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«La generación del doblete logró cosas muy importantes. Ahora nos valoran más»

Juan Sánchez posa para la entrevista frente a la puerta del palco vip de Mestalla. /Irene Marsilla
Juan Sánchez posa para la entrevista frente a la puerta del palco vip de Mestalla. / Irene Marsilla

El de Aldaia recuerda el camino a las finales de Champions: «Cuando llegamos nosotros también pensábamos que era imposible o muy difícil. Nunca se puede decir que no»

ALBERTO MARTÍNEZVALENCIA.

-¿Qué siente cuando vuelve a entrar en Mestalla?

-Siempre intento venir a los partidos si me lo permite el trabajo. Y una de las cosas más importantes es cuando llegas y notas el cariño de la gente. Eso, por encima de haber ganado partidos y títulos, es una de las cosas más bonitas que hay. Y luego te vienen a la memoria cantidad de partidos que has jugado ahí.

-¿Sigue viendo de vez en cuando el vídeo de sus goles ante el Leeds, que abrieron el camino hacia la segunda final de la Champions?

-De vez en cuando. Cuando estoy un poquito bajo de moral, sí. Es un partido que mucha gente me lo recuerda. Siempre hay un momento en tu vida que quieres verlo.

-¿Es su mejor recuerdo como valencianista?

-Para mí, el debut en Primera, cuando subo del Mestalla al Valencia, fue el más bonito. Es algo que un niño sueña. Tenía 20 años. El debut, cuando meto mis dos primeros goles en Primera con el Valencia y esa noche contra el Leeds son los tres momentos más importantes.

-Entre 1999 y 2004, conquistó dos Ligas, una Copa de la UEFA y una Supercopa de España. ¿Vivió la época más dorada del Valencia?

-Yo creo que sí. Por supuesto que antes el Valencia ha ganado títulos y han pasado jugadores espectaculares. Yo quería jugar en el Valencia, pero sabía que era muy complicado ganar títulos. Y me siento feliz de haberlo conseguido con el equipo donde he estado desde pequeño. Es un privilegio y una suerte.

-El Valencia ha vuelto a la Champions. ¿Se debe exigir al Valencia que esté en esa competición?

-Yo creo que tiene que ser una exigencia que el equipo esté en Champions. Por historia y por plantilla. Es evidente que si un año no está no es un drama ni un fracaso. Pero el Valencia no puede estar dos o tres años sin jugar esta competición. Ahora hay una plantilla importante y un buen entrenador y en el club se está haciendo muy bien las cosas. Madrid, Barcelona y Atlético están a un buen nivel, pero el Valencia debe estar por encima de Sevilla, Villarreal, Athletic, Real Sociedad...

-Jugó dos finales de Champions. ¿Es una utopía llegar otra vez?

-Cuando llegamos nosotros también pensábamos que era imposible o muy difícil. El equipo compitió cada vez mejor y no nos sentíamos inferiores a nadie. Si aprovechas el momento malo de otros equipos, te puedes colar en una final. Evidentemente es muy complicado, pero nunca se puede decir que no.

-¿Ha llorado por el Valencia?

-Sí. Cuando lloras es cuando te ocurre algo malo. Juegas dos finales y las pierdes. Y sobre todo la segunda hizo más daño y fue un día muy triste para nosotros y para la afición. Otro día malo para mí fue cuando me tuve que ir al Celta con 22 años. Fue un momento duro. Vi que aquí no se contaba conmigo. Pensaba que no jugaría más en el Valencia.

-¿Le gustaba el apodo del Romario de Aldaia?

-Era algo gracioso. Cuando subo al primer equipo, está Hiddink de entrenador. Como yo hacía goles, dijo que tanto Romario como yo teníamos olfato de gol. Me lo tomo bien.

-De Aldaia también era Jaume Ortí.

-Para mí ha sido una pérdida terrible, una pena. Era un amigo aparte de haber sido presidente. Me ayudó mucho en su momento. Cuando me fui al Celta me dijo que me fuera tranquilo, que iba a ganar en experiencia y que quizás algún día volvería. Volví, como él dijo. Y al final tanto él como yo, de Aldaia, pudimos vivir esa época buena del club. Ha sido una persona que me ha ayudado muchísimo. Era cercano.

-¿Usted representa esa figura de canterano que se ve obligado a salir para demostrar su capacidad?

-Eso quizás pasa en todos los clubes. Siempre es complicado para los canteranos salir y, desde el primer partido, hacerte un hueco en el equipo. Por supuesto que me habría gustado estar aquí siempre, pero el club pensó que todavía no estaba hecho del todo. Si un delantero no hace goles en todos los partidos y es de la casa, parece que todavía no está para el Valencia. Pero luego hay otros jugadores de la cantera que suben al primer equipo y se quedan. Depende de la circunstancia, del jugador, de la posición... En mi caso, yo estoy orgulloso de haberme ido y haber trabajado duro para luego volver. Yo sé lo que me ha costado.

