https://static.lasprovincias.es/www/menu/img/valenciacf-desktop.jpg

El diluvio que aguó la ilusión valencianista

El diluvio que aguó la ilusión valencianista

El árbitro suspendió la final a causa de una tormenta que anegó el terreno de juego con empate en el marcador | El túnel de vestuarios quedó inundado y la policía se vio desbordada al desalojar el campo en medio del caos y la tensión

ALBERTO MARTÍNEZ

La final de Copa arrancó el 24 de junio de 1995 y terminó tres días después. Faltaban casi once minutos para la conclusión del partido cuando una impresionante racha de granizo cayó sobre las cabezas de los protagonistas, que atendieron las indicaciones del árbitro y se dirigieron al inundado túnel de vestuarios para protegerse. El marcador del Santiago Bernabéu mostraba el empate entre el Valencia y el Deportivo (1-1). Aquel sábado no pudo reanudarse el juego, por lo que el apasionante encuentro tuvo que finalizar el martes siguiente.

Durante toda la segunda parte el diluvio cayó sobre el Bernabéu, convirtiendo el césped en un lago con olas que imposibilitaba la circulación del balón. Sin embargo, los aficionados permanecían en sus butacas. Expectantes. Soportando el diluvio. Hubo algunos valencianos, como Rielo, que se acordaron de la pantanada de Tous.

Los jugadores del Valencia se estaban adaptando mejor al resbaladizo terreno de juego. Tanto es así que en el segundo acto igualaron el resultado. El conjunto blanquinegro estaba en línea ascendente, mientras que el Deportivo se limitaba a buscar la banda de Manjarín. Entonces, en el minuto 80, la tormenta de agua y aparato eléctrico obligó a suspender el encuentro.

El aguacero se volvió también contra los miles de aficionados valencianistas que se habían desplazado hasta Madrid. Precisamente, la hinchada había enloquecido con el gol marcado por Mijatovic. Desde el tanto del montenegrino, los cánticos se sucedían. Pero la alegría fue desapareciendo a medida que la tromba de agua creció. Los seguidores recurrían a las pancartas, las banderas y las gorras con tal de protegerse.

La tormenta desencadenó el caos, aunque los seguidores de ambos equipos se enojaron ostensiblemente cuando se suspendió el encuentro. A la hora de desalojar el campo, la policía se vio desbordada y se produjeron ciertos momentos de tensión. Además, el diluvio amenazó seriamente las instalaciones del Santiago Bernabéu, ya que el túnel de vestuarios y otras zonas se inundaron con más de medio metro de agua.