Jueves, 10 de mayo de 2007
Registro Hemeroteca

en

EDICIÓN IMPRESA

cultura
Carola Reig: dos lenguas, una cultura
(*) Universidad CEU Cardenal Herrera

Pues bien, esa afirmación de hacer coincidir la castellanización con el virreinato de los duques de Calabria, ya hace treinta años que los historiadores, y por lo tanto los lectores avisados, saben que es falsa. La tesis doctoral de Ricardo García Cárcel, catedrático de Historia Moderna de la Universidad Autónoma de Barcelona, demostraba que entre los libros incautados a los agermanados –cuya lista de títulos constaba en la documentación del proceso al que fueron sometidos- había más libros escritos en castellano que en valenciano. Esto quiere decir que, en pleno siglo XV, el castellano ya era una lengua conocida y, por tanto, usada entre esas “clases medias” a las que pertenecían los agermanados. El castellano se usaba antes del virreinato de los duques de Calabria, lo que contradice lo afirmado por el dictamen del C.V.C. Pero hay más errores. Seguidamente el dictamen continúa diciendo: “El año 1932 se firmaban las normas ortográficas llamadas de Castellón, seguidas durante años sin problemas por los literatos valencianos”. Esta afirmación tan tajante tampoco corresponde con la realidad histórica. La bibliografía elemental sobre el tema nos habla de las dudas del Padre Fullana, de los escritores importantes que no suscribieron dicha normativa y, sobre todo, del impacto que se produjo, no cuarenta sino treinta años después, en 1962, cuando Joan Fuster afirmó partiendo de la lengua: “El País Valenciano continúa siendo un hecho catalán en su realidad radical”. A partir de aquí, y no cuarenta años después de 1932, comenzó la división entre los valencianos que todos deseamos superar, pero que ni el dictamen que aquí se comenta ni, de momento, la Academia que se creó después han contribuido a ello.


Saber contar

Y seguidamente, un detalle sociolingüístico del que Carola Reig también tenía algo que decir. Después de un largo lamento afirma el dictamen: “Una lengua (…) rodeada de lenguas potentes, como es la nuestra, corre el gran peligro de desaparecer en poco tiempo”. Este es otro de los grandes mitos. Como decía Leibniz: “no discutamos, calculemos”. En la época que el propio dictamen considera de esplendor máximo, el siglo XV y principios del siglo XVI, el entonces Reino de Valencia contaba con unos 250.000 habitantes, de los que no todos, como es sabido, eran valenciano-parlantes, pues los había que hablaban algarabía (veánse los estudios de Eugenio Císcar sobre La Valldigna) y los había que hablaban castellano. Es probable que no superaran la cifra de 200.000 el número de valenciano-parlantes. En la actualidad parece ser que un 30% de los valencianos tiene al “valenciano” como lengua materna, es decir, alrededor de un millón trescientas mil personas. Esta evidencia nos obliga a no poder utilizar el argumento de que el valenciano puede desaparecer como si se tratara de una de las lenguas de la selva amazónica, cuya tribu se encontrara en vías de extinción.

Al leer, hace ya ocho años este dictamen, tenía presente el recuerdo de Carola Reig Salvá, que había fallecido veinte años antes de su publicación, en 1979, pero que su saber independiente y libre de los “prejuicios políticamente correctos” era más necesario que nunca. Y aunque ella había muerto, su obra permanecía.


La cátedra y la obra

Carola Reig Salvá, miembro de número de la Academia de Cultura Valenciana ejerció como catedrática en el Instituto Nacional de Enseñanza Media Luis Vives de Valencia, pero su magisterio fue mucho más allá, pues como autora de libros de texto de Bachillerato logró que muchas promociones de estudiantes se aprovecharan de sus enseñanzas. Aprovechamiento que no llegó a alcanzar la visión errónea del pasado valenciano que se ha comentado.

Con todo, además de libros de texto a Carola Reig le debemos un estudio sobre su ilustre antepasado y bibliófilo titulado: Vicente Salvá: un valenciano de prestigio internacional (1972) y un estudio más general sobre literatura valenciana titulado Los escritores del Reino de Valencia (1977).

Carola Reig logró el premio Valencia de Literatura, lo que la convierte en una clásica del valencianismo, en el que las mujeres han estado poco presentes, pero con una –Carola Reig- de haberse tenido en cuenta su sabiduría, se habrían evitado muchos errores que, para colmo, se incluyeron en el preámbulo de una ley. Cabe recordar a Ortega y Gasset cuando comentaba que “una realidad mal entendida siempre prepara su propia venganza”. En el caso de los valencianos la realidad mal entendida la llevamos arrastrando más de 45 años y la falta de conocimiento histórico augura que la vamos a seguir arrastrando bastantes años más.

De ahí que lo más importante de Carola Reig fue su claro concepto de unidad de la cultura valenciana. Escribió siempre en castellano, pero conceptualmente y por su amistad con Xavier Casp, sabía que realidad valenciana sólo hay una, porque en la calle, en el periodismo y en la literatura, el mundo de referentes y de expresiones culturales es el mismo tanto para quienes se hablan y escriben en valenciano como en castellano.


De la anécdota a la categoría

El profesor Gonzalo García Aguayo, cuando realizó el análisis estilístico de la Flor Natural dels Jocs Florals de la Ciutat y Regne de Valencia, observó que desde sus orígenes hasta la actualidad la evolución del poema ganador coincidía, a mayor o menor ritmo, con los cambios que se producían en la poesía española en general, y así encontramos modernismo, las influencias de la generación del 27 e incluso del realismo de los años 60, aunque el propio formato de los Juegos no favoreciera esta última tendencia. En resumen, si la literatura en valenciano influyó en la literatura española en general como lo prueba las elogiosas referencias de Cervantes al Tirant lo Blanch, en la actualidad las influencias siguen siendo recíprocas. Este hecho literario influye en la vida cotidiana, de ahí que la mayoría de los valencianos bilingües no ven conflicto alguno en usar las dos lenguas que tienen como propias. Podemos decir, en consecuencia, que Valencia se caracteriza por tener dos lenguas y una sola cultura. Y aunque podemos dar muchas definiciones a la palabra cultura, conviene recordar la del insigne catedrático Julián San Valero para quien la cultura es la respuesta que da un pueblo a los estímulos con los que se encuentra. Y respuesta colectiva solamente puede haber una cuando sólo hay un pueblo, en nuestro caso el pueblo valenciano.

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad

Canales RSS