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El otro Eloy del Valencia

De pie, Basauri, Barrachina, Jesús Martínez, Cerveró, Saura y Tirapu. Agachados, Rep, Planelles, Quino Keita y Eloy./Archivo Paco Lloret
De pie, Basauri, Barrachina, Jesús Martínez, Cerveró, Saura y Tirapu. Agachados, Rep, Planelles, Quino Keita y Eloy. / Archivo Paco Lloret

El 'Túnel del Tiempo' de Paco Lloret

PACO LLORET

Doce años antes de la llegada de Eloy Olaya, hubo otro delantero en la plantilla del Valencia con el mismo nombre y unas características futbolísticas parecidas. De origen andaluz y procedente del Xerez Deportivo, hizo su debut como valencianista en la recta final de la temporada 75-76. Eloy Angulo Sivianes venía precedido de inmejorables referencias. Por su habilidad en el regate y su capacidad rematadora, se habían depositado enormes esperanzas en su fichaje. El Valencia vivía un presente discreto pensando en un futuro prometedor. José Ramos Costa había accedido a principios de 1976 a la presidencia con un plan muy ambicioso de renovación de la plantilla. Castellanos fue el primero de los fichajes pero permaneció en Granada hasta final de campaña. Eloy fue diferente, al jugar en segunda división fue reclamado para reforzar de inmediato al equipo que transitaba por la Liga con demasiada irregularidad.

Poco antes de las Fallas, el Valencia recibía al Zaragoza con la necesidad de vencer tras una racha inquietante de resultados: una sola victoria y cuatro empates en las últimas diez jornadas precedentes. Nervios en el ambiente que se disiparon con el gol de Rep. Sin embargo, los aragoneses remontaron con una gran actuación de la pareja paraguaya formada por 'Nino' Arrúa y 'Lobo' Diarte. A pesar de quedarse con un hombre menos al filo del descanso el conjunto de La Romareda mandaba y el Valencia se veía incapaz de superar a su oponente. En la segunda mitad llegó el gol del empate de los locales conseguido por Planelles. La decoración en Mestalla cambió, el público se vino arriba y el equipo de Mestre creyó en la posibilidad de completar la remontada. Entonces salió Eloy del banquillo para contagiar de electricidad a sus nuevos compañeros y encender con su juego la pasión de la grada. Atrevido y descarado, empezó a moverse cómo si llevara toda la vida en el equipo. Aquellos primeros diez minutos del debutante culminaron de la mejor manera posible. El Valencia logró el gol de la victoria en el último minuto, gracias a un remate acrobático de Salif Keita.

El entusiasmo se desbordó y Eloy fue considerado como el revulsivo que contribuyó a a obtener el triunfo. A partir de entonces se ganó la condición de titular en el resto de encuentros y coincidió con un final de campaña óptimo porque el Valencia solo perdió dos partidos en las siguientes nueve jornadas con tres empates, alguno meritorio, como el obtenido en el Camp Nou. Salvo en dos de ellos, Eloy disputó los noventa minutos de cada choque. Su repertorio entusiasmaba a los aficionados porque aportaba alegría y una innegable capacidad para desbordar a los adversarios. No pasaba desapercibido con su estilo bullicioso aunque el gol se le resistía.

Se confiaba en que explotara en la siguiente campaña. Sin embargo, Eloy se topó con un obstáculo insuperable. El Valencia armó una delantera espectacular que protagonizó un inicio de ejercicio arrollador que le cerró las puertas de las alineaciones. Con Rep, Diarte y Kempes en el once, resultaba casi imposible disponer de una oportunidad. Como el holandés y el argentino tenían prohibido jugar en la Copa del Rey por ocupar plaza de extranjeros, una absurda normativa que se eliminó al año siguiente, el hábil extremo andaluz encontró en este torneo las oportunidades de las que no disfrutaba en el campeonato liguero. El Valencia disputó cuatro rondas y fue eliminado en los octavos. En la última jornada de la Liga 76-77 Kempes anotó los dos goles que le hacían falta para conquistar el trofeo Pichichi. Los valencianistas se impusieron aquel día en su campo al Atlético que, una semana antes, había cantado el alirón en el Bernabéu. El otro gol del Valencia fue obra de Eloy, titular aquel día. Junto a Teca y Valdez completaba la terna de delanteros que componían la segunda unidad, a la que se recurría por si alguna circunstancia impedía la presencia de alguno de los intocables.

Un dato elocuente explica cómo era aquel Valencia de la temporada 76-77 que consiguió 52 goles en 34 jornadas, de los que Mario Kempes firmó casi la mitad: 24. La otra mitad se la repartieron de forma proporcional Diarte y Rep: el Lobo marcó 16 y el holandés 8. Los otros cuatro se los repartieron entre el interior Juan Carlos que anotó por partida doble mientras que Saura y Eloy completaron la cuenta anotadora. En su tercera campaña, la segunda completa, contaba con la competencia de Darío Felman tras la marcha del Valencia de Rep y la menor presencia de Diarte.

El futbolista nacido en Camas apareció con mayor frecuencia en los onces del equipo que dirigía Marcel Domingo, pero su aportación goleadora no mejoró y se quedó en un solitario tanto, logrado frente al Athletic, con Iríbar en la portería, en el partido televisado de aquella jornada en Mestalla. Al acabar la campaña 77-78 Eloy abandonó la disciplina valencianista y fichó por el Deportivo Alavés donde permaneció un año. Allí coincidió con el exvalencianista Basauri y con un jovencísimo Valdano. Antes de conquistar la Copa del Rey de 1979, el Valencia eliminó al Alavés en los cuartos y Eloy se enfrentó en Mendizorroza al que había sido su equipo.