-¿Quién es el mejor jugador, el mejor entrenador y el mejor amigo de su etapa en Mestalla?

-Como entrenador, me quedaría con Hiddink y Benítez. Hiddink me hizo debutar y me ayudó mucho. Me enseñó cosas técnicamente. Y Benítez porque fue el entrenador que más partido sacó al equipo y a mí. Fue una persona que nos marcó mucho a todos porque nos sacó mucho rendimiento para poder ganar títulos. Como jugadores, me quedaría con Albelda, Baraja, Mendieta y Vicente. Y como amigos, con estos cuatro tengo mucha relación. Y con Carboni también.

-¿Y quién es el mejor futbolista de la historia del Valencia?

-Por supuesto Kempes. Aunque no lo vi jugar, es fundamental para la historia del club. Y Albelda, por lo que representa como valenciano y canterano, es uno de los jugadores más importantes de la historia.

-Coincidió con Angloma, Carboni, Djukic, Albelda, Baraja, Piojo, Kily, Mendieta... Jugadores de raza. ¿Queda algo de ese espíritu?

-Pasan los años y el fútbol evoluciona. Todo cambia. En nuestra época, había un grupo muy fuerte de gente veterana. Éramos un equipo. Un bloque. Para conseguir ganar Ligas, todos los jugadores tienen que ser importantes. Ahora hay jugadores jóvenes de la casa, pero no tienen tanto peso como había antes. Es una plantilla buena, muy compensada. Pero quizás ahora no hay tantas comidas ni tanto cachondeo en el vestuario. Cada uno va más a su aire y acaba el entrenamiento y y se va.

-¿Recuerda alguna anécdota?

-Españeta tenía pánico al agua. Hubo una vez que lo tiramos a la piscina y se puso de los nervios y tuvimos que ir al médico para que le pusieran un gotero y calmarlo.

-¿Quién tenía más guasa?

-Angulo era muy cachondo. Siempre estaba con bromas. Y Carboni también. En mi primera época, Giner y Camarasa.

-¿Qué rumbo está tomando el club desde la llegada de Peter Lim?

-Ahora es lo que todos queremos. Cuando llegó, nos vendieron una cosa y no fue para nada eso. Ahora sí que hay un club, una organización donde hay una persona preparada para cada cargo. Se hacen las cosas con normalidad y tranquilidad.

-También ha vivido el fútbol desde los despachos. ¿Cómo fue?

-Bien. Yo es que era un loco del fútbol. Cuando era profesional, veía todos los partidos y los resúmenes del fin de semana. Cuando me retiré, Carboni me dijo si quería entrar con él en la dirección deportiva. Estuve un par de años viajando y viendo jugadores interesantes. Cuando lo tiran a él y pasa Miguel Ángel Ruiz, estoy como director deportivo cuatro meses. Es cuando ficho a Unai Emery. Ocurre todo el problema del club. No me sentí valorado por el club y me fui. Perdoné un año de contrato. Uno debe tener valores y cuando vi que me engañaron y que no me respetaron, dejé el club.

-Y volvió en 2011.

-Estaba muy bien. Empecé trabajando para ver jugadores en la cantera. Entraron Salvo y Rufete. Rufete fue compañero mío y a las primeras de cambio me echó. Sin una explicación clara. Simplemente diciéndome que quería gente de su confianza. Fue un momento duro para mí. Salí del club y la agencia de representación en la que estoy ahora, InterStarDeporte, me dijo si quería trabajar con ellos. Estoy encantado y súper agradecido.

-¿Regresaría al club?

-Ha habido momentos duros que no me han gustado. Si se da esa posibilidad, tendría que ser algo serio y con un cargo importante. Nunca puedes cerrar las puertas para trabajar en el club de tu vida.

-¿Qué le dice la gente por la calle?

-Sobre todo es el cariño que te tienen. Yo creo que nos valoran más ahora que antes. Con el paso del tiempo, se ha demostrado que esa generación hemos conseguido cosas muy importantes y que hemos dado todo por el escudo. Hemos tenido tardes buenas y malas, pero era un grupo comprometido, trabajador y con el paso del tiempo la gente lo agradece. Eran años en los que la gente estaba acostumbrada a que teníamos que estar ahí. Y eso no es fácil en un club como el Valencia, porque nunca ha estado cinco o seis años en el escaparate. Ahora, con el tiempo, incluso nosotros nos damos cuenta de lo que hemos hecho.

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