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Dídac Vilà obliga a esperar

Dídac Vilà marca en el último partido de la previa de Europa League. / EFE/EPA/ALEXANDRA WEY
Dídac Vilà marca en el último partido de la previa de Europa League. / EFE/EPA/ALEXANDRA WEY

Rufete admite el interés del Valencia pero afirma que no hay oferta formal | Marcelino quiere ya al lateral pero el Espanyol no tiene prisa por venderlo y su gol en la previa de la Europa League lo revaloriza

MOISÉS RODRÍGUEZVALENCIA.

Si Marcelino quiere a Dídad Vilà, tendrá que esperar. y si prefiere a Álex Moreno, también. El lateral izquierdo es un refuerzo de cierta urgencia para el Valencia -si se acaba confirmando que Gayà no puede jugar contra la Real Sociedad en la primera jornada-, aunque sigue sin concretarse. Para empezar, las incorporaciones en el club de Mestalla precisan el consenso del técnico, Mateo Alemany (eso es sencillo) y Peter Lim. Pero es que además es preciso negociar con sus respectivos equipos.

En el caso de Dídac Vilà, el Espanyol ha iniciado su particular partida de póker. El club blanquiazul está dispuesto a vender, pero no a cualquier precio, y más cuando ya vislumbra la fase de grupos de la Europa League. El lateral zurdo, de hecho, fue clave en la victoria del equipo de David Gallego el jueves en Lucerna (0-3), lo que encarrila la penúltima eliminatoria antes de la liguilla. Marcó el 0-2 después de recibir un pase preciso de Marc Roca y definir casi sin ángulo a la hora de encuentro.

La estrategia del Espanyol con Dídac Vilà es similar a la que está manteniendo con Borja Iglesias ante el interés del Betis: esperar. Mientras, los futbolistas son suyos y están ayudando a asegurar el objetivo logrado en la última jornada de la temporada pasada. «El Espanyol no tiene ninguna oferta del Valencia. Posiblemente hay interés, pero no tenemos ninguna oferta sobre la mesa», afirmó ayer Rufete, director deportivo, durante la presentación de Calero, cuando se le preguntó sobre el lateral.

Medrán no acude al entrenamiento y el club lo justifica en motivos personales El Valencia busca una tercera vía por si no fructifican Álex Moreno ni el espanyolista

«El equipo es versátil y hemos ido rápido en la planificación. Serán tres semanas de mucho orden, de dejar fijado el grupo para la Liga, la Copa del Rey y ojalá también para la Europa League», añadió Rufete. Traducido, que en el Espanyol no hay un interés en deshacerse de futbolistas que en estos momentos están siendo titulares.

Hace unos días, el vicepresidente del Espanyol, Carlos García Pont, también adoptó una posición de fuerza ante el interés del Valencia en Dídac Vilà: «Nos gustaría que siguiera. Son cosas que están encima de la mesa y estamos encantados con él. Ha hecho un trabajo espectacular y no hay intención de que se vaya».

En su comparecencia del jueves, Marcelino enumeró las necesidades de su equipo para esta temporada. El técnico incidió en que precisa un lateral izquierdo, un central y un hombre de ataque. Y en las posiciones ofensivas, teóricamente hay que poner más dinero encima de la mesa cuando se sale al mercado. Así, en el peculiar rompecabezas del Valencia, han de calcular muy bien lo que se invierte en cada refuerzo.

No se da por perdido a Rafinha, a quien el Barcelona quiere sacar y conforme avanza el verano, a diferencia de Dídac, su precio puede descender. Pero en el Valencia son conscientes de que en ningún caso vendrá gratis. De hecho, la del brasileño es ahora una opción que se percibe como muy lejana.

Mientras tanto, está abierta una segunda vía para el lateral izquierdo. Se trata de Álex Moreno, el jugador del Rayo Vallecano por quien el desembolso sería teóricamente inferior. Además, el conjunto madrileño quiere volver a contar con Medrán, que no entra en los planes de Marcelino.

El centrocampista se ausentó ayer del entrenamiento, oficialmente por motivos personales. Sin embargo, está claro que el jugador tiene que buscarse equipo. Mientras, el Valencia tampoco descarta que finalmente el refuerzo en el lateral izquierdo no sean ni Dídac Vilà ni Álex Moreno.

De igual manera, el club busca alternativas más económicas a la de Laguardia, por quien el Alavés sigue enrocado en recibir al menos diez millones de euros. El Valencia quiere guardar la carta mayor, el desembolso más elevado, para el futbolista ofensivo que le falta a Marcelino, sea Rafinha u otro.