorar el rendimiento del equipo en el ejercicio del retorno a primera división. Pese al notable arranque de campeonato con cuatro victorias y un empate en las cinco jornadas iniciales, la trayectoria cambió, los resultados no acompañaban y la clasificación empeoró. El temor a revivir un hundimiento como había sucedido dos temporadas atrás, motivó la contratación de un crack contrastado, un hombre resolutivo que ayudara a la reacción. El Valencia tenía un equipo joven y con talento pero precisaba ser más competitivo pese a que desplegaba un juego de alta escuela, como decía Alfredo di Stéfano, su entrenador.

La contratación de Rabah Madjer no resultó sencilla. Otros clubes aspiraban a enrolarlo en sus filas. El Ajax, dirigido por Johan Cruyff, y el Bayern, estaban muy interesados por contar sus servicios. Finalmente, el Valencia, pese a la incredulidad de muchos, les ganó la mano y logró el objetivo. Las gestiones llevadas a cabo por José Domingo y Alberto de Miguel, los hombres de máxima confianza en el consejo directivo que presidía Arturo Tuzón, dieron su fruto aunque se desató, al mismo tiempo, una fuerte crisis interna por las desavenencias surgidas. La operación no era del agrado de algunos directivos que se sentían ninguneados al haberse enterado por la prensa de la noticia y que, por añadidura, consideraban excesivo el montante económico para una entidad que se hallaba todavía en proceso de recuperación. Dos de ellos decidieron dimitir.

La puesta en escena de Madjer resultó impactante. Los primeros diez minutos de su debut fueron de ensueño: un gol y dos jugadas antológicas. La afición presente en Mestalla se rompía las manos y se las prometía muy felices aquel domingo 3 de enero de 1988. Sin embargo, el partido contra el Athletic de Bilbao, acabó con derrota por 1-2. Decepción pese a un inicio tan arrollador. Nadie dudaba de la clase de Madjer, que presentó unas inmejorables credenciales, pero su juego se diluyó a medida que avanzaba el tiempo. Una semana después se repitió la historia. Visita al Calderón en el reencuentro con Paulo Futre, los dos artífices de los éxitos del Oporto. La expectación mediática se dispara. El Valencia arrolla al Atlético del 'Flaco' Menotti. Un gol madrugador, un balón al poste y dos grandes oportunidades desaprovechadas. Madjer da un recital mientras la afición colchonera se teme lo peor. Pero todo se viene abajo a la media hora cuando el argelino se lesiona y pide el cambio. Los valencianistas pierden al final por 2-1.

El globo se deshincha aunque en su reaparición, en el viejo Luis Sitjar de Palma, marca el gol de una épica victoria por 2-3 ante el Mallorca en la prolongación. El efecto sorpresa desaparece y el argelino ya no destaca tanto en sus siguientes actuaciones, deja destellos de calidad en cuentagotas hasta que en La Condomina sufre una grave lesión muscular que le tendrá apartado dos meses. Cuando regresa a los terreno de juego, el equipo está dirigido por Roberto Gil que lo alinea como titular sin que su aportación marque diferencias. Ambas partes ya habían asumido que no iban a seguir juntas.