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10 años de Dalport

Víctor Vicente Bravo, en la junta de accionistas del Valencia donde tuvo que soportar los abucheos de algunos accionistas. /Damián Torres
Víctor Vicente Bravo, en la junta de accionistas del Valencia donde tuvo que soportar los abucheos de algunos accionistas. / Damián Torres

La lucha por el poder en el Valencia regaló el suceso más estrafalario de la historia de la entidad, con la aparición de un supuesto grupo inversor que, de la mano de Vicente Soriano, anunció que traería 700 millones

Juan Carlos Valldecabres
JUAN CARLOS VALLDECABRESValencia

La historia del Valencia CF está llena de alegrías y penas, pero también de sucesos un poco -o muy- estrafalarios que con el paso del tiempo dan motivo para remover el pasado y entablar animadas conversaciones. El pasado jueves se cumplieron precisamente diez años desde que asomó por la esquina de Mestalla Víctor Vicente Bravo. No lo hizo físicamente pero sí de un modo que por entonces se veía como 'amenazante', de la mano del expresidente Vicente Soriano.

Seguramente, a muchos de los jóvenes aficionados no les suene para nada el nombre de Bravo. Ni por supuesto tampoco el de Inversiones Dalport. El fútbol va cada vez más deprisa. Pero el Valencia actual, el de Peter Lim, no empezó ni mucho menos en Salvo para terminar en Murthy. La historia construye el presente y si este club está en manos de un señor que vive en Singapur es, entre otras cosas, porque en su día la Fundación se hizo dueña del club y le vendió sus títulos; porque Bancaja le dio un préstamo -sabiendo que nunca podría devolver- para completar una ampliación de capital de 92 millones que salvó a la sociedad del concurso de acreedores y frenó la entrada del citado Dalport, y porque la Junta de accionistas trituró la fanfarronería de un señor de origen argentino que llegó a decir que iba a traer 700 millones. Ni rastro de ellos.

Dalport provocó una de las mayores convulsiones que se han vivido en una sociedad como la valencianista, excesivamente acostumbrada a soportar la lucha de egos de sus dirigentes. Fue un verano agitado, desde el mismo día en que se destapó las intenciones de Vicente Soriano de recuperar la presidencia, ocupada por Manuel Llorente. Era un caluroso sábado 4 de julio y a muchos de los protagonistas de aquí les pilló en medio de varias bodas. La noticia corrió como la pólvora y los teléfonos empezaron a sonar en las iglesias. Soriano se había estrellado tiempo atrás a la hora de vender la parcela por 400 millones y ahora volvía a la carga pero de una manera peculiar. Dos días después de que se destapara la maniobra, el expresidente convocó una rueda de prensa para anunciar que una sociedad inversora -no dijo su nombre- iba a aportar 500 millones. «Será el club más saneado de España», certificó, para añadir que esa firma tenía una «significativa ascendencia valenciana». Nunca se supo qué vinculación tenía Dalport con la Comunitat.

El gran inconveniente era que estaba en marcha ya la ampliación de capital y le sirvió para tumbar la amenaza. Unos querían seguir adelante con la ampliación y lógicamente Soriano (que había firmado un acuerdo con Soler y Silla para comprarles sus acciones) se oponía. En medio de todo, Villa se moría de ganas por fichar por el Barça. Por supuesto, ni Juan Soler ni Vicente Silla cobraron lo pactado y lo de Soler y Soriano ya se sabe que ha acabado casi como novela negra. Por cierto, la última pista que se supo de Víctor Vicente Bravo -que entonces tenía 45 años- fue que pudo morir en un accidente.

LO QUE DIJERON

Vicente Soriano. Expresidente.
«Nunca fui representante de Dalport y no me arrepiento, atiendo a todo el mundo»
Manuel Llorente. Presidente.
«Sin Bancaja y sin la Generalitat estaríamos en concurso y habríamos bajado a Segunda»
Társilo Piles. Pte de la Fundación.
«El club está abierto a todo pero no estamos en la época de 'Bienvenido Mister Marshall'»

Víctor Vicente Bravo

«Tuve reuniones con el Gobierno (Rafael Blasco) y cuando enseñamos la documentación nos dijo: 'suficiente'».

«Con Bancaja fue la reunión más fría que se pueda imaginar. Hubo una contraorden, vieron que veníamos con fondos».

«Habrá que ver por qué se han blindado los contratos (sobre Llorente). A Piles le llamamos político de cuarta. Tiene cara de piedra».

Un águila, el emblema chapucero de una web improvisada

¿Existe Dalport? ¿A qué se dedica? Nadie sabía qué era la citada firma y las pesquisas condujeron a un chalé en Boadilla del Monte. Allí apareció en su día un hombre, Francisco Manuel Gómez, para defender ante la visita de un equipo de TVV que Dalport era «un holding financiero, con sectores en Dubai, Nueva York, Miami... Mostramos suficiente solvencia para comprar el Valencia». La realidad fue que la firma fue poco a poco aportando datos en su improvisada web. Se repescó de internet un águila como emblema y luego añadirían que sus activos estaban «tasados en 20.000 millones de euros».

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