Domingo, 22 de abril de 2007
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III CENTENARIO DE LA PÉRDIDA DE LOS FUEROS
Los vecinos recrearán en junio el incendio que asoló Xàtiva hace 300 años
La resistencia del ejército austracista enfureció al rey Felipe V, quien devastó la ciudad como represalia
La resistencia del ejército austracista enfureció al rey Felipe V, quien devastó la ciudad como represalia
Es un secreto. Nada ha trascendido excepto que se realizará en junio. Xàtiva tiene previsto hacer una recreación del incendio que hace 300 años asoló la ciudad. La dura resistencia que ofreció el ejército austracista desató la furia de Felipe V y tomó una decisión devastadora: prender fuego a la villa setabense para hacerla desaparecer. Tres siglos después, los vecinos y el Ayuntamiento están dispuestos a revivir los hechos para que la población no olvide uno de los episodios más sangrientos de su historia.

¿Por qué Felipe V se ensañó con Xàtiva? La ciudad setabense fue, desde los inicios de la Guerra de Sucesión española, un bastión de rebeldía que se mostró firme en su apoyo al archiduque Carlos. El mayor defensor del candidato austracista al trono hispánico fue Joan Baptista Basset, un militar que contaba con un respaldo popular bastante consolidado. Captaba a milicianos de entre los gremios, el campo y la iglesia. Lograba formar pequeñas tropas que hacían frente a la hueste borbónica.

En mayo de 1707, cuando Valencia ya había jurado obediencia al nieto de Luis XIV, el caballero de Asfeld, quien según el catedrático Miguel Jover i Cerdà es el “héroe de Almansa y el destructor de Xàtiva”, trató de hacerse con la villa setabense, pero la población no claudicó. Tropas valencianas, catalanas, milicias locales y unos 700 soldados ingleses ofrecieron una larga resistencia de tres semanas. La enérgica oposición, según Joan F. Mira, “resultaba intolerable y el castigo había de ser ejemplar`”. El duque de Berwick aseguró que jamás se había visto una obstinación como la de Xátiva por lo que ordenó a Asfeld que la destruyera la destruya enteramente.

Dar ejemplo
La brutalidad de Berwick iba más allá e inclusó ideó que los habitantes “debían de ser enviados a la Mancha o, mejor aún, a las Indias porque había que dar un ejemplo severo”, recoge Almansa 1707, després de la batalla. A pesar de las protestas y súplicas, la respuesta de Madrid fue que la decisión de Felipe V era inamovible y el mes de junio de 1707 Xàtiva fue metódicamente arrasada y quemada. Del incendio se salvaron sólo algunos edificios públicos –entre ellos iglesias, conventos y el hospital– y casa de partidarios del bando borbónico. El caballero De Asfeld cumplió con creces las órdenes de aniquilación.

Los expertos en la Guerra de Sucesión española coinciden en resaltar que Felipe V hizo de Xàtiva el símbolo de la represión de la dinastía borbónica. Algo que después de tres siglos los setabenses no han olvidado.

El castigo fue absoluto. “A Felipe V le daba todo igual con tal de borrar lo anterior, sobre todo lo que comenzó con Jaime I. Actuó con una frialdad extrema”, explica el escritor y sociólogo Eduard Mira. ¿Por qué? “Es el imperialismo francés y su deseo de hacer nación”, matiza.

En esta voluntad no estuvo sólo. Melchor Rafael de Macanz fue el brazo ejecutor del soberano. Aplicó el nuevo sistema de poder centralizado y se le encargó la reconstrucción de Xàtiva. La ciudad setabense perdió todo, hasta el nombre. Por expresa orden del monarca, la villa pasó llamarse San Felipe. El pasado había muerto.

 
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