Sábado, 18 de agosto de 2007
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LA TIERRA TIEMBLA EN Sudamérica
“Los teléfonos se colapsaron y durante dos horas no supe nada de mi familia”
Los peruanos residentes en la Comunitat, que superan los 15.000, viven momentos de gran angustia hasta que consiguen localizar a sus familiares en el país andino
Los peruanos residentes en la Comunitat, que superan los 15.000, viven momentos de gran angustia hasta que consiguen localizar a sus familiares en el país andino
Pese a vivir a miles de kilómetros de distancia, muchos residentes en la Comunitat sintieron el terremoto de Perú muy cerca. Los más de 15.000 peruanos que habitan en la Comunitat viven auténticos momentos de angustia hasta que logran localizar a sus familiares en el país andino y tener noticias suyas.

“Me enteré del terremoto por casualidad mientras navegaba por internet. Durante dos horas traté de llamar a mi familia en Perú pero las líneas telefónicas estaban colapsadas y me fue imposible. Al final conseguí comunicarme con ellos a través de internet”, explica Noelia Huisa, una joven natural de Lima, que estudia en Valencia desde enero.

Fue a través del correo electrónico como pudo enterarse de que su familia se encontraba perfectamente. Y es que, durante las horas posteriores al terremoto, las conexiones por teléfono con el país andino eran muy complicadas. Los móviles no daban tono y los pocos fijos que estaban disponibles perdían la línea constantemente.

Por eso, tal y como cuenta Rosario, una portavoz de la Asociación Ariperú, “desde que los peruanos residentes en España se fueron enterando de lo ocurrido se repitieron escenas muy dramáticas”. Muchos se derrumbaban al enterarse de la noticia y se echaban a llorar y otros no paraban de repetir que querían irse cuánto antes a su país para buscar a sus familiares. Estas escenas se vivían en la sede de la asociación de Madrid, “pero en Valencia la situación ha sido parecida”, aseguraba la representante de Ariperú.

Una llamada de su suegra
Ricardo Castillo, que vive en Valencia desde hace cinco años, también tiene a toda su familia en Perú. Por suerte, él recibió la noticia del seísmo sólo unos minutos después de producirse. “Era de madrugada aquí cuando me llamó mi suegra contándome lo que había pasado y tranquilizándome porque ellos estaban todos bien. Menos mal que me avisó y no me enteré por las noticias al levantarme por la mañana”, reconoce este peruano.

La situación, tres días después del seísmo de 7,9 grados, sigue siendo de pánico. “Todavía hay pequeños temblores y la gente tiene mucho miedo”, asegura Noelia.

Según cuentan sus familiares, el país sigue paralizado. “En los colegios no hay clase aunque la mayoría han vuelto a sus trabajos. Sólo algunos no pueden entrar a sus oficinas hasta que no tengan a certeza de que el edificio no tiene riesgo de derrumbe”, explica Ricardo.

blledo@lasprovincias.es

 
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