Lunes, 11 de junio de 2007
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FÚTBOL | VALENCIA C.F.
“Si Llorente hubiera continuado en el club, habría renovado mi contrato”
El defensa, que jugó ante el Levante su último partido como valencianista, niega que la comisión de su representante fuera la causa de su ruptura con el club: “Se quiso renegociar lo que estaba acordado”
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Después de tantos años en el Valencia, y cuando esperaba el momento de decir adiós a la afición, una expulsión se lo va a impedir. ¿Disgustado?
–Claro, es normal... Estoy enojado por cómo se ha dado todo. En primer lugar, sobre todo, por respeto a los compañeros, que tuvieron que hacer un sacrificio muy grande para aguantar lo que faltaba del partido. Por esto fue por lo que más me dolió, lo demás queda en un segundo plano.

–¿Justa o injusta su expulsión?
–Ya está, ya está hecho y prefiero no entrar ahora en análisis de lo que pasó. Para qué hablar... Sólo serviría para generar polémica y ya no sirve de nada. El árbitro consideró que me debía expulsar, él lo vio así y ya está, no vamos a darle más vueltas.

–Se acabó la incertidumbre, ya se puede incorporar a la selección de su país.
–Efectivamente. Ya no sirven de nada las gestiones que se ha estado realizando para incorporarme más tarde y poder disputar el último partido de Liga con el Valencia. Me marcho mañana (por hoy).

–Es obvio que le hubiera gustado despedirse de la afición.
–Sin duda, me habría encantado poder saludar a la gente, aunque digamos que en cada partido he ido despidiéndome un poquito.

–¿Es un palo duro no poder estar en ese último encuentro?
–Seguro que sí. Mucho. No es una buena noticia para mí. Antes del partido contra el Levante ya estaba intranquilo por si no podía jugar, el gran problema es que los futbolistas estamos en el medio de los malditos calendarios, que no consiguen arreglarlos de una vez para que estas cosas no pasen, pero es imposible renunciar a la selección.

–Para un argentino, el equipo nacional es sagrado.
–Sí. Se trata de un sentimiento muy arraigado, porque se traslada de generación en generación y con mucho más motivo en la que me ha tocado vivir a mí, ya que no he conseguido ganar ningún título. Hemos contado con grandes jugadores que sí los han ganado con sus clubes respectivos, pero no con la selección argentina.

–Además de los 109 entorchados como internacional con la albiceleste, acaba de batir el récord de partidos como capitán.
–Es algo que quedará para la estadística del fútbol argentino, pero lo que de verdad buscamos es que sea con títulos, que es lo que da un mayor prestigio.

–Aún está a tiempo de lograrlos.
–Es cierto, y no voy a renunciar a ello mientras esté en activo.

–¿Cómo ha ido viviendo sus últimos días como futbolista del Valencia?
–Tratando de disfrutar cada jornada, cada día, cada entrenamiento, cada partido, todo lo que me ha unido al club durante tantos años. Ha sido como si se tratara de una cuenta atrás.

–¿Con tristeza?
–No, no tengo por qué estar triste, porque ese no es el recuerdo que me va a quedar de mi estancia en el club. Han sido unos años espectaculares, muy buenos, de los que no se olvidan y, por lo tanto, tengo que sentirme feliz.

–El Valencia ha sido el club en el que más años ha permanecido, siete.
–Así es. Y he crecido como jugador a la par que el club. Normalmente, donde más tiempo estás es en el equipo en que empiezas, pero no ha sido mi caso. Es mucho tiempo el que he vivido aquí y es una etapa imborrable para mí.

–Años en los que ha crecido mucho.
–Por supuesto. Eso ha hecho que el sentimiento sea muy grande hacia el equipo, la entidad y hacia todo lo que lo rodea, la ciudad, la gente. Valencia es un lugar en el que he echado raíces, donde me he sentido muy bien, tanto yo como mi familia. De ahí que por encima de cualquier otra cosa sólo pueda sentir agradecimiento.

–¿Llegó a pensar cómo hubiera sido el adiós?
–No tengo ni idea. No había pensado nada al respecto. Lo único que siento y que deseo transmitir a los aficionados es que estaré eternamente agradecido a ellos y a este club.

–De haberse producido su última aparición en Mestalla, ¿le habría preocupado la reacción que hubiera podido tener hacia usted la afición del Valencia?
–No, para nada. Sería lo mismo que si me preocupara un partido. Si así fuera, lo mejor que podía hacer es no entrar a la cancha. Además, los aficionados pagan su entrada para presenciar un espectáculo y están en su derecho de pronunciarse como mejor consideren. Pueden silbar o aplaudir. De todas formas, tampoco veo esto como un adiós. Puede ser un hasta luego.

