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Fútbol | Valencia CF

«Si no hubiera sido por la lesión, nunca habría salido del Valencia al Barcelona»

Robert, durante la entrevista realizada a LAS PROVINCIAS. / manuel molines
Robert, durante la entrevista realizada a LAS PROVINCIAS. / manuel molines

Su venta al equipo catalán permitió al club saldar las deudas. Regresó por todo lo alto y fue clave en el centro del campo, tras dos lesiones muy graves | Robert Fernández, exfutbolista del Valencia (1981-95)

JOSÉ MOLINSVALENCIA.

-Llegó con 19 años del Castellón, ¿se hubiera imaginado el recorrido que iba a tener?

-La verdad es que no. Estábamos Ribes y yo jugando allí, Antonio Sales era el presidente y nos llamó en navidades. Nos dijo que fuéramos a Valencia, que nos estaban esperando Ramos Costa y Salvador Gomar para conocernos y empezar a trabajar el traspaso al club, aunque estábamos en plena temporada. Hicimos un precontrato en una oficina de Ramos Costa, pero acabé la campaña en el Castellón.

-¿Qué sensación tuvo al llegar al Valencia?

-Era muy joven, así que imponía lo de ir a un grande mundial como el Valencia, había ganado la Recopa, estaba Kempes, era un paso muy importante en mi vida.

-Era complicado entrar en ese equipo que venía de ser campeón y con un once de memoria, pero lo logró.

-Sí, la verdad es que había un equipo extraordinario, tenía un glamour especial. Entrar en ese vestuario y ver aquellos jugadores, muchos internacionales, era algo especial. Ir a una ciudad deportiva, que había muy pocas, Mestalla, una ciudad grande, era sensacional. Ponerse esa camiseta blanca fue algo inolvidable. Quizá para mí fueron los mejores años, porque después vas evolucionando.

-Pasieguito le hizo debutar.

-Con él tuve una relación muy especial. Hablamos muchísimo de fútbol, era una persona muy entrañable y cercana, tuve la suerte de entrar en su círculo. Él dijo sí a mi fichaje y me hizo debutar.

«El Mundial del 82 hirió de muerte al club, el descenso del 86 fue la consecuencia»

-Tras un año en la mili, se instala en el once titular.

-Tuve que hacer la mili en Bonrepós y no podía ir casi a los entrenamientos, me perdía muchos partidos. La temporada siguiente es verdad que empecé a jugar de continuo.

-Aunque fue un año agónico, con el gol salvador de Tendillo.

-Entramos en una espiral negativa. Yo creo que el Mundial 82 al Valencia le hizo mucho daño. Tuvo que hacer grandes inversiones en el estadio y empezó con dificultades económicas, costaba hacer fichajes y mantener a sus grandes jugadores, empezaban a marcharse. Hubo un desgaste terrible del club que no tenía visos de solución, y toda esa situación desembocó en el descenso del 86. El equipo bajó físicamente ese año, pero ya arrastraba el problema desde el 82.

-¿Cómo vivió ese gol?

-Fue increíble, ganar aquel partido al Madrid, que se jugaba la Liga, y nosotros con las dificultades que habíamos pasado, con un equipo joven, se dio la carambola con otros partidos y nos salvamos. Fue como una final de Champions, el estadio estaba a rebosar. Y esa misma noche destituyeron al entrenador, Koldo Aguirre. Se hacía todo muy mal. El club ya estaba herido de muerte. El equipo empezó a bajar en el 82.

-¿Con 20 años usted y Tendillo se sentían ya veteranos?

-Totalmente, teníamos que hacernos mayores a la carrera. Tendillo para mí ha sido el mayor talento que ha salido de la cantera del Valencia, un adelantado al fútbol moderno, hoy seguiría siendo uno de los mejores centrales del mundo.

El jugador

Su ficha:
Centrocampista de carácter y una gran capacidad de marcar goles desde la segunda línea, pasó diez temporadas en Mestalla en dos etapas, hasta el descenso y desde 1990 hasta la final de Copa del 95.
Nacimiento:
Betxí (Castellón), 5 de julio de 1962 (56 años)
País:
España
Posición:
Centrocampista
Altura:
1,79 m
Partidos con el Valencia:
295
Goles con el Valencia:
66
Dorsal:
8
Debut en Liga con el Valencia:
Valencia-Betis (2-1), 25 de octubre de 1981, disputó 31 minutos.
Fichaje:
300 millones de pesetas al repescarlo del Barcelona
Periodo:
1981-86 y 1990-95
Temporadas:
10
Último partido con el Valencia:
Final de Copa Deportivo-Valencia (2-1) el 27 de junio de 1995 en el Bernabéu.
Internacional:
29 partidos.
Otros equipos en los que jugó:
Castellón, Barcelona, Villarreal y Córdoba.

-¿Esa dinámica agónica se frenó con Paquito y Roberto Gil?

-Sí, en las dos temporadas siguientes ellos nos estabilizaron. Nos ayudaron a sacar adelante la situación, con Paquito incluso llegamos a ser líderes en la primera vuelta. Pero en la segunda estábamos agotados por la pretemporada que nos hizo. Entrenábamos en el Mondúver y eran salvajadas. Subíamos montañas, entrenábamos a todas horas, no he visto una cosa igual. Después vino Roberto y nos ayudó mucho.

-Con Vicente Tormo de presidente se agravó la crisis económica y llegó el descenso.

