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Kempes y Arconada frente a frente

Dos mitos del fútbol español. Kempes tenía una enorme facilidad para marcar goles pero siempre se le resistió Arconada, al que sólo batió en dos ocasiones. / Juanjo Monzó
Dos mitos del fútbol español. Kempes tenía una enorme facilidad para marcar goles pero siempre se le resistió Arconada, al que sólo batió en dos ocasiones. / Juanjo Monzó

El mito del Valencia y el portero de la Real Sociedad acabaron fundidos en un abrazo en Mestalla en un partido de 1980 recordado por el duelo titánico entre ambos

PACO LLORET

El mejor goleador y el mejor portero. Ambos se cruzaron en numerosos duelos a finales de los setenta y principios de los ochenta. Partidos apasionantes y atractivos. Kempes y Arconada representaban el estilo de sus respectivos equipos. El valencianista abanderaba a una escuadra que se postuló como especialista en grandes citas pero a la que le costaba mantener la regularidad. Destellos brillantes, triunfos memorables y noches gloriosas. Tampoco faltaron derrotas inexplicables y crisis periódicas. Los goles del argentino, su melena al viento son ya un ícono eterno. El Valencia conquistó varios títulos en torneos de eliminatorias, la especialidad de la casa.

La Real Sociedad, por el contrario, se cimentó como un equipo sólido y competitivo en la Liga gracias a una alineación que se repetía todas las jornadas y a una generación excepcional de futbolistas. Se mantuvo como equipo invicto durante 32 jornadas consecutivas aunque ese ejercicio dejó escapar el título que conquistó por partida doble en las siguientes dos temporadas. Arconada era una garantía entre los palos, el guardameta de las intervenciones prodigiosas, agresivo e intuitivo, exhibía una elasticidad asombrosa, intimidaba a los adversarios con su presencia.

El 'Matador' solo pudo batir al meta donostiarra en un par de ocasiones, ambas en la misma campaña, la 77-78, en la que Kempes conquistó su segundo 'Pichichi' con 28 goles. Un gol en Copa y otro en Liga. El primero en Mestalla y el segundo en el desaparecido campo de Atocha. Curiosamente, en ese ejercicio ambos equipos se cruzaron cuatro veces y el Valencia no sumó ningún triunfo. Los realistas eliminaron a los valencianistas en los octavos de la Copa con empate a uno en Mestalla y goleada en San Sebastián por 4-1. El gol de Kempes abrió el marcador de la eliminatoria pero después llegó el empate, obra del defensa Cortabarría.

El Valencia cayó en su feudo en la Liga el 1 de enero. Tarde espesa y de resaca. Un solitario gol del centrocampista Diego sentenció la contienda. En la segunda vuelta, se registraron tablas, con un gol inverosímil de Mario Kempes que sorprendió a Arconada. El balón botó poco antes de llegar a los dominios del cancerbero. Los valencianistas se tomaron la revancha tan solo un año después, cuando se cruzaron en dieciseisavos con la Real Sociedad. A diferencia del precedente anterior, el choque de ida se disputó en el feudo blanquiazul. La Real se impuso por 1-0 y, de nuevo, Diego fue el goleador de los vascos. La anécdota de aquel encuentro fue la increíble aplicación del descuento que efectuó el árbitro Tomeo Palanques. El colegiado catalán añadió once minutos en el primer tiempo y doce en el segundo. Una medida sorprendente en aquellos años.

Eliminado de Europa por el West Bromwich inglés y alejado de la cabeza de la Liga, la Copa se erigió en una tabla de salvación para el Valencia en una temporada que prometía mucho por el gran nivel de la plantilla a la que se habían incorporado Bonhof y Solsona. Mestalla se entregó en el partido de vuelta que empezó de la mejor manera posible: gol de Saura que igualaba la eliminatoria. En el segundo tiempo Satrústegui lograba la igualada y dejaba a los locales a un paso del precipicio. Todo parecía perdido cuando Marcel Domingo movió el banquillo a la desesperada. La entrada de un delantero, 'Lobo' Diarte, por un defensa, Cerveró, activó la reacción que se materializó con tres goles en los últimos diez minutos. Una 'mascletà' que dejó un ambiente de alegría incontenible. Los tantos de aquel final apoteósico llevaron la firma de Darío Felman, Rainer Bonhof y Ricardo Arias.

El argentino Felman se convirtió en un goleador providencial en aquella edición de la Copa del Rey que fue a parar a las vitrinas valencianistas. Después de aquella eliminatoria, logró el gol en la prórroga ante el Barça en la mayor remontada copera de la historia en Mestalla. Posteriormente, marcó en el antiguo campo de Zorrilla el gol que daba el pasaporte para la final y evitaba los treinta minutos de tiempo suplementario ante un combativo Valladolid que había igualado el 2-0 de la ida. Cuando el Valencia volvió a verse las caras en la siguiente campaña con los donostiarras no se vio ningún gol, ni a favor ni en contra, ni en casa ni fuera. Sendos empates a cero en ambos campos. El duelo de Mestalla, en la segunda vuelta del campeonato, había alzado una enorme expectación. Se llevaban disputadas 19 jornadas y ningún rival había vencido a la Real. Los locales, dirigidos por Alfredo di Stéfano, aspiraban a ser los primeros porque estaban fuertes en casa y dos semanas antes habían batido con autoridad al líder, el Real Madrid, por 2-0 con tantos de Kempes y Vilarrodá.

Sin embargo, pese al dominio y las buenas ocasiones, el Valencia no pudo acabar con la racha de imbatibilidad de los guipuzcoanos que se mantendría hasta la penúltima jornada. Una derrota en el campo del Sevilla les impidió ser campeones. Kempes sostuvo aquella tarde de febrero de 1980 un duelo titánico con Arconada. Ambos acabaron fundidos en un abrazo.