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El gol que emigró de Paterna

Borja Iglesias, en la ciudad deportiva de Paterna en su etapa en el Valencia. / lp
Borja Iglesias, en la ciudad deportiva de Paterna en su etapa en el Valencia. / lp

Los tres delanteros están brillando esta temporada y llevan 24 tantos entre todos en sus respectivos clubes, mientras en Mestalla falta acierto Borja Iglesias, Alcácer y Roger coincidieron en el cadete y el juvenil del Valencia

JOSÉ MOLINS VALENCIA.

Son los delanteros de moda. Tras varios años llamando a la puerta en la élite, esta temporada están viviendo el mejor momento de sus carreras. Borja Iglesias, Paco Alcácer y Roger Martí se encuentran en un estado de forma sensacional y brillan en el Espanyol, Borussia de Dortmund y Levante, respectivamente. Pero hace diez años los tres coincidieron en el Cadete y el Juvenil del Valencia.

Su rastro se perdió de la ciudad deportiva de Paterna y ahora el club de Mestalla echa en falta la figura de un goleador. Hasta el sábado pasado, el equipo de Marcelino era el menos realizador de la Liga y ahora es el tercero por la cola con 11 tantos. Sumando los dos de la Copa del Rey y los cuatro en la Champions, en las tres competiciones el conjunto valencianista lleva 17 dianas.

En cambio entre los tres delanteros con pasado en Paterna han marcado 24 goles esta temporada. Los tres vieron puerta el pasado fin de semana. Iglesias marcó ante el Girona, Roger en Huesca y Alcácer contra el Mainz 05 en la Bundesliga, lo que le mantiene como pichichi de la competición alemana.

De los tres, seguramente el que menos gente pueda relacionar con el Valencia es Borja Iglesias. El delantero gallego se embarcó en una aventura cruzando España para probar fortuna en Paterna, a mil kilómetros de su casa. Estuvo tres temporadas en la cantera valencianista, dos años en categoría cadete y uno en el Juvenil B. Allí coincidió fundamentalmente con Alcácer, que tiene su misma edad. Pero también una temporada con Roger, dos años mayor que ambos.

Quién iba a decirles a los tres que una década después triunfarían al máximo nivel, y todos lejos de Mestalla. El de Santiago de Compostela, ahora delantero puro, actuaba más como jugador de banda, para complementarse con Alcácer, que era el titular habitual en las categorías inferiores. Iglesias nunca acabó de romper en Paterna y tras los dos años de cadete pasó al juvenil de segundo año. Pero decidió marcharse al Villarreal en busca de minutos. Tampoco fue su sitio definitivo. Y es que al 'Panda', como se le conoce en el mundo del fútbol, le ha costado dar muchas vueltas hasta alcanzar su máximo nivel. El Celta lo fichó como apuesta de futuro, donde llegó a debutar en el primer equipo, precisamente sustituyendo a Santi Mina, actual máximo goleador del Valencia. Pero pese a hincharse a goles en el filial vigués, no tenía sitio en el primer equipo y se marchó al Zaragoza, donde la temporada pasada fue uno de los mejores delanteros de Segunda, lo que empujó al Espanyol a pagar diez millones de euros por él. Y no ha notado el salto de categoría. Es la referencia en ataque del sorprendente equipo de Rubi, y con ocho tantos ocupa la cuarta plaza de goleadores en la Liga a sólo dos del pichichi Stuani.

Otro que también tuvo que abandonar la ciudad deportiva de Paterna fue Roger. Llegó procedente del Serranos para hacer las dos temporadas de cadete y otras dos de juvenil en el Valencia. Pero tampoco acabó de hacerse con la titularidad, Alcácer le dejaba pocas opciones. Pese a ello sí dejó su impronta goleadora y aprovechó con eficacia los minutos que tenía. Militó en el filial, que entrenaba Óscar Fernández e incluso Unai Emery lo citó para hacer algunos entrenamientos con el primer equipo.

Pero su sitio estaba en el Levante, donde llegó en 2011 tras abandonar el Valencia. Aunque también le costó triunfar, tras curtirse en el filial granota y tres cesiones al Zaragoza y al Valladolid. Dos graves lesiones de rodilla tampoco pudieron con su carrera. Esta temporada está haciendo un alarde de eficacia goleadora y marcó un doblete al Valencia. Sus siete tantos son la mejor marca en la historia levantinista a estas alturas de Liga.

Alcácer fue el que sí encontró su sitio en Mestalla. Tras ir cedido al Getafe, empezó a brillar en 2013 en el Valencia y en sus tres temporadas se convirtió en la referencia y el delantero de la selección. Lo que hizo que el Barcelona lo fichara por 30 millones de euros. Pero allí se apagó y ahora en Dortmund está mejor que nunca.