Miércoles, 27 de junio de 2007
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Valencia
Xavier Casp:¡Ni me vendo ni me alquilo!
El escritor y académico Xavier Casp.
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Precisamente al ser un escritor de proyección internacional, pues su reconocida obra fue traducida al inglés y a otras lenguas, era una molestia para la “verdad científica”, por lo que intentaron todo para que adjurara de su “fe valencianista” y aceptara el fusterianismo que, tras la Ley de Reforma Universitaria de 1983 se adueñó de la Universidad de Valencia, de la que él no vivía y, por lo tanto, no tenía que subordinarse a los dictados allí existentes. Hasta el Rector fue a su domicilio particular a ofrecerle el oro y el moro en forma de doctorado honoris causa . A todo dijo que no Xavier Casp. Todo le parecía un plato de lentejas.

Sin embargo, este hombre luchador, que había sido presidente de Lo Rat Penat en años dificilísimos, de 1980 a 1982, en que la cuatribarrada había ondeado en el palacio de la Generalitat Valenciana; y Decano de la Real Academia de Cultura Valenciana, contendiendo con autoridades hostiles contra viento y marea, aceptó el dictamen sobre el valenciano que aprobó el Consell Valencià de Cultura y prefirió no mantener sus tesis como miembro de la Academia Valenciana de la Llengua , incluso escenificó su salida con tal caballerosidad que no se sabía si se iba por discrepancias o por motivos de salud, al despedirse educadísimamente en presencia de su presidenta Figueres. Es evidente que, en 1998, con 83 años, cuando se redactó el dictamen, o en 2002, con 87 años, cuando dejó la AVL, y más si tenemos en cuenta la desaparición del valencianismo político y que entre el “valencianismo ortográfico” no se ponían de acuerdo, no tenía tantas ganas de hacer de David frente al Goliat del pancatalanismo como había tenido siempre, por lo que nada se le puede reprochar. Además, probablemente, fuera una víctima más de ese “encantador de personas” que estuvo de presidente del Consell en esos años y que fagocitó el valencianismo político e intentó apartar de la vida pública al valencianismo cultural. En cualquier caso Xavier Casp, no cabe la menor duda, siempre procuró lo que consideraba mejor para el valencianismo, cultural y político, en momentos verdaderamente complejos.


El hombre y el poeta

Xavier Casp, además de poeta, tiene una faceta menos conocida: la de músico. Pianista virtuoso, al morir dos de sus hermanos en poco tiempo, en 1930 y 1932, en palabras de Adlert “silenció el piano y se entregó a la poesía”. En 1933 obtuvo su primer premio en los Jocs Florals de Benimaclet, y colaboró, siempre escribiendo en valenciano, en el Diario de Valencia y en LAS PROVINCIAS. En 1934, con 19 años es secretario del semanario Acció, órgano de expresión del partido político Acció Nacionalista Valenciana , y publica en la revista El vers valencià . Su hermano Vicente le pone en contacto con los poetas ratpenatistas que, en 1936, con motivo de un homenaje al poeta Teodor Llorente, que se celebró en el edificio de la Universidad de Valencia, en la calle de la Nave, le animan a que presente su poesía. Así lo hizo, dedicó unas Pregàries íntimes a Llorente , que agradeció enormemente su hijo Teodoro Llorente Falcó, director de LAS PROVINCIAS entonces.

A partir de 1936, como tantos españoles movilizados, sirvió tres años en el ejército republicano, y después de pasar por un campo de concentración, prolongó su servicio militar dos años más, por lo que regresó a Valencia en 1942, con veintiséis años. Le entregó a su amigo Adlert lo que había escrito durante la guerra, éste le anima a que lo difunda y a que siga escribiendo. En 1943 publica su poemario Volar , al que seguirán L’ínquietut en calma , Yo sense tu , Aires de cançó , Gran Sonata , la Patria , ¿On vaig Senyor? , Goig y Homes entre otros.

Una vez iba rehaciendo su vida profesional dedicada al comercio de productos de una importante industria, lo que le permite viajar a menudo, entra en relación con los principales poetas españoles del momento: Vicente Aleixandre, Dámaso Alonso, Carlos Bousoño, García Nieto e Ignacio Aldecoa.

En estos años Xavier Casp colabora con las revistas literarias Poesía Española , Ínsula , Raixa , Ariel y Tramuntana . Logra la Flor Natural de los Jocs Florals de Perpiñán, en 1950; la Englantina d’Or de los Jocs Florals celebrados en Nueva York, en 1951; y, este mismo año, obtiene el premio de poesía de Mallorca y, en 1952, de Tortosa. Como podemos observar no había ningún problema en que mallorquines, catalanes y valencianos participaran en concursos literarios a los que todos se sentían llamados. Todavía no se habían inventado los Países Catalanes, y por lo tanto no había ningún conflicto indentitario; ni tampoco se exigía que la ortografía se sujetara al barceloní de Pompeu Fabra.

En prosa, Casp escribió principalmente ensayos, algunos de ellos son conferencias: El valencià en l’ara de Pedro de Valencia , en 1964; Idees en memoria de Nicolau Primitiu y Confesión con Ausias March , en 1973 y Documentació Formal , en 1981.

Xavier Casp no dejó nunca de amar la música, escribió dos óperas: Vinatea , musicada por Matilde Salvador y estrenada en enero de 1974 en el Liceo de Barcelona; y Maror , musicada por el maestro Palau. De hecho Xavier Casp fue durante diez años presidente de la “Coral Polifónica Valentina”.


La revalencianización

Cuando, durante la Transición, comienza la ofensiva para normalizar el valenciano como disponía el Institut d’Estudis Catalans y algunas fuerzas políticas, generalmente de la parte más a la izquierda del espectro político, pretenden sustituir el nombre secular de lengua “valenciana” por el “científico” de “catalana”, Casp inicia una revisión crítica de su propia trayectoria y propone una “revalencianización” del valenciano, y valga la redundancia porque es necesaria. Ante la catalanización creciente del valenciano, con la excusa de que era la “norma culta”, luego se dirá “formal”; desde la editorial Promoció de Cultura Valenciana, como asesor, facilitó la publicación de la obra de su amigo Miguel Adlert Noguerol, En defensa de la Llengua Valenciana (1977).

La colaboración Casp-Adlert que había comenzado en 1946 con la creación de la editorial Torre, culminaba con la publicación de esta obra que, a la vez, es un punto de partida. En plena vorágine de enfrentamientos se hace cargo de la presidencia de Lo Rat Penat en 1980, de la que dimite para tirarse a la “arena política” con fortuna desigual. Entre 1987 y 1991 fue diputado autonómico de las Cortes Valencianas. Pero Xavier Casp, ante todo fue un poeta, atento a su cambiante época. En 1968 publicó Silenci y, en 1976, Yo també tinc set . En 1983 logró la Flor Natural en el Centenario de los Jocs Florals de la Ciutat y Regne de Valencia . En 1994 recibió el premio de Literatura en Lengua Valenciana.

Se cuenta de Emilio Romero, el director del diario Pueblo , que le dijeron de un escritor o de un periodista que “se vendía”, él cortó rápidamente a su interlocutor y le dijo: “fulano no se vende, se alquila”. Con tan lapidaria frase había descubierto la clave de lo que se han venido en llamar los “intelectuales orgánicos” cuyas sesudas conclusiones, por supuesto “verdades científicas”, coinciden completamente con los intereses del partido, generalmente en el gobierno, que les financia. Xavier Casp no era de esos. Su trayectoria vital parecía decir constantemente: “ni me vendo, ni me alquilo”.

 
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