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El contrato obliga a Lim a terminar el nuevo Mestalla pero no impone garantías

Amadeo Salvo y Peter Lim, en el balcón de Mestalla el pasado 25 de octubre.
Amadeo Salvo y Peter Lim, en el balcón de Mestalla el pasado 25 de octubre. / MANUEL MOLINES
  • El préstamo de 100 millones de Meriton al Valencia se destinará a jugadores y gasto corriente, y sólo si se necesita irá a parar a la obra del estadio

Al final de la historia, las obligaciones que tiene que cumplir el comprador del Valencia resultan anoréxicas respecto a las que se pusieron encima de la mesa al inicio del proceso. Todo el problema se resuelve por contrato en un par de condiciones de peso ligero y que hace la vida mucho más cómoda al inversor. La construcción del nuevo estadio antes del centenario es obligada por contrato aunque es cierto que el documento no exige ninguna garantía a Meriton para que esto sea así y penalice en el caso de que no se cumpla con lo firmado.

Los veinte puntos que calificaron de impepinables tanto la Fundación como el Valencia, con la firma de Aurelio Martínez y de Amadeo Salvo de por medio, se han difuminado en el texto de un acuerdo que se sirve en bandeja para el nuevo inversor. Muchas de las cláusulas se han matizado y otras tantas se perdieron por el camino. Las dos únicas obligaciones dan fe de que las exigencias no eran tan fieras como se pintaron al inicio del proceso.

En el contrato, según ha podido visualizar LAS PROVINCIAS, las condiciones puras son sólo dos. La primera, la obligación de informar al resto de accionistas en el caso de que Meriton decida vender un porcentaje de su participación en el club. Un derecho de tanteo de 14 días. Lo que ha desaparecido, como adelantó ayer este periódico, es la permanencia del nuevo inversor en el club al menos durante cinco años. A Lim nunca le gustó que, tras gastarse el dinero, le traten de imponer el tiempo que tiene que estar sin poder vender. De esta manera, un mes después de la venta Lim ya puede actuar con libertad para vender su parte si así lo considera.

La otra obligación que figura en el contrato se refiere a la ejecución del nuevo estadio de Mestalla antes de que se celebre el centenario del club el 18 de marzo de 2019. Peter Lim tendrá que buscar dinero para terminarlo. Si no lo pone él tendrá que llegar de una fuente de financiación externa. Está condicionado a ello, según lo firmado. Al menos, así lo pone en el acuerdo de compraventa sellado por Meriton y la Fundación del Valencia Club de Fútbol el 24 de octubre.

El compromiso de finalización del estadio está sujeto a que se concedan las licencias y autorizaciones oportunas por parte de las instituciones públicas. A partir de aquí, Meriton está obligada a encontrar la financiación oportuna para que el proyecto se haga realidad, según consta en la documentación visualizada por LAS PROVINCIAS y que está firmada ante la notaria Ana Julia Roselló. ¿Cómo va a encontrar Peter Lim el dinero? El comprador aporta a la operación, según ha comprobado este periódico, un préstamo «de hasta» 100 millones de euros. Un dinero que estará destinado a financiar la adquisición y pago de jugadores, las necesidades de capital de la empresa y, «si es necesario», para terminar las obras del nuevo Mestalla.

En el acuerdo alcanzado entre la Fundación y Meriton en ningún caso se especifica que el inversor tiene que aportar una cantidad fija para la finalización del nuevo coliseo valencianista, cuya visita fue la primera parada que hizo Peter Lim en su primer viaje a Valencia el 25 de octubre. Su labor, si no pone dinero, es traerlo de fuera.

De los «hasta» 100 millones de euros prestados por Meriton al Valencia -que se tienen que devolver con intereses en un periodo de cuatro años- una parte se destinaría a la construcción del coliseo de la avenida de Les Corts Valencianes sólo en el caso de que fuera necesario. El comprador utilizaría del dinero prestado las cantidades pendientes disponibles una vez atendidas las obligaciones anteriores como son los jugadores y el gasto corriente. Es decir, el gasto en el estadio no es prioritario. Sólo se usaría la cantidad que sobre de los hasta 100 millones aportados como préstamo por Lim. A lo que sí que queda obligado Meriton es a buscar el instrumento financiero adecuado, incluso a través de fuentes extrenas -por ejemplo, que lo haga otra empresa y se quede la explotación- para construir el nuevo Mestalla.

En el contrato, según ha podido saber este periódico, no figura ninguna penalización en el caso de que el nuevo estadio no se construya para la fecha del centenario. En el acuerdo firmado entre Meriton y la Fundación no se especifica ninguna cláusula que castigue un incumplimiento de esta obligación impuesta por contrato al comprador. Lim no tiene que responder con ninguna garantía, según ha podido comprobar este periódico al visualizar el documento firmado entre Meriton y la Fundación.

Sin citar a Fenwick

Además, la empresa de Peter Lim no queda obligado a acabar el estadio con las premisas aceptadas con el arquitecto Mark Fenwick como mínimo, según impusieron el presidente de la Fundación, Aurelio Martínez, y el del Valencia, Amadeo Salvo, en el punto tres del documento de las veinte cláusulas que debían regir la venta del Valencia y que se firmó el pasado mes de febrero. Al menos, en el contrato no se alude en ningún caso a Fenwick ni a las condiciones en las que se tiene que finalizar.

A pesar de que no se cita al arquitecto, que abarató hace unos meses los costes respecto a la propuesta original con la rebaja del aforo y modificaciones en la cubierta entre otras reformas, es cierto que los representantes de Meriton se han reunido en varias ocasiones con el máximo responsable de la obra.

El nuevo Mestalla es uno de los pilares fundamentales en el plan de negocio de la empresa de Lim para generar los ingresos suficientes para hacer frente a las deudas.

De hecho, uno de los puntos de desencuentro entre Bankia y Lim fue el destino de una posible venta del estadio.

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