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El túnel del tiempo

Cañonazos en Vigo para un liderato histórico

Crónica del partido publicada por LAS PROVINCIAS. / lp
Crónica del partido publicada por LAS PROVINCIAS. / lp

PACO LLORET

Aquella victoria en Balaídos situó al Valencia líder después de dos años y medio sin encabezar la clasificación en solitario. Un triunfo incontestable por 0-2 gracias a sendos cañonazos desde fuera del área. El defensa paraguayo Aníbal inauguró el marcador a los 10 minutos con un potente disparo en el lanzamiento de un libre indirecto que sorprendió a Alarcia, el inseguro guardameta de los vigueses. Cuando se cumplía la media hora llegó el segundo tanto gracias a un zurdazo del austríaco Kurt Jara que también contó con la involuntaria colaboración del portero y del resbaladizo estado del terreno de juego. Los valencianistas cerraron el encuentro sin apuros y se dedicaron a conservar la ventaja hasta el final. Seguridad y oficio.

El triunfo en Vigo se pudo seguir por televisión la noche del viernes 12 de octubre de 1973. Todos los partidos se habían avanzado a esa tarde de una jornada festiva con el propósito de facilitar la preparación de la selección española que el siguiente domingo, 21 de octubre, se jugaba en Zagreb, ante Yugoslavia, un partido decisivo para clasificarse al Mundial del 74 organizado por Alemania Federal. El Valencia aportó cuatro titulares al encuentro: Sol, Jesús Martínez, Claramunt y Valdez.

La contienda con los balcánicos concluyó sin goles pese a la superioridad de los jugadores de Kubala que merecieron el triunfo. Jesús Martínez debutó aquel día con la selección, pero no pudo acabar el partido por lesión. En esos momentos el club de Mestalla se había erigido en el mejor equipo del fútbol español. Con Di Stéfano en el banquillo por cuarta campaña consecutiva, había iniciado de forma prometedora una temporada repleta de grandes expectativas. Ros Casares se estrenaba en la presidencia y la autorización para el fichaje de extranjeros permitió la incorporación de Keita y Jara.

La jornada se adelantó por un partido vital de la seleción, con la que debutó Jesús Martínez

Desde que habían entonado el alirón en la célebre tarde de Sarriá, en abril del 71, los valencianistas no habían vuelto a comandar la tabla en solitario. Dos años y medio sin ser los primeros. Curiosamente, para que sucediera este hecho se hubo de dar una ayuda indirecta desde el campo del Espanyol. Los locales vencieron por la mínima al Atlético de Madrid que hasta aquel día ocupaba esa privilegiada posición. El gol espanyolista llegó como consecuencia de un penalti. El encuentro del Valencia en Balaídos empezaba tres horas después y los hombres de Di Stéfano eran conscientes de la oportunidad que se les presentaba. No la desaprovecharon. Con pantalón negro y camiseta roja con una franja vertical blanca y amarilla, el Valencia confirmaba su estado de gracia. Una semana antes había ofrecido una exhibición en Mestalla ante el Racing de Santander que se llevó 5 goles y aún pudieron ser más.

El liderato se mantuvo durante seis jornadas seguidas en las que el Valencia se mantuvo muy firme como local con triunfos de enorme valor ante rivales de la talla del Real Madrid o el Espanyol -ambos por 1-0- mientras que, por el contrario, lejos de casa bajaron sus prestaciones con derrotas inesperadas en Elche y en Murcia, ambas también con idéntico resultado, y otras inmerecidas, como en San Sebastián por 3-2, después de ir dos veces por delante en el marcador. Antes de acceder al liderato se palpaba la trayectoria ascendente del Valencia por la calidad de su juego con un marcado acento ofensivo. La afición creía en aquel equipo que se había puesto de moda y que prometía reverdecer los laureles de temporadas atrás. En aquel mes de octubre de 1973 la FIFA organizó un encuentro entre los mejores futbolistas de Europa y América que se enfrentaron en el Camp Nou. Tres futbolistas del Valencia fueron convocados para tan prestigiosa cita: Salif Keita -pese a ser de origen africano se había criado futbolísticamente en Francia- Kurt Jara y Juan Cruz Sol. El encuentro de exhibición finalizó con un espectacular empate a cuatro y entre los goleadores europeos estuvieron Keita y Jara.

Todo parecía ir sobre ruedas hasta que se rompió el hechizo. A partir de la victoria de Balaídos las prestaciones empezaron a disminuir, el equipo perdió confianza y entró en barrena. Tres derrotas consecutivas en casa minaron la moral de la tropa y desconcertaron a los seguidores que no encontraban explicación al hundimiento. Una de las curiosidades de aquel ejercicio es que el Valencia logró cuatro triunfos lejos de Mestalla y todos tuvieron como escenarios los embarrados campos del norte. Antes de vencer en el feudo del Celta se había impuesto al Sporting en El Molinón y, en la segunda vuelta, logró la victoria en Santander y en Oviedo. El Valencia concluyó el campeonato en un discreto décimo lugar, alejado de Europa, después de haber permanecido entre los tres primeros durante prácticamente toda la primera vuelta. El título se lo llevó el Barça que estuvo en zona de descenso durante varias semanas y que protagonizó una imponente reacción.

De esta manera tan decepcionante se cerró el primer ciclo de Alfredo di Stéfano en el banquillo valencianista. La victoria en Vigo fue el mejor resultado obtenido en desplazamiento durante la campaña 73-74 y la imagen ofrecida ante el Celta alentó la convicción de estar ante un equipo llamado a grandes gestas que, a la larga, se vieron defraudadas.