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El delicioso apuro de Kang In

Kang In conduce el balón en el partido de cuartos de final. / efe
Kang In conduce el balón en el partido de cuartos de final. / efe

La buena actuación del coreano en el Mundial sub-20 choca con el plan del Valencia

Juan Carlos Valldecabres
JUAN CARLOS VALLDECABRESValencia

Kang In se está haciendo mayor a marchas forzadas. Se fue de Valencia hace dos meses siendo poco menos que un niño que empezaba a causar cierta admiración y desde luego mucha simpatía entre la afición y hasta en el propio vestuario, y este martes se va a jugar el pase a la final del Mundial sub-20 con su selección (Corea del Sur). El atacante, que cumplió los 18 el pasado mes de febrero, ha sido protagonista desde la distancia hasta de la euforia por el título, cuando incluso los propios compañeros del primer equipo entonaron el «¡saca a Kangin Lee!» en el mismo vestuario del Villamarín después de haber pasado por encima del Barça.

Posiblemente sin ser consciente por edad de lo que está consiguiendo con su selección, el éxito de Kang In en esta cita mundialista está repercutiendo directamente en su posición en el Valencia a medio-corto plazo. El coreano ha ascendido en el escalafón profesional blanquinegro a la misma velocidad que lo ha hecho recientemente Ferran Torres. Y eso, por supuesto, es una buena noticia para el Valencia pero cuanto mejor lo hace Kang In en el Mundial, más en apuros -nada dañinos- pone tanto a Marcelino como a Mateo Alemany.

Fue el director general, en su última comparecencia, el que verbalizó cuál era la idea del cuerpo técnico y del club respecto a Kang In. Aunque en fútbol lo que hoy es blanco horas después se convierte en negro y casi sin respiro vuelve a ser otra vez blanco, la idea del Valencia era abrirle la puerta al interior para que fuera cogiendo cuajo en otro equipo ya que teóricamente aquí la competencia todavía le supera. Por esa banda izquierda actúa Guedes, lo hizo también Cheryshev y hasta Wass en alguna ocasión esporádica. Si tiene o no Kang In la velocidad suficiente para adaptarse a la idea de contragolpe que quiere el entrenador es también discutible.

El atacante coreano ha multiplicado por siete su cotización en poco más de seis meses

Marcelino, en cualquier caso, no lo ve todavía para asumir un papel importante en el Valencia. De hecho, no le importó que el chaval se desplazara en abril con su selección para preparar el Mundial a pesar de los múltiples compromisos deportivos que todavía tenía el equipo y más aún teniendo en cuenta la sobresaturación de minutos que soportaban algunos futbolistas.

Lógicamente, cuanto mejor lo haga el valencianista en este Mundial de Polonia, más equipos van a estar interesados en llevárselo y más opciones de escoger el destino más idóneo para su fútbol. Pero también aumenta la presión sobre el entrenador y sobre el mismo Alemany para que el Valencia lo retenga como uno más de la plantilla.

Kang In ha jugado este año solo 21 minutos en Liga, 444 en Copa del Rey y 36 en Europa League. Poco o mucho, depende del prisma con el que se le quiera juzgar a un futbolista de talento y del que no hay casi ninguna duda que tiene muchas posibilidades de convertirse en un futuro no muy lejano en un activo importante del Valencia.

El verano pasado fue a la concentración tras renovar con una cláusula de 80 millones

Aquel chaval que bailaba a ritmo del Gangnam Style en el comedor del hotel donde el Valencia trabajaba en la pasada pretemporada, cuando renovó contrato y se le puso una cláusula de 80 millones de euros, hace bailar ahora a Corea a pesar de su juventud. Entró a los 11 años en la Ciudad Deportiva de Paterna y fue uno de los chavales sobre los que la FIFA puso el foco como posible alternación de la normativa. Su valor en el mercado ronda en su última estimación (pasado mes de febrero) 7,5 millones de euros. En poco más de seis meses multiplicó por siete su cotización. Todo le va bien.