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El enfado de Rodrigo

Onana atrapa el balón mientras Rodrigo cae sobre un jugador del Ajax. / JAVIER SORIANO / AFP
Onana atrapa el balón mientras Rodrigo cae sobre un jugador del Ajax. / JAVIER SORIANO / AFP

El español se queja a Celades de la jugada en la que Maxi Gómez no le pasó el balón | Con 0-2 fue significativo que el técnico retirara al uruguayo y que Guedes, intermitente aunque provocó el penalti, acabara por el centro

J. CARLOS VALLDECABRESVALENCIA.

«Es un egoísta, es un p... egoísta». Rodrigo explotó y con toda la razón del mundo. El internacional español, después de encajar el Valencia el segundo tanto, se fue hacia el banquillo. Botellín de agua en mano, con gesto de rabia y desolación y mirando a Celades que estaba a apenas un par de metros, le soltó toda la cólera que llevaba dentro. La queja giraba por la acción que segundos antes había protagonizado su compañero Maxi. La contra estaba más que clara: dos delanteros contra un central. Maxi entra con el balón en el área, Rodrigo coge espacio a su derecha, el portero vendido, el uruguayo alza la mirada pero ni mira a Rodrigo, sólo tiene ojos para el meta. En lugar de enviarla a la posición del atacante valencianista, que de recibirla sólo hubiera tenido que empujarla, decide golpear angulado con la derecha y al final Onana acaba despejando con la bota. Increíble. Ese afán individualista que en ocasiones va excesivamente impregnado a todo aquel delantero centro, impidió al Valencia poner la primera piedra para una hipotética remontada.

A Rodrigo se le cayó el mundo encima con la decisión de Maxi. Brazos en jarra, no se lo podía ni creer. Con lo que le cuesta precisamente a Rodrigo meter un gol, cuando sólo tenía que acariciarla, va y su compañero se olvida por completo de él.

Por eso hasta es entendible el amargo enojo que expresó precisamente uno de los capitanes del equipo y que, dicho sea de paso, no tuvo particularmente una noche afortunada. Rodrigo falló mucho, muchísimo (pases y remates), pero hay que reconocerle que siempre quiso participar y provocar el beneficio del colectivo.

Pero hoy en día hay miles de ojos y oídos que lo captan todo. Ese dardo lanzado hacia Maxi, como admitieron algunos espectadores que estaban sentados justo detrás del banquillo valencianista, deja en el aire si todo es fruto del calentón del momento o si viene a sumar a la impresión que existe en el vestuario sobre Maxi. A los pocos minutos de la reanudación, Rodrigo cayó en mala posición y se hizo daño en la espalda. Maxi, todo sea dicho, fue en su ayuda para levantarle.

No fue futbolísticamente hablando, ni mucho menos, una actuación aceptable la de Maxi Gómez. Si no hubiera sido precisamente por esa acción de ataque que no supo gestionar, habría pasado el internacional uruguayo totalmente desapercibido. No hizo nada más. Por eso a Celades no se le puede poner en duda que antes de la hora de partido decidiera quitarle del campo. Retirar con 0-2 precisamente a tu delantero centro puede ser hasta cuestionable, pero no esta vez. El fichaje más importante de este año, aún a pesar de los tres goles que lleva, no acaba de encajar del todo. Ayer el Valencia actuó con el 4-4-2 que dio mucha vivacidad a Rodrigo pero se atascó por completo a la hora de hacer algún gol. Con la retirada del uruguayo, Guedes y Rodrigo compartieron posición en el centro de la delantera pero ni aún así mejoró el panorama. Guedes no es el Guedes que Mestalla quiere ver pero al menos provocó una amarilla, un penalti e intentó buscar espacios por donde moverse. Pero el portugués está en una preocupante fase de búsqueda de identidad.

Y lo peor del caso es que el Valencia vuelve a impregnarse tras lo de anoche de algunas dudas en cuanto a fisuras del colectivo. La gente, ya sin ganas de corear los gritos contra Lim desde Curva Nord, se marchó resignada a casa.