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Paulista destroza al Valencia

Las Palmas-Valencia./EFE
Las Palmas-Valencia. / EFE

El central comete un penalti, fuerza su expulsión y lleva al equipo a la derrota

Héctor Esteban
HÉCTOR ESTEBANValencia

En circunstancias normales, el Valencia debió volver ayer de Las Palmas con 0-5. En cambio, los de Marcelino cargaron en la bodega la cuarta derrota de la temporada, varios despistes defensivos que amenazan con hacerse crónicos y actitudes pueriles inaceptables. La más grave la de Gabriel Paulista. El central brasileño perdió el juicio tras cometer penalti -lo era por mano- y como un poseso protestó la decisión de Munuera Montero. El árbitro mostraba ya una amarilla al aire para el defensa del Valencia, que fuera de sí elevó de decibelios la protesta. Cuando llegó Rodrigo a rescatar al central ya fue tarde. El colegiado sacó la segunda y envió a Paulista a la ducha.

La ira del defensa provocó que el Valencia cayera en barrena. Dejó a su equipo con uno menos, Calleri marcó el penalti de la victoria final, hizo añicos el plan de Marcelino y permitió que el árbitro castigara al Valencia en exceso. Munuera Montero se sintió liberado para mostrar un rosario de amarillas a los valencianistas. En esa barra libre Vezo también se fue a la ducha antes de tiempo para dejar en cuadro a la defensa para el partido de la semana que viene ante el Real Madrid. «¿Qué has hecho?, hostia», ¿qué has hecho?», espetó Marcelino a Paulista cuando abandonó el campo. El técnico asturiano, siempre tan largo, sabía ya lo que se le venía encima.

El Valencia no sólo se dejó tres puntos en Canarias ante el colista sino que perdió la oportunidad de empatar a puntos con el Atlético, de mantener la ventaja respecto a Sevilla y Villarreal y de inyectar la urgencia en las filas de un Real Madrid que llegará el sábado a Mestalla con expectativas si hoy vence en casa al Deportivo. Marcelino seguro que anota matrículas tras este partido. Hay actitudes imperdonables, como la amarilla a Zaza por entrar al campo a golpear un balón mientras calentaba en la banda.

Al equipo el partido se le fue de las manos cuando estaba en disposición de golear. De consumar una victoria plácida y holgada para volver de Canarias con pista libre para el partido de vuelta de Copa, con la cabeza liberada y con las piernas descansadas. En un desajuste y empanada defensiva, Viera se plantó sólo ante Neto para fusilar al brasileño tras una dejada de Calleri de cabeza. Falló otra vez el brasileño en un duelo aéreo. Calleri, un tanque, sirvió en bandeja la oportunidad a su capitán cuando ya se redactaba la esquela canaria. Viera entró desde la segunda línea por la izquierda con los jugadores del Valencia como invitados de piedra. Entre Kondogbia, Coquelin, Vezo y Lato dejaron la casa sin barrer y el empate en el marcador.

El partido se puso muy de cara para los de Marcelino. El asturiano, que maneja los dos onces que tiene en su plantilla para mantenerse en puestos de Champions y en el camino de la Copa, revolucionó un día más la alineación. Sólo tres de los titulares ante el Alavés comparecieron de inicio -Montoya, Paulista y Kondogbia-. La fórmula pareció exitosa. A los cinco minutos marcó Mina. El gallego, que vive una temporada de metamorfosis total, cabeceó un saque de esquina para anotar su séptimo tanto de la temporada.

Las facilidades canarias bordearon lo indecente. Una actitud defensiva impropia de futbolistas que en teoría están comprometidos para sacar a su equipo de los puestos de descenso. Márquez, el entrenador que inició la campaña con Las Palmas, dimitió al verse incapaz de elevar el proyecto. Tras cuatro entrenadores, se puede decir que el equipo canario es lo que se conoce como una banda. La jugada anterior al gol de Mina fue calcada. Saque de esquina, remate del gallego entre los centrales y Chichizola de nuevo al córner. En el siguiente lanzamiento, el atacante sólo tuvo que cambiar de palo su remate. Lemos, por ejemplo, se merece un expediente de suspensión de empleo y sueldo. Se fue a la ducha en el descanso.

El aroma era de goleada. De un partido de tránsito, de ejecución rápida. La tuvo Mina otra vez, tras un magnífico pase del ayer capitán Rodrigo. Cuando parecía que llegaba el segundo, Chichizola tocó el balón lo suficiente para que el balón terminara en el palo. Era la puntilla que no llegó. El partido, con más dominio del balón del rival como le gusta al Valencia, estaba perfecto para que los goles cayeran por maduros. El relato previsto se emborronó con el despiste defensivo. Gol de Viera para volver otra vez al punto de partida y a un caos que no estaba previsto.

2 UD Las Palmas

Chichizola; Ximo Navarro, Gálvez, Lemos (David Simón, min. 46), Dani Castellano; Peñalba (Javi Castellano, min. 80); Hernán Toledo, Tana, Jonathan Viera, Jairo (Halilovic, min. 76); y Calleri

1 Valencia CF

Neto; Montoya, Paulista, Vezo, Lato; Maksimovic, Kondogbia, Coquelin, Nacho Gil (Guedes, min. 57); Santi Mina (Zaza, min. 74) y Rodrigo (Vietto, min. 68)

GOLES:
0-1, min. 5: Santi Mina. 1-1, min. 20: Jonathan Viera. 2-1, min. 53: Calleri, de penalti
ÁRBITRO:
José Luis Munuera Montero (Comité Andaluz). Expulsó por doble amonestación a los jugadores visitantes Paulista (minuto 52) y Vezo (minutos 26 y 88). Además, mostró tarjeta amarilla a sus compañeros Lato (min. 21), Montoya (min. 62), Zaza (min 71, mientras calentaba en la banda), Neto (min. 72) y Coquelin (min. 93), así como a los locales Jairo (min. 73) y Halilovic (min. 76)
incidencias:
partido de la vigésima jornada de LaLiga Santander disputado en el Estadio de Gran Canaria ante 20.242 espectadores

Los jugadores de Las Palmas, presos de las locuras de Jémez, se mostraron más animosos. El ecuador de la primera parte se cubrió con dudas en un Valencia que se recompuso en la recta final del acto. Hubo una cascada de oportunidades que se perdieron en rebotes y faltas de acierto.

A la vuelta del vestuario sólo había que recuperar la actitud inicial para ganar. Pero en esas apareció Paulista y su penalti. El brazo extendido y once metros. El central se volvió tarumba. Totalmente ido sumó puntos para la expulsión. Y la logró para decepción y desesperación de Marcelino. El gol de Calleri resucitó al moribundo Las Palmas, que no hizo el tercero porque ahora mismo es de largo el peor equipo de Primera División.

Marcelino sacó a Guedes, Vietto y Zaza. No hubo manera porque la defensa de tres no ofrecía todas las garantías para asegurar que no habría otro gol en contra. Además, no había fútbol. Sin Parejo ni hay pausa ni movimientos ni diversión. El árbitro cosió al Valencia a amarillas por el efecto Paulista mientras que a Guedes los canarios lo masacraron a patadas con total impunidad. La tuvo Zaza en un balón rebotado. Ni la suerte se alió con el Valencia. Al final, derrota y mucho trabajo para volver a colocar los fusibles a un equipo desconocido.

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