Martes, 19 de junio de 2007
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SUCESOS
Reconoce que iba ebrio al chocar con otro coche en el que murieron un hombre y sus dos hijas en Cullera
El Código Penal sólo permite imponer una condena de entre uno y cuatro años de prisión por el delito de homicidio imprudente
El Código Penal sólo permite imponer una condena de entre uno y cuatro años de prisión por el delito de homicidio imprudente
La vida de María Isabel terminó el 15 de octubre de 2003. Ella no falleció, pero sí lo hizo su marido José Emilio y sus dos pequeñas de dos y cuatro años, Judit y Sara. El coche que conducía David O. P., médico de profesión, les embistió por detrás cuando circulaban con su turismo por la carretera N-332, a su paso por Cullera.

La mujer, con graves problemas psicológicos desde esa fecha, no pudo declarar ayer en el juicio contra el acusado. En el banquillo de los acusados, David O. reconoció que se puso al volante tras haber bebido, “y no en poca cantidad”, como señaló el fiscal. La prueba de alcoholemia que le practicó la Guardia Civil determinó un porcentaje de 0,78 miligramos de alcohol en litro de aire expirado.

La familia de María Isabel no fue la única afectada. En el accidente se vieron implicados otros dos vehículos y resultaron heridas otras seis personas.

Un solo delito
Ante la titular del juzgado de lo penal número siete de Valencia, el ministerio público pidió una pena para el procesado de entre uno y cuatro años de prisión.

Y es que, la ley únicamente contempla dicha condena para el delito de homicidio imprudente e individualiza la pena, es decir, no se multiplica por el número de muertes (tres en este caso) sino que se considera un único delito.

Por su parte, el abogado defensor pidió una pena de un año y diez meses de cárcel al contemplar la atenuantes de confesión y de reparación del daño.

El letrado destacó que David O. y su aseguradora han pagado la mayoría de las indemnizaciones solicitadas por las víctimas y que el procesado hizo valer su profesión de médico para auxiliar a las víctimas e intentar salvarlas. El acusado apuntó durante su declaración en el juzgado de lo penal que en el choque pudo tener algo que ver el hecho de que, supuestamente, el turismo de los fallecidos circulara sin la conveniente iluminación.

El fiscal subrayó que David O. iba al volante “con los reflejos limitados y la atención reducida” y que la Guardia Civil constató que ni siquiera hubo “intento de evasión” por su parte para evitar la letal colisión.

El “horror” de lo sucedido
El fiscal reclamó a la jueza que, en caso de condena, no se aplique suspensión de la misma ni se contemple atenuante alguna. Una de las dos acusaciones particulares reclamó la máxima pena por el “horror” de los sucedido.

En el juicio estuvieron presentes algunos de los afectados de los otros dos vehículos siniestrados, así como algunos familiares. Las víctimas increparon al abogado de la compañía aseguradora en un descanso de la vista e intentaron interrumpir en algunas ocasiones el juicio. El proceso quedó ayer visto para sentencia.

El fiscal solicitaba para los heridos unas indemnizaciones que rondaban los 275.000 euros, tal y como figura en su escrito de calificación provisional.

acheca@lasprovincias.es

 
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