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Abelardo, un especialista vestido de naranja

Abelardo posa con la famosa camiseta naranja antes de un partido del Valencia. /Bernat Navarro Porter
Abelardo posa con la famosa camiseta naranja antes de un partido del Valencia. / Bernat Navarro Porter

PACO LLORET

Y Abelardo para el penalti!...» Esa frase, emitida con la voz alterada por la emoción del narrador radiofónico, despertaba el entusiasmo entre los aficionados que ya se preparaban para lo peor. Abelardo se erigía en el salvador de su equipo. Para mayor mérito, estos momentos épicos sucedían casi siempre lejos de Mestalla y en partidos de enorme trascendencia. Por eso se ganó a pulso el sobrenombre de 'parapenaltis'.

Estas intervenciones resultaron decisivas para la conquista del título de Liga en 1971 y de Copa en 1967. Su momento de máximo apogeo coincidió con la llegada de Alfredo Di Stéfano al banquillo en el verano del 70. En su primer ejercicio se proclamó campeón liguero, disputó la final de Copa, conquistó el trofeo 'Zamora' y fue convocado para jugar con la selección española, aunque no llegó a debutar en un partido amistoso ante Francia celebrado en Mestalla durante las Fallas. Abelardo se incorporó al Valencia en 1964 procedente de la Unión Popular de Langreo. La competencia era enorme. Dos años después, tras la marcha de Zamora y de Ñito, empezó un duelo particular con Pesudo que dividió a la afición en dos bandos. Se pasó dos temporadas enteras en el banquillo sin debutar en liga y jugando algunos partidos amistosos de cierto nivel como la Pequeña Copa del Mundo disputada en Venezuela. En la tercera campaña, mediada la segunda vuelta de la 66-67, se produjo su bautismo de fuego liguero en El Arcángel cordobés con una derrota por la mínima. Su presentación liguera en Mestalla tuvo lugar el día de San José con una apabullante goleada ante el Zaragoza (6-0). Fue el inicio de su consolidación.

Sus primeras grandes actuaciones tuvieron lugar en la Copa de ese mismo ejercicio cuando detuvo un penalti a Gento en el encuentro de vuelta de los cuartos de final en el Santiago Bernabéu. Con empate a cero, los madridistas dispusieron de una pena máxima que Abelardo detuvo al igual que el posterior rechace. Poco después, Waldo marcó el tanto de la victoria visitante que lograba la clasificación para semifinales. En esta ronda volvió a lucirse en el partido de ida celebrado en Altabix. El marcador registraba un 2-0 a favor de los ilicitanos. Vavá, pichichi de la liga un año antes, lanzó el penalti, pero entre el palo y Abelardo que adivinó la trayectoria, el balón no entró. Luego, el Valencia recortó la diferencia con un gol providencial. En el choque de vuelta se consiguió el triunfo por 2-0 que metía al Valencia en la final. Abelardo no tuvo excesivo trabajo ante el Athletic Bilbao, aunque en el último tramo del duelo realizó una gran intervención que aseguró el título e impidió la prórroga. Ahí empezó a ganar el pulso con Pesudo. En el siguiente campeonato, el 67-68, fue titular en 28 de las 30 jornadas de liga.

En la temporada 70-71 alcanzó su cénit gracias a un espléndido estado de forma que le permitió jugar como titular todos los partidos de Liga y de Copa hasta alcanzar una nueva final. En el torneo de la regularidad recibió 19 goles en 30 partidos y fue el portero menos batido del torneo. Abelardo permaneció siete jornadas seguidas sin recibir un tanto. La racha se inició en la quinta jornada con un empate a cero en Mestalla ante la Real Sociedad. En la jornada doce, un gol del céltico Jiménez en Balaídos, acabó con la imbatibilidad del portero valencianista. En aquel ejercicio sólo encajó siete goles en los partidos locales, ningún visitante logró perforar su meta en más de una ocasión, mientras que fuera recibió doce tantos. En ocho de las quince salidas el Valencia mantuvo su puerta a cero. Entre las actuaciones memorables destacan sendos penaltis neutralizados que permitieron al Valencia salir victorioso del Camp Nou y de La Rosaleda. Ante el Barcelona se lo paró a Martí Filosía en el triunfo por 0-2, y frente al Málaga detuvo el lanzamiento de Álvarez. El Valencia se llevó el triunfo por 0-1.

En la campaña 1970-71 alcanzó su cénit hasta el punto de jugar todos los partidos de Liga y Copa

Al terminar la temporada 1973-74 firmó por el Sporting y jugó un par de años más en Primera

Una lesión de menisco mermó su rendimiento en el inicio de la siguiente campaña. Se vio desplazado de la titularidad por Meléndez aunque tuvo algunas apariciones. Su peor pesadilla la sufrió en El Molinón, ante sus paisanos, donde el Valencia fue humillado por 4-0. En la siguiente temporada, la 72-73, tuvo un amago de renacer con una enorme actuación en Mestalla ante el Athletic de Bilbao. Los vascos vencían por 0-1 y disponían de un penalti a favor. Abelardo detuvo el lanzamiento de Uriarte y, a partir de ese instante, el Valencia le dio la vuelta al marcador y acabó venciendo por 4-1. Sin embargo, arrastrado por la campaña mediocre del equipo, Abelardo ya se vio relegado a la suplencia en beneficio de porteros más jóvenes como Balaguer y Meléndez.

Al acabar la campaña 73-74 fichó por el Sporting y jugó un par de años en primera división. Volvió a Mestalla en la 75-76 en un duelo que concluyó sin goles disputado tres días después de la muerte del general Franco. Abelardo popularizó un jersey de color naranja que lució en buena parte de la temporada 70-71, muy parecido al del legendario portero inglés Gordon Banks. Aquella prenda fue su talismán y le convirtió en un ícono del valencianismo.