https://static.lasprovincias.es/www/menu/img/valenciacf-desktop.jpg
Fútbol | Valencia CF

El Valencia disfruta del regalo

Soler, que fue sustituido, es un jugador casi imparable en carrera. / J. Signes
Soler, que fue sustituido, es un jugador casi imparable en carrera. / J. Signes

El Celta adelanta la Navidad con un penalti absurdo del Tucu Hernández

HÉCTOR ESTEBANValencia

El Tucu Hernández regaló la victoria al Valencia. El penalti fue torpe, tonto y claro. El buen aficionado, despojado del disfraz de forofo, debe de reconocer que el Celta a los puntos fue mejor. Especialmente en la segunda parte, donde a partir del gol propuso y jugó más al fútbol. Los gallegos, liderados por Aspas, iniciaron el proceso de llevarse los tres puntos hasta que Pablo Hernández cometió la parvulada de la jornada. Un contacto con Nacho Gil por detrás que el trencilla llevó al punto de penalti. Parejo, con la fortuna como aliada, selló el triunfo a diez minutos del final. Marcelino, entrenador exigente, seguro que concluyó que el de ayer fue un partido para corregir un rosario de errores. El asturiano llegó a Valencia con la intención de construir un equipo desde atrás. Las bajas han condicionado su modelo y ayer se vio que la pareja de centrales no marida para ofrecer la seguridad necesaria. Para las estadísticas quedarán la victoria, los tres puntos y la ilusión de seguir anclados en la zona noble de la clasificación. Para el análisis interno, la necesidad de volver a moldear al equipo para pasar el fin de año lo más abrigados posibles. Ayer, un genio como Iago Aspas desnudó los puntos débiles del Valencia.

El partido tuvo dos partes como una moneda al aire. La primera, de ida y vuelta. La segunda, con las riendas en las manos del Celta hasta el gol de penalti de Parejo. El tanto inicial de Zaza sirvió para aportar una dosis de tranquilidad cuando el partido entraba en una fase peligrosa. En un trayecto en el que un despiste podía dejar a uno de los dos equipos descolgado en el marcador. Y esa balanza cayó del lado del Valencia. Saque de esquina de Parejo y gol del delantero italiano -el décimo en Liga- en una jugada de pizarra que pilló muy blandito a Fontàs en el marcaje. Fue la mejor noticia para levantar un dique momentáneo en el marcador. Hasta ese momento, sin un dominador claro, la ausencia del orden táctico se suplió por la voluntad en las oportunidades.

2 Valencia CF

Neto, Montoya, Vezo, Paulista, Gayá, Carlos Soler (Nacho Gil, m.60), Kondogbia, Parejo, Andreas Pereira (Maksimovic, m.89), Rodrigo (Santi Mina, m.66) y Zaza

1 Celta de Vigo

Rubén, Hugo Mallo, Fontás, Cabral (Guidetti, m.84), Jonny, Pablo Hernández, Wass, Lobotka, Pione Sisto (Emre Mor, m.81), Iago Aspas y Maxi Gómez

ÁRBITROS:
Munuera Montero (comité andaluz). Amonestó por el Valencia a Zaza y Kondogbia por el Celta a Maxi Gómez, Hugo Mallo, Iago Aspas y Fontàs
INCIDENCIAS:
partido correspondiente a la décimo quinta jornada de Liga disputado en Mestalla ante 35.633 espectadores

La primera del partido fue para Vezo. También desde un saque de esquina. El luso, que en su formación como futbolista ejerció de delantero, cazó una segunda jugada en el área para estrella su remate contra el palo de Rubén Blanco. El susto inicial hizo que el Celta se pusiera las pilas y rondara la portería de Neto. A Sisto se le fue por milímetros uno de los goles de la jornada. Minutos después, el árbitro pasó de puntillas sobre un más que posible penalti a Jonny en el área del Valencia. La ambición del jugador del Celta fue mayor que su intención de caer en el área. A peso fue falta y lanzamiento desde los once metros.

El Celta es un equipo que empieza y termina en Iago Aspas. El gallego es un futbolista con tarjeta de embarque para el Mundial de Rusia salvo catástrofe. Aspas volvió a Vigo para reencontrase con la vida y con el fútbol. El Valencia en su día lo tuvo fichado. Su vuelta a casa tras paradas en Anfield y el Pizjuán fue la mejor de las decisiones para el beneficio personal y colectivo. El futbolista franquicia del Celta, además, está rodeado de centuriones de mucho nivel. Unos asentados ya en Primera como Hugo Mallo, y otros sin techo todavía como Pione Sisto. Los gallegos llevaron el partido a una anarquía favorable, para llenar de dudas a una pareja de centrales interina a la espera de que vuelvan Garay y Murillo. Paulista es mejor si está bien acompañado. Vezo, por ahora, tiene la condición de retal.

Más información del Valencia CF

La habilidad del Valencia fue la de saber encontrar el oxígeno suficiente para desnivelar el marcador. La ventaja en el correcalles siempre hace que las cosas se vean con otra perspectiva. Y Zaza marcó poco después de que en Mestalla, tan bipolar en ocasiones, se oyeran algunos murmullos por la tardanza de Neto en sacar un balón que no encontró compañero.

Antes del gol de Zaza la tuvo Carlos Soler. Veloz y elegante al encarar el área rival y precipitado en el remate final. Hay veces que no hace falta patear el balón sin que haya un mañana. El canterano tiene la calidad suficiente para colocar la pelota donde quiera. Ayer, anduvo condicionado por unas molestias físicas que le llevaron al banco antes de hora.

Tras la ocasión de Soler llegó el tanto del italiano. El de Policoro es fardón, un chuleta consentido por la grada de Mestalla, que partido tras partido acuna a su delantero centro, tan tribunero como efectivo esta temporada. Zaza ha encontrado una nueva vida en Mestalla, que ama a este tipo de futbolistas. Si Zaza fue el culpable de esa ventaja inicial, a cien metros de distancia no tuvo menos responsabilidad Neto. El portero brasileño es un perfil distinto al del ariete italiano. Neto es el yerno perfecto. Sobre la línea de gol sacó una mano imposible para evitar el empate de Aspas. El delantero del Celta encontró una vez más el agujero en el centro de la defensa para cobrar pieza. Neto suma puntos para el Valencia.

En la reanudación, cuando los peones todavía se asentaban para encarar la segunda parte, llegó el empate de Aspas. En una sucesión de carambolas. El balón pasó de Sisto a Maxi Gómez, que es tonelada y media de delantero, y el tiro del charrúa quedó a los pies de un ladrón de guante blanco como Aspas, que remató para empatar. A partir de ahí el Celta dominó, muy ordenado atrás y bien templado por Wass. A peso, la victoria parecía más cerca de la escuadra visitante. Marcelino se vio obligado a recomponer con su escaso fondo de armario. Y en ese encaje, el asturiano pidió la complicidad de Mestalla con los brazos en alto. Con lo que nadie contaba es con la torpeza de Tucu Hernández para que la victoria se quedara en Mestalla.

 

Fotos

Vídeos