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Bloqueados y sin margen de error

Gayà se lleva el balón en una jugada en la que intervienen Benzema, Garay y Paulista. /AFP
Gayà se lleva el balón en una jugada en la que intervienen Benzema, Garay y Paulista. / AFP

El Valencia, a siete puntos de la zona Champions, tiene una final ante el Sevilla | Alemany aprieta al equipo en busca de la reacción con un discurso que contrasta con el tono pausado del técnico

TONI CALERO

Por primera vez desde que Marcelino aterrizara en el Valencia, Mateo Alemany apretó las tuercas al equipo. Al director general le dejó mal cuerpo la derrota en el Santiago Bernabéu, segunda consecutiva que vivía en directo con apenas unos días de diferencia. Contra la Juventus además llegaría el palo del tanto ilegal de Fellaini que dejaba al Valencia fuera de la Champions; ante el Madrid la imagen del conjunto blanquinegro en la primera mitad hizo aumentar la preocupación que ya existía. «Hemos acusado la eliminación en Turín tanto física como anímicamente. No estábamos y el gol en propia puerta llegó muy pronto», analizaba Alemany con el semblante muy serio y consciente de que el Valencia se ha quedado sin margen de error en Liga, competición calificada como prioritaria desde todos los estamentos del club.

«Nuestro objetivo es el partido contra el Sevilla. Es un partido vital y casi definitivo para nuestras aspiraciones. Es un rival directo. Debemos hacer un buen final de primera vuelta. El objetivo es ser cuartos y ahora está muy lejos», abrochó Alemany, que hasta ahora había convivido entre la complicada situación financiera y una paz absoluta en lo deportivo desde la irrupción de Marcelino. El segundo proyecto del asturiano padece ahora lo que no pudo ni imaginar cuando en verano logró retener a Rodrigo, confirmar a Kondogbia y fichar a siete futbolistas para completar una plantilla que satisfizo plenamente a Marcelino.

Aparcada la Champions, donde el Valencia ya 'sólo' se juega la bolsa de dinero contra el Manchester United en el último duelo del grupo, el equipo blanquinegro necesita recuperar terreno perdido en la Liga. Los números en puntos (17), goles a favor (11) o partidos ganados (3) son impropios de un vestuario confeccionado para repetir entre los cuatro mejores del torneo. Después de catorce jornadas, el Valencia está a siete puntos de la zona Champions y diez por debajo del Sevilla, que de ganar el sábado en Mestalla se estiraría hasta los trece puntos adquiriendo una ventaja que suena a definitiva.

El trámite contra el Ebro debe servir para lograr una plácida clasificación a los octavos de Copa mientras los futbolistas se preparan física y mentalmente para recibir al Sevilla. Es el primero de los cinco compromisos que el Valencia tiene por delante hasta alcanzar el ecuador del torneo. En el mejor de los casos, los de Marcelino acabarían la primera vuelta liguera con 32 puntos, ocho menos de los que sumó la pasada temporada. Además de un Sevilla que ayer arrancó un punto de Mendizorroza, el Valencia se verá las caras con Eibar, Huesca, Alavés y Valladolid antes de iniciar la segunda vuelta contra el Celta.

El bloqueo del conjunto de Marcelino quedó patente el sábado en el Bernabéu. Contra un Madrid en construcción y sin varios de sus mejores jugadores, el Valencia careció de un plan más allá de controlar al rival y encomendarse al acierto máximo para cazar una ocasión. Eso no sucedió porque se pagó el esfuerzo ante la Juve y además, los principales líderes del equipo no aparecen. Con Rodrigo ausente por lesión, Parejo se enganchó tarde al encuentro, Kondogbia empezó en el banquillo y el juego de Guedes dijo a gritos que así no puede continuar. «El futbolista es el que nos transmite sensaciones. Si cree que no está en condiciones se tomarán decisiones. ¿Cómo no le voy a preguntar cómo está? Si lo ponemos es porque él consideraba que estaba apto para jugar», explicó Marcelino sobre el luso. El pubis de Guedes está siendo un quebradero de cabeza para el propio jugador y el técnico, que no ha podido disfrutar del futbolista desequilibrante que encandiló a la Liga el curso anterior.

En el horizonte aparece el mercado de invierno como una posibilidad de reforzar la plantilla aunque Marcelino haya insistido en que no es prioritario siempre y cuando no se vaya ningún jugador.

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