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El futuro de Kang In Lee será una de las pruebas del algodón del acuerdo

Kang In Lee en el partido contra el Brighton./Reuters
Kang In Lee en el partido contra el Brighton. / Reuters

El club apunta que cuidará a la cantera con «una apuesta muy firme por los jóvenes jugadores de talento formados en su Academia»

J. C. VILLENA

«Con una apuesta muy firme por los jóvenes jugadores de talento formados en su Academia». Así terminó el comunicado del Valencia que puso fin a los seis días de más inestabilidad interna del club en los últimos cuatro años. Al igual que Marcelino García Toral describió el pasado domingo en Lisboa, tras la victoria ante el Sporting, a Rafinha cuando recitó las cualidades del jugador que quiere para cerrar el centro del campo, dejando claro que no sólo busca un reemplazo para Parejo sino un jugador polivalente que también pueda ayudar en banda, Peter Lim dejó su huella en el acuerdo con una frase que podía haber añadido el nombre de Kang In Lee en el folio.

La resolución del futuro a corto plazo de la perla coreana será una de las pruebas del algodón del entente de Singapur para comprobar la capacidad de cesión de las partes, algo que siempre tiene que ocurrir para evitar un divorcio. En cualquier orden de la vida. Uno de los choques más evidentes entre la planificación deportiva de Alemany y Marcelino con respecto a la visión de Meriton reside en Kang In Lee. La estructura del club sigue defendiendo una cesión para que el futbolista, como ocurrió en su momento con Silva, pueda jugar los minutos necesarios que le permitan volver de pleno derecho al primer equipo. La propiedad no entiende que tenga que asumir una inversión de 15 millones en jugadores como Rafinha pudiendo aprovechar a Kang In en banda. El asterisco en esa visión es que el coreano no puede hacer de relevo de Parejo. Ahí existe un debate.

Otro de ellos afecta a la defensa. Del primer viaje a Singapur, el que realizaron el entrenador y el director general antes del stage en tierras suizas, el mayor roce dentro del «consenso» con el que terminó aquel encuentro con Lim, así lo definieron ellos dos y también Anil Murthy, llegó en el refuerzo a acometer en la zaga. Peter Lim puso encima de la mesa el nombre de Otamendi, devolviendo a la actualidad del club la mediación olvidada de Jorge Mendes (otro caldo de cultivo de los roces en las últimas semanas). Un movimiento que podría llevar aparejada la venta de Diakhaby, donde clubes como el Wolwerhampton de Nuno, exentrenador del Valencia y hombre de confianza de Lim, estarían dispuestos a pagar 40 millones. La hoja de ruta técnica sigue marcando que el francés es clave dentro de los planes a corto plazo del equipo, así lo ha dejado patente Marcelino en los primeros partidos de pretemporada, y que para cerrar los puestos de central se debe apostar por un perfil similar al rol que desempeñó el pasado curso Roncaglia. Es ahí donde aparece el nombre de Laguardia. Otro punto de fricción.

Tras el acuerdo, la dirección deportiva volvió a activarse ayer mismo con un Pablo Longoria que volvió a coger los mandos de la nave tras unas horas de Jorge López en la interinidad del puesto, pero no del cargo. Sobrino, Medrán, Racic o Fran Villalba esperan destino.