–Pero, ¿cuál cree que habría sido la actitud de la gente?
–Mira, por la calle, cuando camino, los mensajes que me hacen llegar siempre son buenos y eso me deja tranquilo. Al mismo tiempo, yo lo estoy conmigo mismo, porque cada vez que me he puesto esta camiseta he dado lo máximo, jamás me he guardado nada.

–¿Cómo se marcha?
–Orgulloso de haber pertenecido a este club. Orgulloso como jugador y como persona. Y agradecido, muy agradecido.

–¿Se va con un halo de tristeza?
–No lo miro así. Está claro que me hubiera gustado continuar, seguir aquí, pero no quiero marcharme triste, porque son muchas las cosas buenas que he vivido y disfrutado en el Valencia. Me voy con la frente alta porque, como dije, nunca me guardé nada, luché siempre a tope, sin reservas, por los objetivos del club y eso hace que tenga la conciencia muy tranquila.

–La versión del club es que el culpable de su marcha es Gustavo Mascardi, su representante, por la comisión que exigió. ¿Es así?
–No, no lo es. Él no es el culpable, porque estaba todo acordado, lo teníamos todo cerrado y, si no se firmó, fue más por lo personal. De todas formas, no hay que darle más vueltas, yo entiendo que haya posturas diferentes, que cada cual piense lo que crea conveniente, porque cada uno se acerca al árbol que le da mejor cobijo.

–Me consta que usted quería quedarse.
–Por supuesto que sí. Lo dije bien claro y demostré mis intenciones. Fui yo el que insistí para que el contrato se firmara antes de marcharme al Mundial.

–¿Y por qué no se hizo?
–Porque se quiso renegociar una cosa que ya estaba cerrada de antemano, que estaba hablada y acordada en todos sus puntos.

–¿Ese fue el motivo?
–El motivo y el error, fue lo que desencadenó todo lo que vino después y, como consecuencia de ello, que no se rubricara la renovación del contrato.

–¿Qué balance deportivo hace de su paso por el Valencia?
–Es bueno. Cuando me planteé salir del Milan lo hice pensando en ir a un equipo que fuera competitivo, en el que pudiera tener continuidad y que hubiera aspiraciones por conseguir objetivos importantes. Entendí que el Valencia reunía todas esas condiciones, como así ha sido.

–¿Ya piensa en lo que le deparará su inmediata marcha al Villarreal?
–No. Hasta ahora sólo pensaba en terminar bien en el Valencia, aunque por desgracia ya no podré volver a jugar, y eso ha hecho que no tuviera tiempo de pensar en lo que viene. Es cierto que miras un poquito de reojo hacia tu futuro equipo, pero no más allá.

–Ha conocido a un buen número de dirigentes del Valencia, dígame alguno de los que más le han calado, de los que guarde un mejor recuerdo.
–Manuel Llorente. Siempre se ha portado bien conmigo, a pesar de que mantuvimos algunas discrepancias importantes. Sin embargo, es del tipo de personas que van siempre de cara y esas personas son las que me gustan.

–Pues para algunos es poco menos que el culpable de todos los males del Valencia.
–Si entienden que los males es traer a gente competitiva, honesta, trabajadora, están errados quienes así piensen. Manuel Llorente ha trabajado mucho por hacer al club cada día más grande.

–Para usted ha sido una persona positiva.
–Totalmente. Siempre me ha dicho las cosas como las sentía, como las pensaba y a la cara. Es de los dirigentes que han trabajado muy bien por el club.

–¿Cree que, de haber estado Llorente en el Valencia, usted habría renovado su contrato?
–Seguro. No tengo ninguna duda de que habría continuado en el club. Nos habríamos peleado, porque cada uno defiende sus intereses, pero al final hubiera habido acuerdo.

–¿Algún presidente?
–Jaime Ortí. Una persona muy cariñosa, muy cercana a los futbolistas y muy entrañable. Con su particular estilo ha sabido estar en el cargo y pasará a la historia del Valencia como el presidente más importante de la entidad por los títulos que obtuvo durante su mandato.

–Lo que está claro es que no olvidará su paso por el Valencia.
–Es imposible. Nada ni nadie me lo podrá hacer olvidar. Aquí he estado maravillosamente bien, pero, bueno, tampoco quiero enfocar esto como un adiós, ya dije antes que puede ser un hasta luego.

–¿Quiere decir con esto que se ve en un futuro trabajando de nuevo en el Valencia?
–Bueno... Como jugador es imposible, pero nunca sabes lo que puede pasar, la vida da muchas vueltas y, aunque todavía no tengo claro lo que haré el día de mañana, no descarto nada.

–Y cuando vuelva a Mestalla con la camiseta del Villarreal, ¿qué va a sentir?
–Será un día especial, un día grande para mí, pero también raro, extraño...

 
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