Domingo, 1 de julio de 2007
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EDICIÓN IMPRESA

vice chairman de goldman sachs europe Y y consejero indEPENDIENTE DEL grupo santander
Guillermo de la Dehesa: “He preferido ganar menos a cambio de mayor libertad y equilibrio”
TRAS CUARENTA AÑOS DE CARRERA A CABALLO ENTRE LA EMPRESA PÚBLICA Y LA PRIVADA, ESTE PROFESIONALIDAD HA LLEGADO A LO MÁS ALTO SIN PERDER POR EL CAMINO SENCILLEZ , BONDAD NI CURIOSIDAD
TRAS CUARENTA AÑOS DE CARRERA A CABALLO ENTRE LA EMPRESA PÚBLICA Y LA PRIVADA, ESTE PROFESIONALIDAD HA LLEGADO A LO MÁS ALTO SIN PERDER POR EL CAMINO SENCILLEZ , BONDAD NI CURIOSIDAD
inés molina

Recibir por correo electrónico el currículum de Guillermo de la Dehesa (Madrid, 1941) impresiona. Cuatro folios sin literatura comprimen una vida plagada de experiencias, grandes cargos en muchos países, vivencias profesionales en instituciones de primer nivel, consejos, actividad académica, libros, publicaciones...

Al pedirle ayuda para resumir lo irresumible, sorprende su sencillez y su naturalidad: “Nada, nada. Yo, en mi vida, siempre he ido empujado por las circunstancias. Soy una rara avis que ha hecho la mitad de su carrera en la Administración pública y la otra mitad, en la empresa privada”. Suena tranquilizador, pero apenas condensa sus más de 60 cargos en entidades que van desde el Banco Mundial al Fondo Monetario Internacional; sus decenas de libros y casi 100 artículos publicados en prestigiosos medios o su presencia actual en los consejos de Aviva o Campofrío.

Un corredor de fondo

Tras estudiar en el madrileño colegio de El Pilar, Guillermo de la Dehesa estudia Derecho, “como todos mis amigos”. Un principio poco acertado, que enseguida enmienda. “Me habría gustado más la Economía y empecé Ciencias Económicas, pero no la terminé porque me lancé a estudiar la oposición de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado”. Tras “unos años horribles porque era durísima”, aprueba y comienza a trabajar en el Ministerio de Comercio, desde donde partirá como consejero comercial a la Embajada de África del Sur, Angola, Mozambique, Madagascar y Zimbabwe. Fueron tiempos revueltos, de apartheid y problemas con el embajador. A pesar de todo, su balance es muy positivo: “Fue una experiencia arriesgada, pero muy interesante”.

En 1975, a su regreso a Madrid, le esperan grandes retos: el nacimiento de lo que luego sería el Instituto de Comercio Exterior, ICEX, y el cambio de régimen. “Acepté ser director general con Suárez, en el primer Gobierno de la Democracia. Aquélla fue la mejor y más ilusionante etapa que se ha podido vivir en España”.

Su paso por la política —“entonces, muy dignificada”— tiene un paréntesis de dos años en el Banco de España, “que era algo que me hacía muchísima ilusión”. Pero una nueva llamada le devuelve a la primera línea. “Boyer quiso que yo fuese con él a llevar Comercio. Sentí mucho que se fuese. Después llegó Solchaga — a quien tengo gran cariño— y me pidió que pasase a ser secretario de Estado de Economía, y allí estuve hasta que me fui en 1988”. No tener afiliación política nunca fue un inconveniente en su carrera. Sus problemas entonces eran muy diferentes: “Me fui del sector público porque ya no llegaba a fin de mes”.

Se cumplían 20 años de carrera profesional en la esfera pública y comenzaba una nueva y apasionante etapa en el sector privado, en el que pronto cumplirá también 20 años. “¿Que cómo fue el paso de un mundo a otro? Igual. Ganaba más, pero trabajaba igual. Yo, en la Administración, salía a las once de la noche...”

“Primero estuve en Goldman y en Banco Pastor, donde sólo fui temporalmente para hacer una transición entre la condesa de Fenosa, que era la presidenta, y sus sobrinos. Fue muy interesante y cuando terminé, lo dejé y decidí que ya sólo quería trabajar a tiempo parcial porque así te diviertes más, vives más cosas, conoces más sectores... Además, me gusta escribir y así puedo dedicarle tiempo”. Y es que si algo ha marcado su trayectoria profesional ha sido la fidelidad a sus valores: “He preferido ganar menos a cambio de mayor libertad y equilibrio; de actividad intelectual, familia... Ahora, por ejemplo, busco tiempo para estar con mis nietos”.

Guillermo de la Dehesa se ha sentido cómodo en todos y cada uno de sus pasos profesionales, pero si tiene que elegir, no lo duda: “Donde he aprendido más ha sido aquí, en Goldman Sachs. Éste es un banco global, de una excelencia impresionante, que capta el mejor talento, esté donde esté. Aquí, todos los días se aprende”.

 
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