https://static.lasprovincias.es/www/menu/img/valenciacf-desktop.jpg

Guedes endereza la Copa

Kondogbia, que fue sustituido al descanso, presiona a Tana./ efe
Kondogbia, que fue sustituido al descanso, presiona a Tana. / efe

El luso, Parejo y un gol de Rodrigo rescatan al Valencia en Las Palmas

HÉCTOR ESTEBAN

El Valencia titular traicionó ayer a Marcelino. Después el banquillo ordenó el caos. Un gol de Rodrigo, la batuta de Parejo y un gran Guedes -sin duda el mejor jugador de este equipo- enderezaron un encuentro que enfilaba el titular de despropósito. El Valencia, durante el último mes, no ha sido consecuente con el estilo de su entrenador. Marcelino es un obseso del orden, de la planificación, de la automatización de los movimientos. Ayer, durante muchas fases del partido, el equipo era irreconocible. Las prestaciones de algunos jugadores de la segunda unidad están muy alejadas de las de los titularísimos. Además, hay jóvenes, como es el caso de Andreas Pereira, que deben entender que para estar en la primera línea de la élite hay que ofrecer mucho más porque las oportunidades no son infinitas.

A primera vista, la conclusión es que el empate no es malo para encarar el partido de vuelta en Mestalla la semana que viene. Volver de Las Palmas con una derrota por la mínima y sin marcar hubiera sido una trampa mortal. Pero el partido de ayer exige una reflexión mucho más profunda, alejada del conformismo y de una visión simplista. El Valencia destiló muchos detalles que hay que corregir si se quiere mantener la línea hasta el final de la temporada. La sensación es que cuando las piezas clave del equipo se toman un descanso, la composición ya no ofrece la misma consistencia. Es un mal síntoma que a las primeras de cambio el entrenador tenga que recurrir a los de siempre para apagar el incendio. No hay fondo de banquillo. Vietto es el primero en llegar pero es una cantidad insuficiente. Marcelino necesita más madera.

La imagen del Valencia en la primera parte se resumió en una jugada. Con el marcador ya en contra, Santi Mina pidió un balón para lanzar una falta directa a la portería de Chichizola desde más de treinta metros. ¿Desesperación? ¿Desorden? ¿Improvisación? Un gesto alejado de la disciplina que imparte Marcelino cada día. El disparo del gallego no se pudo contabilizar ni como oportunidad.

La primera parte de ayer del Valencia fue sin duda la peor de la temporada. La ausencia de Parejo de inicio dejó a su equipo huérfano de fútbol. Ni Kondogbia ni Maksimovic, que acusa su falta de rodaje, son capaces de llevar la batuta de un equipo en el que el capitán es insustituible. El serbio mejoró en la labor de recuperación con el de Coslada en el campo.

Las Palmas apareció con su cuarto entrenador de la temporada. Lo primero que ha hecho Paco Jémez en la isla ha sido fumigar el vestuario y ayer compuso un once variado. Muchos de los que comparecieron no han sumado ni dos partidos seguidos en todo el campeonato de Liga. Jémez es fiel a su estilo e hizo jugar a Las Palmas tocando desde atrás. Chichizola no rifó ni un solo balón. Ni siquiera aquellos que eran sinónimo de suicidio. El Valencia no quiso ver los riesgos de su rival y prefirió esperar atrás.

Las claves

Desorden.
La primera parte del Valencia estuvo cargada de desajustes en las marcas.
Penalti.
Hubo uno clarísimo en la segunda parte a Guedes. También pudo pitar otro a Mina. Ademas, se anuló un gol a Garay.
Falta de acierto.
El Valencia tiró doce veces a portería para marcar un gol. Las Palmas solo necesitó dos disparos.

El italiano Aquilani, que lleva camino de ser un exfutbolista, y el inédito Samper se impusieron en el centro del campo. El canterano del Barcelona, que en su día se planteó fichar el Valencia dentro del capítulo de despropósitos de Peter Lim, es una promesa que se ha desinflado en cada equipo en los que ha estado. Ambos ahogaron el fútbol del Valencia por inercia, por el hecho de que los de Uría saltaron al terreno sin fútbol.

El toque de Las Palmas se tradujo en una posesión del balón abrumadora pero con escasa efectividad. Jaume Doménech no hizo ni una sola parada en todo el partido. El único disparo a puerta de los canarios en todo el encuentro fue gol. Un centro de Borja Herrera por la banda (otra vez) de Montoya lo remató el argentino con Vezo sin enterarse de la película. El luso olvidó su marca y la ayuda de Lato no fue suficiente para evitar el remate de Calleri.

Con el gol en contra, el Valencia despertó y en la recta final de la primera parte tuvo dos buenas oportunidades para empatar. Una de Santi Mina y otra de Maksimovic. Es cierto que con el empate sin goles en el marcador el árbitro anuló a Garay un gol por una dudosa falta previa de Kondogbia y pudo pitar una caída en el área de Mina.

La primera decisión de Uría tras el descanso fue la de meter a Parejo en el campo por un Kondogbia desajustado y con demasiados golpes en su cuerpo. El fútbol del Valencia emergió y el equipo empezó a presionar arriba. Las oportunidades llegaron como fruta madura. Las Palmas es un equipo frágil, el más goleado de Primera. El Valencia tiene más calidad que el colista y el gol era cuestión de tiempo. El problema es que los de Uría no tuvieron ayer el punto de mira afinado. Pese a no tener el dominio del balón, los valencianistas dispararon doce veces a puerta, aunque sólo cinco entre los tres palos. El ayudante de Marcelino maldecía en la zona técnica. Unas veces por la falta de acierto y otras por la precipitación de sus delanteros. Zaza tuvo una tan clara que en lugar de encarar a Chichizola intentó una vaselina desde cuarenta metros que se marchó por encima del larguero. De todas, esa era la peor opción.

Salió Rodrigo por un desafortunado Andreas Pereira. Guedes hizo lo propio con Santi Mina, que nunca eligió ayer la mejor opción. Con la formación de ataque titular casi al completo -faltaba el lesionado Soler- el Valencia fue otro. Rodrigo aportó las ganas y Guedes lo que le faltó al resto de sus compañeros: picardía, intensidad, combatividad, hambre. Empezó a romper la defensa local. Undiano Mallenco se tragó un penalti al luso de David Simón de libro. A cinco minutos del final, Guedes sirvió a Lato que centró para el gol de Rodrigo. Alivio y justicia. La ronda de la Copa se decidirá en Mestalla la semana que viene.

Fotos

Vídeos