Miércoles, 8 de agosto de 2007
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Valencia
Agua para una batalla pacífica en Rafelguaraf
Decenas de vecinos participan en la tradicional ‘Voltamarrana’ que pone fin a las fiestas patronales
Decenas de vecinos participan en la tradicional ‘Voltamarrana’ que pone fin a las fiestas patronales
Agua, barro, cubos, música y decenas de personas son los ingredientes perfectos para poner el punto final a las fiestas patronales de Rafelguaraf.

El calor fue el gran compañero de los pequeños y jóvenes que asistieron ayer a la batalla campal que tuvo lugar en esta localidad.

Durante la última jornada de las fiestas se celebró la tradicional Volta Marrana, acto muy particular que surgió de una broma hace muchos años.

‘‘Como las fiestas se hacían cortas, nuestros antepasados decidieron ir el día después de los festejos a l’albereda a disfrutar de una paella todos juntos. Como hacía calor se empezaron a mojar unos a otros e incluso a revolcarse por el barro y de ahí nosotros hemos seguido la tradición, eso sí añadiéndole algunas cosas’’, comentó el alcalde de Rafelguaraf, Federico Tormo.

El día del marrano
Los vecinos, lejos de estar agotados por el transcurso de las fiestas, aún guardaron fuerzas para participar en la jornada que concluye la conmemoración al Cristo del Consuelo.

El presidente de los festeros, Rafael Doménech, cuenta a LAS PROVINCIAS el transcurso de este día tan especial, para los vecinos de esta población.

El martes fue un día muy especial a la vez que triste, ya que el día del marrano significa el fin de las fiestas pero es una jornada muy activa en la cual tiene la oportunidad de disfrutar todo el pueblo.

‘‘A las ocho de la mañana nos reunimos todo los festeros acompañados de los vecinos para quemar los últimos cartuchos de pólvora que nos quedaban en la despertà”, señaló.

Para recuperar fuerzas ‘‘fuimos a almorzar y a charlar sobre todas las experiencias que hemos vivido en estos cinco días como festeros”.

A la hora de comer ‘‘cuando la tripa empieza a hacer ruido acudimos a l’albereda a disfrutar de una paella para cargar las pilas”, ya que por la tarde tuvo lugar la Volta marrana.

A las cinco y media llegó el momento de ponerse la peor ropa y disfrutar ‘‘todos juntos mientras recorríamos las calles del pueblo al son de la música. Lo más divertido es que mientras dábamos la vuelta nos íbamos revolcando por el suelo y mojándonos con agua mezclada con barro. La gente se preguntará ¿qué fiesta es salir a la calle y mancharse de barro?, pero no hay que buscarle explicación sino que es una tradición de hace mucho tiempo”.

Lo bueno de esta fiesta es que pueden participar todos, desde niños a mayores.

La prueba es que este festero ha participado ‘‘desde que era un niño en este festejo y seguiré haciéndolo hasta que algo me lo impida, es como un vicio’’.

Discomóvil y espuma para todos
Al finalizar este recorrido por las calles del municipio los participantes en este sorprendente acto acudieron a la discomóvil, que cuenta con un cañón que dispara espuma.

‘‘Después de ensuciarnos todo lo que podemos y más nos vamos a la espuma para limpiarnos un poco, mientras bailamos’’, comentó un festero de Rafelguaraf. Con el transcurso del día del marrano esta población ha pasado la página, en la que quedarán grabados los mágicos momentos vividos.

 
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