Jueves, 3 de mayo de 2007
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Cultura
Joan Beneyto:sesenta años académico
En 1907 nacía en Villajoyosa Joan Beneyto. Tras obtener la licenciatura en Derecho por la Universidad de Valencia, marchó a Bolonia, en una Italia gobernada por Mussolini y su Partido Nacional Fascista. Logró el doctorado “bolonio” y comenzó a preparar oposiciones a Cátedra de Universidad. Entre tanto colaboraba en el diario LAS PROVINCIAS y se interesó especialmente por la prensa escrita, hasta el punto que formó parte del equipo fundador del diario falangista Arriba.


La saga de historiadores del Derecho

Al obtener la cátedra de Historia del Derecho de la Universidad Complutense seguía la saga de historiadores del Derecho valencianos como Rafael Altamira y que vio su continuación en Tomás y Valiente. Pero su proyección también alcanzó al periodismo: fue director de la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid, y posteriormente, decano de la recién fundada Facultad de Ciencias de la Información de Madrid.

La obra de Juan Beneyto ha sido muy amplia y extensa: publicó numerosos artículos en el Anuario del Derecho Español, pero también en revistas valencianas como el Boletín de la Sociedad Castellonense de Cultura donde aparecieron importantes estudios de derecho foral valenciano. En cuanto al conjunto de sus libros, podemos dividirlos en tres grupos:

a) Los ensayos políticos que son un testimonio claro de la evolución ideológica de una persona: Juan Beneyto, y de un régimen; el de Franco. Los títulos en sí mismos son muy expresivos: Nacionalsocialismo (1934), El nuevo estado español (1939), España y el problema de Europa (1942), Lección sabida. Política de letras y de historia (1945), Historia de las doctrinas políticas (1948), Orígenes de la ciencia política en España (1949), Ensayos sobre la cultura moderna (1952) corresponden a la época ascendente del franquismo. En los Cauces de la convivencia (1968) se observa un cambio que coincide con una mera redefinición del Régimen de Franco como democracia orgánica y finalmente: La identidad del franquismo, del Alzamiento a la Constitución, publicada en 1979, cuando Beneyto ya cuenta con 72 años, es una aportación indudable sobre las características del régimen anterior a través de un destacado pensador que se identificó con él y evolucionó conforme cambiaba de fase.

De no menor importancia fueron sus obras sobre los medios de comunicación: Teoría y Técnica de la opinión pública (1961), La información configurante. Once ensayos sobre la influencia de los “mass media” (1975) y El color del cristal. Mecanismos de manipulación de la realidad (1982).


Vinculación permanente con Valencia

El hecho de ser una figura importante de la intelectualidad española de los dos últimos tercios del siglo XX y mantener su voluntad de seguir vinculado a Valencia, supuso su participación en las conferencias de Lo Rat Penat cuando se le invitaba. El profesor Juli Moreno nos lo recuerda de este modo y nos permite acercarnos al ambiente cultural del momento:

“La memoria del Curs 1954-55 inicia la seua cronica fent memoria de Carles Salvador i del seu traspas. Este curs va vore complementada la seua programació i els seus objectius sobre les ensenyances de la llengua valenciana en una serie de visites a archius, biblioteques i museus a on els alumnes reberen les explicacions dels seus respectius directors. Esta labor educadora es complementaría en set conferencies de les quals s’edità la corresponent a la clausura, que estague a carrec de Francesc Almela i Vives el qual diserta sobre Panorama Històric de la literatura valenciana.

L’expansio dels Cursos seguia i no es va constrenyir a les classes que s’impartien des de la Seccio en la seu social, precisament durant este curs, en l’Universitat de Valencia es donà un Curs de Llengua i Cultura Valencianes”, el qual es complementà en conferencies a carrec d’Ernest Martínez Ferrando, Enric Taulet, Julià San Valero, Francesc Almela i Vives i Joan Beneyto”.

Además conoció los cambios del Centro de Cultura Valenciana, que así se llamaba cuando ingresó en 1934, y, por lo tanto, de la Real Academia de Cultura Valenciana que así se llamaba cuando falleció en 1994. Nada menos que sesenta años de académico, un logro difícilmente igualable.

De su obra como historiador del Derecho podemos destacar: Los medios de cultura y la centralización bajo Felipe II (1927) obra verdaderamente precoz, pues Juan Beneyto contaba con veinte años cuando la publicó. Además, Fuentes del Derecho histórico español (1931) y Una sociología de la historia jurídica (1957), en estas obras, como no podía ser menos, aborda el tema del derecho histórico valenciano, pero quiso dedicarle una obra específica que precisamente publicó en lengua valenciana el año 1934: Iniciació a la història del dret valencià. Esta obra se suma al conjunto de estudios sobre el derecho foral valenciano como “Sobre la territorialización del Código de Valencia” (1931), “Sobre tres formularios valencianos” (1936) y “Temas valencianos en la Colección Salazar” (1949).


El valencianismo en el espectro político

Es evidente que hubo un franquismo valencianista o si se quiere un valencianismo franquista, como hemos podido ir viendo a lo largo de algunos de los personajes tratados. Esta circunstancia quiso ser aprovechada retrospectivamente para oponerse al valencianismo en conjunto, sobre todo durante la Transición en que motejar a algo franquista era signo inequívoco de descalificación. Pero pasados los años, lo que debe hacernos es reflexionar del porqué había valencianismo en todo el espectro político y ahora no lo hay. Durante los años cuarenta y cincuenta, también había un valencianismo republicano y un valencianismo de izquierda que ahora se ha desvanecido. Pero que se haya desvanecido el valencianismo de izquierda no es algo que se pueda o deba reprochar al centro o a la derecha, sectores políticos donde sigue habiéndolo; sino que debía llevar a amplios sectores de la izquierda a ejercer la necesaria autocrítica para volver a sintonizar con los sentimientos populares valencianos en temas lingüísticos y culturales.

Si hubiera unanimidad en el sentimiento valenciano y valencianista se superaría el error político del fusterianismo que empezó arrastrando a Sanchis Guarner al principio de la Transición y a la izquierda política a lo largo de ella. Los deseos de rectificación y en consecuencia de querer ampliar el valencianismo cultural promovidos en los años 80 por Damià Mollà y Eduard Mira y los autores del Document 88, entre otros, sólo recogieron la mirada altanera de gentes de izquierda como Joan Francesc Mira y su entorno, cuando no su ironía o desprecio por sus concesiones al blaverismo en contra de la “verdad científica”. Y ahí seguimos. Pero una obra como la de Mollà o Eduard Mira no puede tirarse por la borda como tampoco la de Joan Beneyto por mucho que esté superada su adscripción ideológica. Si Joan Beneyto fue dejando la rigidez ideológica de sus escritos de los años treinta y cuarenta, otros podrían ir haciendo lo mismo. Nos beneficiaríamos todos.

 
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