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El club avisa a los futbolistas de que las multas las pagarán ellos

Camarasa, el delegado, entre Wass y Kang In. / afp
Camarasa, el delegado, entre Wass y Kang In. / afp

La Liga penaliza con 1.000 euros cada vez que se incumple una de las entrevistas de partido y la UEFA ya está avisada de que no quieren hablar

C. V.VALENCIA.

La nueva ley del silencio que se ha instaurado en clave valencianista no va a salir gratis. Al menos, esa es la intención, porque ya se sabe que estas cosas a veces no se llevan a término con la contundencia inicial. De cualquier manera, el Valencia ya avisado a sus jugadores de que serán ellos y no el club los que tengan que hacer frente a las multas y sanciones que le van a imponer la Liga y la UEFA a la entidad cada vez que no se cumpla con los requisitos que hay firmados con el tema de las entrevistas para los diferentes operadores que trabajan en los partidos. Los clubes reciben de LaLiga por los contratos de televisión una suma casi definitiva para cuadrar sus presupuestos (en el Valencia más de 65 millones) y está estipulado por escrito el número, el tiempo y hasta las preguntas que se le van a hacer a los protagonistas.

En la Liga insistían ayer mismo que es a final de temporada cuando se hace el balance general de los incumplimientos que han podido hacer los clubes con las entrevistas pero ya se sabe que el silencio impuesto por el vestuario en el Camp Nou les va a salir a los jugadores por 5.000 euros. La cantidad se puede considerar hasta ridícula si se tiene en cuenta que son profesionales con contratos por encima del millón de euros... en neto. El daño que a su bolsillo les puede hacer es, en cualquier caso, mínimo.

Pero lo evidente de este caso es extraer la idea de que en este tiempo revuelto, la postura que han adoptado los futbolistas entra también en colisión con los intereses comerciales por así decirlo del Valencia. Pagar mil euros cada vez que no se acude a una entrevista (están previstas en cada final de encuentro de Liga cuatro más la comparecencia en zona mixta) es ahora un motivo más de preocupación que tiene el club, en parte porque es la única vía que tiene el vestuario para comunicarse con cierta claridad con su afición. Hace ya muchos años que el Valencia acabó con las ruedas de prensa diarias y las entrevistas se han reducido a la mínima expresión. En partidos como el de Barcelona, el silencio puede volverse en contra incluso de los futbolistas, al no saber si el desbarajuste se debió a un accidente propio del fútbol o una acción con cierto calado por lo ocurrido.

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El Valencia, por su parte, también pagará la sanción por no aportar el sábado un portavoz -siempre ha sido Mateo Alemany- en la zona noble del Camp Nou. Otros 1.000 euros.

Salvo que hoy cambien de postura los jugadores, estos tampoco quieren hablar en Londres. La UEFA, implacable en la recaudación por este tipo de situaciones, ya está avisada.