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Kang In Lee resiste en el barrizal de Damián Suárez

Kang In Lee trata de marcharse del marcaje de Damián Suárez. / EFE/Juan Carlos Hidalgo
Kang In Lee trata de marcharse del marcaje de Damián Suárez. / EFE/Juan Carlos Hidalgo

El partido se recrudece en la segunda mitad, con la grada llamando 'llorón' a Marcelino por advertir de que el Getafe juega al borde del reglamento

TONI CALERO VALENCIA.

Que Jaume saliera a toda velocidad de su portería hacia el centro del campo tuvo un motivo: el de Almenara había visto cómo Kang In Lee caía al suelo tras recibir un pisotón de Damián Suárez. Ahí se formó la trifulca, solventada por Gil Manzano con una amarilla por bando. Jaume y Mata fueron amonestados mientras Damián Suárez, soldado del juego subterráneo, se escapaba al castigo del colegiado y las revisiones del VAR. El lateral uruguayo, de no muy buen recuerdo para el vestuario valencianista, saltó dispuesto a desquiciar a Kang In, trece años más joven que él, pero el coreano le enseñó los dientes y sorteó la gran mayoría de las trampas que le fueron puestas.

Desde el minuto 21, cuando Lee le hizo un traje a Damián para gozar de una de las ocasiones más claras del Valencia, el duelo generacional entre ambos jugadores provocó chispas que caldearon el ambiente. Había sido muy frío en la primera mitad (seis faltas por equipo, ninguna amonestación) pero tras el descanso se endureció el choque. El Coliseum insultó a Dani Parejo, un clásico cuando el capitán del Valencia regresa a la que fue su casa, y también aprovechó para llamar 'llorón' a Marcelino por las declaraciones previas del técnico. «El Getafe es un equipo muy intenso, juega al borde el reglamento y optimiza sus recursos. No quiero condicionar a los árbitros, ni quiero, ni pretendo ni lo voy a conseguir. Nuestros jugadores saben lo que se van a encontrar. El Getafe es un conjunto muy complicado», dijo Marcelino sobre el equipo que más faltas comete (18 de promedio) en la Liga.

El Valencia entró de lleno en el juego del Getafe en la segunda mitad. Y fruto de ello se llevó cinco amarillas (Jaume, Vezo, Lato, Wass y Cheryshev) por las tres del Getafe, que acabaría con tres amonestados después de realizar sus 18 faltas de rigor. Una entrada de Arambarri impidió a Gameiro seguir sobre el terreno de juego. Minutos más tarde, Gil Manzano obviaría un codazo clarísimo de Jorge Molina a Diakhaby. Esa jugada, por cierto, provocó las protestas de los 300 valencianistas presentes y ruidosos en la grada del gélido estadio azulón.

El Getafe estaba en su salsa porque además ya tenía su botín, ese gol que es oro para los de Bordalás de cara a la vuelta. Fueron muy intensos los dos duelos entre Getafe y Valencia de la pasada temporada, el de ayer siguió la senda y además se alargó la lista de cuentas pendientes cuando aún faltan un par de choques más entre ambos este curso.