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Horarios unificados y jornadas de infarto

1985-1986. Alineación tipo del Valencia en la temporada del descenso a Segunda División. / desfilis
1985-1986. Alineación tipo del Valencia en la temporada del descenso a Segunda División. / desfilis

PACO LLORET

La temporada liguera termina esta tarde con una jornada en horario unificado para el Valencia. Su meta es clasificarse para la próxima edición de la Champions. Sus rivales directos jugarán también de forma simultánea. Las suspicacias, los supuestos estímulos y otras cuestiones acompañan el desenlace del torneo. Aunque parezca lo más lógico del mundo, existen precedentes de otros campeonatos que se disputaron sin coincidencia horaria pese a lo mucho que había en juego. Dos de ellos tuvieron a la entidad de Mestalla como protagonista. Sorprendentemente, se permitió la libertad a los equipos para jugar cada uno cuando creyera oportuno. Eran otros tiempos.

La Liga conquistada por el Valencia en el desaparecido campo de Sarrià en la última jornada de la campaña 70-71 pudo haber vivido un final diferente una semana antes. Los tres aspirantes al título jugaron sus respectivos encuentros en tres días diferentes y se reunían posibilidades para una combinación que habría otorgado el título al equipo de Di Stéfano. En el imaginario del fútbol español ha quedado grabada la derrota valencianista en el feudo del Espanyol y el empate entre el Atlético y el Barça a orillas del Manzanares. Una combinación improbable que sentenció la Liga. Pero en la jornada anterior, la penúltima, el Valencia recibía al Elche en casa el domingo por la tarde, el Barcelona jugaba la noche del lunes ante la Unión Deportiva Las Palmas mientras que el Atlético abría el fuego la noche del sábado en La Rosaleda de Málaga. Esta disparidad estaba justificada porque aquel fin de semana era el de Semana Santa y los anfitriones de estos partidos acomodaron los horarios a su conveniencia, con el permiso de la federación, según las costumbres de cada ciudad.

Antes de esa jornada, el Valencia era líder con un punto de ventaja sobre sus dos inmediatos perseguidores que estaban empatados. En caso de una derrota del Atlético el sábado por la noche en Málaga, el Valencia dispondría de una oportunidad para cantar el alirón en esa jornada sin necesidad de esperar al último partido si, al mismo tiempo el Barcelona empataba o perdía al día siguiente, lunes de Pascua. La jornada se inició con pinchazo del Atlético que empató sin goles. El Valencia se deshizo con comodidad del Elche por 3-0, resultado que condenaba a los ilicitanos al descenso. Al día siguiente, los culés vencieron por 2-0 a los canarios y dejaron la clasificación con los valencianistas en el liderato con el Barça a un punto y el Atlético a dos. La igualada de los colchoneros no resultó anecdótica, ese resultado fue fundamental para que los de Mestalla se proclamaran campeones. Los marcadores registrados en la última jornada fueron: empate a uno entre Atlético y Barcelona en Madrid y derrota del Valencia por 1-0 en el campo españolista. La clasificación final estuvo encabezada por el Valencia con los mismos puntos que los azulgrana y uno más que el Atlético de Madrid. Si se hubiera producido un triple empate final el campeón también habría sido el conjunto de Di Stéfano, que sumaba 5 puntos en sus duelos directos por 4 de los catalanes y tres de los madrileños.

En la Liga de 1971, los tres aspirantes al título jugaron sus partidos en días diferentes

Otro final con horarios dispersos de forma absurda se dio cuando el Valencia descendió a Segunda División en la penúltima jornada de la temporada 85-86. Los rectores valencianistas accedieron de forma incomprensible a adelantar su encuentro en el Camp Nou a la noche del sábado y atendieron la petición del Barça, que el miércoles siguiente debía afrontar el partido de vuelta de la semifinal de la Copa de Europa contra el IFK Goteborg, que les había vencido por 3-0 en el duelo de ida. En los días previos se dispararon los rumores de todo tipo. Se especulaba con un arreglo que beneficiaría a los valencianistas puesto que su rival no tenía ningún interés en una Liga que ya estaba decidida. El traspaso de Robert Fernández formaba parte del presunto acuerdo. El Valencia venía de ganar sus dos partidos anteriores: 0-2 en el Pizjuán ante un Sevilla desmotivado y 3-1 en Mestalla ante un Hércules que consumó aquella tarde el descenso bajo una lluvia torrencial. Una reacción a la desesperada que abonaba la creencia en una salvación milagrosa. La maniobra de los responsables del Valencia resultó contraproducente a todas luces y sirvió en bandeja el resultado del encuentro entre el Cádiz y el Betis, jugado al día siguiente, domingo por la tarde, tras caer derrotado por 3-0 el Valencia en el Camp Nou. La lógica invitaba a que ambos partidos se hubieran disputado a la misma hora para evitar lo sucedido en el Ramón de Carranza, donde ambos contendientes escenificaron un pacto de no agresión reflejado con el 0-0 definitivo. Un resultado que condenó al Valencia y que libraba al Cádiz a falta de una jornada, la última, que iba a enfrentar en Mestalla a los locales con los gaditanos.

Aquel duelo intrascendente significó la despedida de los locales de Primera. El entrenador visitante era Paquito, excapitán valencianista, que pese a haber salvado a su equipo renunció a continuar en el cargo. Robert fue finalmente traspasado al Barça por 100 millones de pesetas y el Betis fue contratado ese verano a participar en el Trofeo Carranza.