https://static.lasprovincias.es/www/menu/img/valenciacf-desktop.jpg

El estrés de imaginar el doblete

A lo grande. La plantilla valencianista posa de esta manera en el césped de Mestalla, y con Rufete y Carboni en el centro de la imagen, junto a los dos trofeos conquistados esa temporada. / jesús signes
A lo grande. La plantilla valencianista posa de esta manera en el césped de Mestalla, y con Rufete y Carboni en el centro de la imagen, junto a los dos trofeos conquistados esa temporada. / jesús signes

El Valencia disputa la Copa el 25 de mayo y la final de la Europa League en Baku se juega cuatro días después

J. CARLOS VALLDECABRES

«Soñar es gratis, ojalá se pudiera repetir lo que fuimos capaces de ganar hace quince años». A Mista la cuestión del posible doblete en 2019 le pilla un poco a contrapié. Después de lo que ha costado plantarse ahora en la final de Copa del Rey de Sevilla -sobre todo con la tensa eliminación del Getafe-, plantear ahora la opción de que el Valencia sea capaz de no sólo sumar un título (el de Copa) sino hacerlo en compañía del de la Europa League es algo todavía inimaginable. «Si le preguntas a los jugadores, seguro que te dirán que es mejor ir poco a poco porque los partidos en Europa son de una exigencia máxima» reflexiona Mista, uno de los que puede presumir de hablar en primera persona de lo que significa para un club como el de Mestalla llevarse un mismo año dos trofeos de este inmenso calado.

El ahora entrenador del juvenil de la Academia fue uno de los integrantes de aquella plantilla que exprimió Rafa Benítez en aquella brillante temporada en el que 'cayó' primero la Liga y luego la Copa de la UEFA, el anterior formato de la Europa League.

Aunque el Valencia todavía está metido en los octavos de la ronda europea, hay una coincidencia clara: la dinámica en la que se ha metido el equipo de Marcelino. Recordando lo que pasó en la época de Benítez, el entrenador madrileño tuvo mucho que ver con la fortaleza mental de aquella plantilla, a la que convenció del potencial que tenían sin que ellos mismos fueran capaces de asimilarlo. Hoy, el Valencia todavía no se plantea si va a ser capaz o no de tumbar al Barcelona. Es más, Marcelino no quiere ni oír hablar de eso.

«Claro que tenemos posibilidades reales de ganarles. En una final puede pasar cualquier cosa. Si el Valencia sigue por este camino, no hay que descartarlo ni mucho menos. Además, hay una referencia bastante válida y es lo que pasó en el partido que se disputó hace poco en el Camp Nou (2-2). Eso sí, hay que hacer muy bien las cosas», apunta con cierto convencimiento Curro Torres, otro de los integrantes de aquel grupo que se dejó embrujar por la filosofía de Benítez. Es evidente que el Valencia ha pasado en apenas unas semanas de la nada al todo. De la decepción por caer en Champions y verlo todo en negro en Liga, a recuperar las opciones de darle brillo al centenario.

Por eso se espera un mes de mayo apasionante. Es más podría ser el más estresante de la historia del valencianismo. En cuatro días, el todo por el todo porque el día 25 de mayo se juega la final en el Villamarín y el miércoles 29 la de la Europa League en Baku (Azerbayán). El día uno de junio se cerrará el ciclo con la final en el Wanda de Madrid de la Liga de Campeones, pero ese es un capítulo ya cerrado para los valencianistas. Para jugar la Champions el año que viene, no hay mejor vía que hacerlo como campeón de la Europa League. La UEFA, por cierto, saca este jueves a la venta por internet (hasta el día 21) un total de 37.500 entradas, disponibles para los aficionados de todo el mundo. Las localidades para los dos equipos finalistas se concretarán más adelante.

Más