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Mil aficionados en el Puchades, un torero y los goles de Zaza

T. C. VALENCIA.

Aún no había compartido Marcelino García Toral un entrenamiento con los aficionados del Valencia. En la última (y única) sesión abierta al público del 30 de diciembre fue Rubén Uría quien estaba al frente de la plantilla porque el primer entrenador se recuperaba de su grave accidente de tráfico. Ayer recibió el técnico asturiano las repetidas muestras de cariño de las mil personas -aproximadamente- que se acercaron a la ciudad deportiva de Paterna para seguir el penúltimo entrenamiento del Valencia antes de la visita del Espanyol en Mestalla.

Al grito de 'torero' recibieron algunos seguidores a Marcelino cuando el asturiano clavó uno de los muñecos de entrenamiento en el césped. «Nos los hemos pasado bien y esperemos que todos los que han asistido al entrenamiento, también», decía Marcelino minutos más tarde. La sesión fue tan suave que el cuarteto de centrales (Murillo, Paulista, Vezo y Garay) se quedó al margen jugueteando con el balón. La parte táctica se reserva para el entrenamiento de hoy y ayer trabajó el Valencia la finalización. Ahí recibió Simone Zaza -qué tirón tiene- los mejores aplausos, sobre todo a raíz de un gol de tijera que sorprendió a Neto.

«Hemos conseguido algo muy bonito. Con unión es más fácil conseguir el objetivo y entre todos tenemos que afianzar al Valencia entre los cuatro primeros», apuntaba Marcelino sobre la comunión entre el equipo y la grada. Los futbolistas acabaron lanzando balones autografiados a la tribuna del Antoni Puchades para los seguidores, la mayoría niños ya que se aprovechó el descanso escolar para programar la sesión de puertas abiertas.

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