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Fútbol | Valencia CF

La enésima vuelta de tuerca del capitán

Parejo celebra el gol señalándose el número, justo al lado de los aficionados del Valencia desplazados a Getafe. /EFE
Parejo celebra el gol señalándose el número, justo al lado de los aficionados del Valencia desplazados a Getafe. / EFE

«Cuando las cosas no salen, hay que señalar a alguien», asume | «Hay gente que me alaba y otros me critican, voy a vivir con esto hasta que me retire», explica Parejo, que recibe duros insultos en el Coliseum

Toni Calero
TONI CALEROValencia

Dani Parejo ha naturalizado vivir en el centro de la diana. Los dardos le escocían más hace tiempo, como en septiembre de 2016, cuando reconoció que paseando por la calle, yendo con su familia, le llamaban «perro». Fueron los momentos más duros, no los únicos, del Parejo valencianista. Esa temporada fue horrible y la pasada una maravilla. Justo cuando la grada había pactado una tregua que sonó a definitiva por el empeño personal y futbolístico que le puso Marcelino, Parejo regresó a la lona. Otro inicio de campaña dubitativo, con más errores que aciertos. El dueño del brazalete en el ojo del huracán, la misma historia de siempre. «Soy así y no voy a cambiar mi forma de jugar ni de ver el fútbol», reconoció ayer en Getafe, una guarida de lo más reconfortarte cuando pasó por allí y que ayer le recibió como a un turista perdido en un barrio del que es mejor pasar de largo.

El gol de la victoria es una inmejorable manera de dar la enésima vuelta de tuerca a su controvertida situación. Parejo se ha hecho un auténtico especialista en cabalgar esta montaña rusa: caer y levantarse. Llorar y celebrar. Lleva así desde 2011, ocho temporadas y casi 300 partidos defendiendo la camiseta del Valencia. «Hay gente que me alaba y otros me critican. Voy a vivir con esto hasta que me retire», acepta el madrileño, pendiente de una renovación que se hará más pronto que tarde. Si Alemany bendijo la continuidad del capitán por el convencimiento de Marcelino, ayer el futbolista eludió entrar en los detalles de las conversaciones para acabar reconociendo que quiere seguir «muchos años» en el club de Mestalla.

El madrileño asegura no saber nada sobre su renovación pero apuesta por seguir muchos años

Tampoco es que Parejo brillara contra el abnegado ejército de Pepe Bordalás. Llevaba quince días sin jugar por lesión y demoler el cemento del Getafe no es lo suyo. Mientras Coquelin se multiplicaba y Soler hacía sus breves excursiones por el centro, Parejo sólo aparecía para el pase sencillo y la transición. No le ayudaba el ritmo del partido ni tampoco los constantes insultos de una parte de la grada del Coliseum. «Me duelen los pitos porque he estado aquí dos años. Cuando te insultan o te faltan al respeto, te vas dolido», admitía el centrocampista, también especialista en esa materia, la de encajar. Esta vez ofreció su cara más reivindicativa para responder a los ataques. Primero, esquivó la posibilidad de que fuera Gameiro el encargado de tirar el penalti. «Estaba convencido de que iba a marcar», dijo Parejo. Y sí, ya con el 0-1 en el bolsillo, se llevó las manos a las orejas, señaló su número, el '10', y corrió hacia la grada valencianista con la rabia del público del Getafe arreciendo.

Parejo asumió el tiro del penalti pese al intento de Gameiro de lanzar: «Sabía que iba a marcar»

El Valencia enfilaba la segunda victoria consecutiva de la temporada, ésta en uno de los campos más hostiles de la Primera española, y Parejo daba cuenta del engarrotamiento, personal y grupal, que sufre el vestuario: «No hemos empezado todo lo bien que queríamos a nivel de resultados. En cuanto a mí, siempre hay que señalar a alguien cuando las cosas no salen bien. Lo llevo con naturalidad y tengo la confianza del míster y los compañeros». Parejo había puesto nombre a los tres puntos del Coliseum después de batallar durante noventa minutos contra el Getafe y la ceguera de cara a portería. «Es cuestión de tiempo que los delanteros vuelvan a marcar. No sé si había bloqueo pero los resultados no llegaban, trabajábamos bien y la pelota no entraba. Los rivales tiraban una vez y gol. El tiempo nos pondrá en nuestro lugar», sentenció Parejo.

Faltas y más faltas

La de ayer no fue una guerra como la más reciente entre Getafe y Valencia aunque volviera a quedar patente la inclinación del conjunto azulón por frenar el fútbol del contrario a casi cualquier precio. Esta vez Damián Suárez se contuvo, pero el Getafe acumuló tres faltas en los tres primeros minutos. El Valencia llegó al descanso con una falta y al término del choque, sumó 8. Los de Bordalás acabaron con 23, tres tarjetas amarillas (las mismas que el Valencia) y la roja que originó el gol de Parejo desde los once metros.

EN BLANQUINEGRO

300
Valencianistas animaron al conjunto de Marcelino en la grada visitante del Coliseum Alfonso Pérez. La de Getafe es una de las visitas que más aficionados del Valencia recibe temporada tras temporada y ayer se llevaron el gustazo de los tres puntos en un partido de mucho sufrimiento.
Batshuayi, pendiente
Michy Batshuayi se llevó un buen varapalo el viernes, cuando vio cómo Marcelino le dejaba fuera de la convocatoria. El técnico le exige más implicación y fútbol al delantero belga, que ayer publicó una imagen en las redes sociales mientras animaba al equipo. «Vamos, hermanos», escribió Batshuayi justo antes de que el árbitro pitara el inicio del encuentro en el Coliseum.
2
tantos lleva Dani Parejo en Liga. Es el único futbolista del Valencia que ha conseguido perforar la portería rival en más de una ocasión. Los otros seis goles blanquinegros en Liga llevan la firma de Gayà, Garay, Rodrigo, Gameiro, Batshuayi y Cheryshev.
Abrazo a Maksimovic
En el túnel de vestuarios se reencontró Nemanja Maksimovic con sus excompañeros de equipo. Parejo y Gayà abrazaron al centrocampista, plenamente asentado en el once de Bordalás, y luego continuarían con Robert Ibáñez, que disputó los últimos diez minutos del partido.
62%
De posesión de balón tuvo el Valencia. El Getafe se quedó con el 38% restante pero aún así remató hasta 17 veces (dos de ellas al palo), más del doble que el conjunto blanquinegro.

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