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RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Opinión

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Quiero aprovechar este foro para expresar los sentimientos como persona libre, sin ningún tipo de afiliación política ni religiosa, sobre un hecho que como defensor de la vida que soy me causa escalofríos el sólo pensar en la enorme masacre que se va a producir con la posible reforma que quiere acometer el Gobierno de la nación con relación al aborto, aunque ahora diga que primero habrá un debate social, que todos sabemos como será pues, una vez iniciada la tramitación, la apisonadora burocrática no para y a la postre el único perjudicado será ese ser que dejará de ver la luz por una decisión de la madre o de los padres amparados por el Gobierno.

Mucha gente pensará que estoy en contra de aborto. Están equivocados, como persona, como doctor en medicina y como pediatra neonatólogo, acepto y comparto situaciones en las que se debe de interrumpir el embarazo. Pero lo que se pretende aprobar va a ocasionar que la mayor causa de mortalidad infantil en nuestro país sea el aborto consentido y que seamos un destino ya no turístico sino abortístico de primer orden que será utilizado por muchos extranjeros donde en su país las leyes son más restrictivas con estos procederes.

Está ahora muy en boga el eslogan de tolerancia cero, pues me parece que, como dice la expresión, no basta que la mujer del césar sea honesta, también tiene que parecerlo. Se lo podríamos aplicar a los que nos legislan desde el Gobierno central. Tolerancia cero pero para todos, mujeres, hombres, niños y por supuesto fetos vivos que ya en sus primeras semanas inician una diferenciación a nivel de todos sus órganos y sistemas, marcando un cariotipo concreto y una cadena de DNA única e indiferenciable que será lo que determine con el tiempo ese ser vivo, único e irrepetible desde cuyos orígenes pretendemos segar su crecimiento.

El aborto como está contemplado en la actualidad abarca suficientes supuestos para las parejas que quieran acceder a ello, lo que sí que es mucho más importante que hacer casi un "aborto libre" es dotar de los recursos adecuados a las clínicas publicas y privadas con normas rigurosas de funcionamiento para que la mujer que decida o le aconsejen que aborte, por un tema médico concreto, pueda disponer de todos los cuidados y de toda la seguridad de que no va a correr ningún riesgo derivado de la mala praxis o de las condiciones tercermundistas de muchas clínicas clandestinas cuyo único interés es lucrarse con la situación de desesperanza de muchas mujeres, que deciden acudir a ellas. Tolerancia cero para las mismas y los intrusos que trabajan en ellas, la mujer tiene unos derechos que deberemos intentar que se cumplan, los niños también y los fetos, si pudieran hablar, tal vez reclamarían unos que no han podido conseguir nunca.

Como es lógico, los profesionales sanitarios tendrán mucho que decir ya que serán los brazos ejecutores de la nueva ley si llega a promulgarse, serán como soldados de un pelotón de fusilamiento que a la voz de ya, sin conocer al reo, le disparaban y automáticamente obtenían "patente de corso" ante el mundo pues no eran tratados de asesinos, ya que cumplían órdenes. Muchos médicos y enfermeras creo que no van a aceptar ser los brazos ejecutores de una decisión que les atañe y en la que no se ha contado con ellos para elaborar la ley, sólo para ejecutarla.

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