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El Valencia llega tarde al Bernabéu

Real Madrid-Valencia. / Agencias

Los de Marcelino regalan la primera mitad, perdonan y caen con justicia

Toni Calero
TONI CALEROValencia

El cuerpo y la mente del Valencia se quedaron en Turín, así que ayer, cuando quiso despertar de su pasividad e inocencia, ya lo habían engullido. No fue necesaria una buena versión del Real Madrid para ver cómo el conjunto blanquinegro se mostraba tierno y sin argumentos en otro escenario grande. Al Valencia de Marcelino le falta un hervor en este tipo de partidos. Maniatado a sí mismo, regaló la primera mitad para luego encasquillarse en ataque. El cóctel de conformismo, unos delanteros que siguen sin acertar y el físico justo para echar dos pulsos de mucho calibre en una semana dejan al Valencia en una situación muy preocupante en la Liga. El torneo está tan apretado que nadie es capaz de estirar el cuello y pocos claudican, pero a Marcelino y sus futbolistas, después de catorce jornadas, no les salen las cuentas. El Valencia tan sólo suma 17 puntos, a nueve de un Sevilla que juega hoy y apunta, casi ya en el mejor de los escenarios, a principal rival por la cuarta plaza del campeonato.

Es cierto que la Champions consume cada gramo de fuerzas de la mayoría de plantillas, pero de ahí a mostrar una imagen desoladora va un buen trecho. Al Bernabéu llegó demasiado tarde el Valencia, incapaz de meterse en el duelo hasta después del descanso. Un terreno abonado para la victoria de un Madrid extraño y sin continuidad que ganó por un gol del rival en propia portería y la magnífica carrera de Carvajal cuando el Valencia apretaba en busca del empate.

El tanto de Wass en la portería equivocada había llegado sin tiempo para averiguar el plan del todavía indescifrable Solari pero con una idea fija de por dónde iban los tiros en la mente de Marcelino. El Real Madrid acaudillaba el partido a los ocho minutos simplemente porque aprovechó la tremenda pasividad del Valencia.

En la primera acción de peligro estuvo a punto de marcar Benzema y a la siguiente, el 1-0 ya era un hecho. Por el camino perdió horas de vida Paulista, con una tarjeta que le condicionó desde ese momento y para siempre, incluido el escaso ímpetu en su defensa a Carvajal previa al gol. El Madrid necesitó muy poco para encerrar al Valencia, acostumbrado en la era Marcelino a refugiarse en la trinchera sin ni siquiera haber echado un vistazo a la zona de combate.

Los futbolistas han normalizado la competición contra los equipos de la élite como un ejercicio de resistencia. Ni se dan alegrías ni atisbos de anarquía, esos chispazos de talento capaces de volcar el favoritismo hacia el otro lado. Las líneas juntas, sí. El abnegado trabajo en defensa, también. Pero este tipo de planes se desmoronan en cuanto el marcador corre en contra. En ese escenario, al Valencia le falta valentía y arrojo para desequilibrar y meter al rival en problemas. Contra el Real Madrid se volvió a repetir la versión más timorata del Valencia, que perdió balones a gran velocidad y no supo contrarrestar la intensidad del conjunto blanco.

Bale aprovechó los continuos errores de Wass para encañonar a Neto y ni Parejo ni tampoco Guedes supieron sacar partido en los contragolpes. El Valencia se cargaba de tarjetas y el Real Madrid, sin apretar el acelerador, dominaba por completo el encuentro.

Marcelino, justo es decirlo, tocó la tecla precisa en el descanso. El técnico no había activado a sus futbolistas antes del encuentro pero sí lo consiguió tras la penosa primera mitad. Al Madrid le sorprendió la metamorfosis del conjunto blanquinegro y sufrió porque su nuevo proyecto está por cuajar. El incansable Santi Mina y Gameiro fueron los primeros en probar a Courtois. Pero qué va. Al gallego se le negó todo lo que en sus apariciones anteriores no se le resistía; al francés no se le ha hecho grande la portería en toda la temporada. Gameiro se desmarcó bien y entendió mejor el juego, pero a la hora de la verdad, todo mentiras. La sucesión de ocasiones del Valencia hizo que el Bernabéu entrara en un estado de nerviosismo impensable durante el primer acto. Fueron cambiando las piezas Marcelino y Solari mientras ambos equipos iban asustando puntualmente a los porteros.

Entre silbidos del público madridista falló Mina (estaba en fuera de juego) un mano a mano ante Courtois. Paulista también tuvo la suya, clarísima, pero la elevó al cielo de la capital. La mejoría se entendió por el despertar de Parejo, flojísimo en los peores momentos del Valencia y lanzador del juego en la reactivación de su equipo. Marcelino decidió retirar a Wass para frenar la sangría defensiva y metió a Piccini; dio descanso a Coquelin para recuperar al antaño imprescindible Kondogbia. Las variaciones tampoco surgieron un efecto inmediato ni definitivo porque los hombres de ataque estaban muertos. Guedes aún no ha demostrado ser Guedes y la falta de vértigo en la banda izquierdo la sufre muchísimo el Valencia. Por la derecha lo intentaba Carlos Soler, el más incisivo pese a caer en la telaraña defensiva del Madrid en multitud de ocasiones.

La entrada de Batshuayi fue la última bala que pudo gastar Marcelino. Y la tuvo el belga, pero estalló el balón en Courtois para desesperación del banquillo de los valencianos. El partido tuvo momentos de ver cercano el empate y sin embargo llegó el 2-0 tras una prodigiosa contra dibujada por Carvajal. Piccini falló en la marca y el balón acabaría en el corazón del área, dónde sí acertó Lucas Vázquez. A falta de unos minutos ondeó la bandera blanca el Valencia, ya sin margen de error en la Liga. Ha pasado la Champions y en tres meses llegará la Europa League, pero los blanquinegros deben recordar de dónde vienen. Hay tortas por las cuatro primeras plazas y ahora mismo, el Valencia está con la mente lejos de esa pelea.

2 Real Madrid

Courtois; Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Reguilón; Marcos Llorente, Ceballos (Isco, m.80), Modric (Valverde, m.72); Lucas Vázquez, Benzema y Bale (Asensio, m.63)

0 Valencia CF

Neto; Wass (Piccini, m.68), Garay, Gabriel, Gayá; Soler, Parejo, Coquelin (Kondogbia, m.68), Guedes; Gameiro (Batshuayi, m.72) y Santi Mina

GOLES:
1-0, m.8: Wass en propia puerta. 2-0, m.84: Lucas Vázquez
ÁRBITRO:
González González (Colegio Castellano-Leonés). Amonestó a Ceballos (71) por el Real Madrid; y a Gabriel (6), Soler (11) y Gayá (20) por el Valencia
INCIDENCIAS:
González González (Colegio Castellano-Leonés). Amonestó a Ceballos (71) por el Real Madrid; y a Gabriel (6), Soler (11) y Gayá (20) por el Valencia
 

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