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Foster amarga el estreno alpino

Manu Vallejo se zafa de un jugador del Mónaco durante el partido de ayer. / vcf/lázaro de la peña
Manu Vallejo se zafa de un jugador del Mónaco durante el partido de ayer. / vcf/lázaro de la peña

La falta de acierto impide a los de Marcelino evitar la derrota en el primer test de pretemporada, que supone el debut de cuatro blanquinegros Un Mónaco más rodado vence al Valencia, que busca el empate en un buen segundo tiempo

JUAN CARLOS VILLENA

lens. Los primeros partidos de cualquier equipo de una pretemporada darían para un serial de esos que pueden convertirse en película de sobremesa con un peligro alto de quedarse pegado en el sofá bajo el sofocón estival. La ilusión que siempre genera una nueva etapa, en esta ocasión hasta con cambio de piel y de color en el pantalón con la vuelta al negro, no debe servir para tomar ninguna conclusión más allá de que el contador de otra temporada ya ha comenzado a rodar. El mejor ejercicio siempre es comparar esa primera puesta en escena con la última. En este caso para el Valencia, mirando la 18-19, fue en Lens y en Sevilla en la final de Copa. No hace falta decir mucho más.

El envite inicial para los de Marcelino era un caramelo envenenado. El Mónaco llegaba a la cita mucho más rodado, el viernes disputó su cuarto partido de pretemporada, ante un equipo que afrontó el envite como un entrenamiento con público dentro del stage.

En un ambiente de fútbol añejo, con el millar de aficionados presentes de pie y apoyados en la valla, el mejor reflejo de lo que tiene que ser un partido a estas alturas del verano, lo simbolizaron el centenar de valencianistas presentes en el partido. La mayoría de ellos, emigrantes de Alzira, Sagunto, Cullera o Torrent que ahora viven en Zurich, Berna o Ginebra. Uno de ellos fue a pedir una cazalla al bar del campo. La cara de incredulidad del camarero terminó con otro de ellos metiendo en el campo una botella de agua llena del líquido de culto. Habían venido con sus camisetas y su militancia, a arropar a su equipo. Lo hicieron en la previa, durante el partido y tras la derrota.

Jason se muestra participativo mientras Maxi y Cillessen no tienen ocasión de lucirse

Un solitario gol de Foster a los 38 minutos amargó el debut en la exigente etapa alpina del Valencia. Es cierto que el Mónaco gozó de la mejor ocasión, gol aparte, en un misil de Golovin que casi vuela por los aires el larguero de la portería defendida por Jaume Doménech, pero también lo es que los de Mestalla fueron de menos a más y que en una segunda parte muy seria gozaron de ocasiones para, al menos, haber equilibrado la balanza. La falta de puntería de Rodrigo, Gameiro o Parejo, mejor no mentar a las 'meigas' del pasado, impidió que el estreno no acabar en derrota. Al técnico asturiano no le sentó a golpe bajo como cuando esa pólvora mojada le quita puntos en juego. Los primeros partidos de un verano están para eso y para alimentar, en casa o en el lugar de vacaciones, los debates apasionados. Que se lo digan a Kempes.

La primera noticia de la tarde llegó en la previa. Kang In Lee, uno de los jugadores que más tinta está gastando en las páginas de los periódicos y cuyo nombre más suena en las ondas de la radio, repitió un curioso debut, puesto que hace justo un año tuvo sus primeros minutos en el primer equipo en el mismo campo, el Stade Saint-Marc, durante la estadía en Crans-Montana. En aquella ocasión entró a los 23 minutos de partido ante el Lausanne Sport por Jordi Escobar y al descanso fue sustituido. Ayer jugó toda la primera parte y tuvo una actuación acorde a la del resto de sus compañeros de inicio... salvo Manu Vallejo. El gaditano fue, de largo, lo mejor del Valencia en la primera parte.

A los nueve minutos Golovin despertó al personal, incluido a los de la cazalla, con un zapatazo que casi tumba la portería. Poco tiempo después, Jaume tuvo que sacar la pierna para impedir que el inquieto ruso, el mejor del Mónaco, perforara la portería del equipo que ayer actuó como visitante. Los de Marcelino intentaron quitarse de encima el dominio de los de Jardim con un mano a mano de Gameiro y un centro de Guedes, que Kang In Lee remató mordido a las manos de Lecomte.

Marcelino no pudo aguantar muchos minutos sentado y asistió, al filo de la media hora, al momento en el que Salva Ruiz salvó un gol y Coquelin intentó asistir a un Kang In que estaba en fuera de juego. Jaume dio paso a los 30 minutos a Cristian Rivero, los tres porteros se repartieron el pastel, y el brazalete de la Senyera pasó al brazo izquierdo de Garay. El portero del Mestalla encajó el gol de Foster, tras sacar un buen disparo previo a Aholou, en una jugada precedida en una pérdida en el centro del campo de Koba Koindredi. Así terminó la primera parte, con un resultado que ya iba a quedar como eterno.

En la segunda mitad cambiaron los diez jugadores de campo del Valencia y llegó una versión un poco más atrevida y con profundidad, con un Gayà que volvió a recordar por momentos al imperial lateral izquierdo que terminó la pasada temporada como uno de los mejores en su puesto de la Liga. Jason Remeseiro, otro de los debutantes, se mostró participativo, con dos entradas por banda derecha que acabaron en sendos centros que no pudieron aprovechar ni Paulista ni Rodrigo. Las ocasiones, desde entonces, fueron un monopolio de un Valencia que pudo empatar con dos faltas consecutivas lanzadas por Parejo y Rodrigo. El carrusel final de cambios del Mónaco, con la entrada de Fàbregas, acabó desdibujando un final de partido donde ni Cillessen ni Maxi Gómez tuvieron ocasión para lucirse. El martes frente al Sion tendrán una buena oportunidad para crecer. De esto trata una pretemporada.

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