-El club estaba enfermo desde el 82, nadie era capaz de curarlo. Cualquier presidente que hubiera estado le hubiera tocado bailar con esa situación. Había un problema económico, subía gente joven pero seguía siendo un club grande, con lo que exige eso, y el equipo cada vez era más débil. Al final el jugador sufría, tenía miedo a fallar y eso nos llevó al descenso. Yo vivía con mis padres y pese a estar varios meses sin cobrar no me afectó tanto, pero a otros sí.

-Hubo un aspecto clave. Usted se lesionó de gravedad unos meses antes del descenso. ¿Cómo influyó en el fatal desenlace?

-Es cierto, eso fue clave. Tuve una lesión muy grave de peroneos, apenas tenía tendón por la cortisona que me pincharon el año anterior. Cuando me operaron, Enrique Buqué y Jorge Guillén dijeron 'Dios mío, qué hemos hecho'. Tuvieron que hacerme una biopsia porque pensaron que podía tener cáncer, ya que eso no era normal, el tendón se caía a trozos. Ese deterioro fue porque me forzaron a jugar porque era importante y el club estaba en una situación límite. Pensaba que no iba a volver a jugar al fútbol, y el doctor también. Volví en los últimos partidos y marqué tres goles. Seguramente con seis o siete partidos más nos hubiéramos salvado.

-¿Cómo fue el día del descenso?

-No pudimos llegar a salvarnos, fue un golpe muy fuerte. Muy triste. Descendimos en el Nou Camp, si hubiéramos empatado podíamos salvarnos.

-Su venta supuso un paso clave para la recuperación económica.

-Fueron 100 millones de traspaso y el Barcelona vino a jugar un trofeo Naranja gratis. El club tenía muchos problemas económicos y había necesidad de vender. El Barcelona se interesó por esos últimos partidos que jugué, ya que venía de estar muchos meses lesionado. Apostó porque Terry Venables estaba encaprichado. Vino a Valencia y se cerró la operación.

«Si Tendillo no hubiera marcado ese gol, yo hubiera fichado por el Real Madrid»

-¿Si no hubiera sido por la lesión habrían pagado el doble?

-Si no hubiera sido por la lesión quizá nunca habría salido del Valencia, no hubiera ido al Barcelona. En el 82, cuando Tendillo marcó, si el Valencia bajaba, yo hubiera firmado por el Real Madrid. Las situaciones son las que son, una circunstancia puede cambiar otra.

-Cuatro años más tarde el Valencia lo recompra por 300 millones.

-Tenía tres años más de contrato en el Barcelona, fui muy rentable para ellos. Hubo polémica en Valencia porque era mucho dinero, pero eso no me causó presión. Al contrario, me gusta. Cuando volví el equipo era completamente diferente, un gran equipo, ya instalado en la zona alta, de UEFA. Había muy buenos jugadores y el club estaba muy saneado, tenía fuerza, no era el Valencia que yo había dejado. Tuzón era un presidente extraordinario, entrañable, asentó al club.

-Su imagen con Fernando en los goles de la remontada al Real Madrid en 1992 es inolvidable.

-Fue un momento mágico, ganarle al Madrid, era sábado por la noche, televisado. Fernando marcó en el minuto 88 y yo en el 90. Fue todo muy rápido e inesperado. Muy especial, el estadio se venía abajo. Son de las situaciones y los goles que se quedan grabados para siempre. Jugábamos muy bien al fútbol con Hiddink.

-¿Fue el entrenador con el que más a gusto jugó, con Penev, Fernando, Quique, Leonardo...?

-Sí, sin duda, era un gusto jugar. Era un entrenador con el que aprendías mucho, de la escuela holandesa. Yo había tenido la suerte de estar con Cruyff en el Barcelona y ya sabía sus métodos y su forma de trabajar. Fue un gran acierto firmar a Hiddink y una pena que no estuviera más años.

-¿Qué diferencias tenía Roberto de su primera etapa a la segunda?

-Era muy diferente, mucho más hecho, quizá menos potente pero con mucha mejor colocación. Eso es lo que me ha permitido jugar hasta los 39 años. No tenía ese vigor ni esa fuerza y estaba castigado por las lesiones. Tuve otra muy grave en la 93-94, en el tendón de Aquiles. Me perdí casi toda la temporada.

«Los médicos me dijeron que no volvería a jugar, pensaron que podía tener cáncer»

-Y de nuevo volvió, aunque con Parreira tuvo algún problema.

-Tras la lesión noté desconfianza en el club hacia mí y eso conllevó un enfrentamiento con Parreira. Me cambió una vez, yo no lo vi justo y nos enganchamos en el túnel de vestuarios. Le insulté. Al día siguiente le pedí perdón. Tuve que pagar un millón de pesetas de multa por indisciplina, estuvo muy feo por mi parte. Me puso un mes de sanción, pero a los quince días me la levantó. Me dijo que él no era mi enemigo y que el equipo me necesitaba.

-La Copa fue la protagonista. Eliminan al Real Madrid y usted marca el gol que da el pase a la final.

-Hicimos un gran torneo. Marqué el gol en Albacete y pasamos a la final, el Valencia desde el año 80 no había vuelto a jugar una final y la de Madrid era el colofón de toda una generación.

-¿No sabía que aquella final iba a ser su despedida?

-Antes de jugar ese partido Rielo me dijo que iban a renovarme, porque acababa contrato. Pero después del partido, como se perdió, no me renovaron. Esa fue la verdad. Por perder la final. Fue Jesús Martínez el que me lo dijo. Sabía lo que podía ocurrir. Cuando perdimos, en el mismo estadio ya sabía que había sido mi último partido con el Valencia.