Domingo, 22 de abril de 2007
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Castellón
Un valenciano, Vicente Clavel, inventó el Día del Libro
Editor y difusor de la afición al libro español, el periodista valenciano trabajó largos años en Barcelona Allí aprendió la fiesta anual, instaurada por Alfonso XIII en el día en que murió Cervantes
Editor y difusor de la afición al libro español, el periodista valenciano trabajó largos años en Barcelona Allí aprendió la fiesta anual, instaurada por Alfonso XIII en el día en que murió Cervantes
Aunque se ha escrito no pocas veces, es justo recordar que el Día del Libro, que se celebra en toda España mañana, 23 de abril, es creación de un periodista, escritor y editor valenciano, Vicente Clavel Andrés, que trabajó durante largos años en nuestra ciudad y en Barcelona, donde la fiesta creada por su iniciativa cuajó especialmente con la variante de un homenaje a la mujer querida en el día de Sant Jordi.

Clavel nació en Valencia en el año 1888 y comenzó a ejercer la profesión de periodista hace ahora cien años, en los primeros años del siglo XX. Con 19 años fue admitido en la redacción de El Pueblo por Félix Azzati, el director que había sido continuador de la empresa periodística de Vicente Blasco Ibáñez.

Ni que decir tiene que Vicente Clavel era de convencidas ideas republicanas: había que serlo, y con militancia acrisolada, en aquellos años en que los blasquistas se enfrentaban a los sorianistas, republicanos radicales, no solamente en las tribunas de opinión sino en las calles y plazas de la vieja Valencia.

Pero Vicente Clavel era inquieto y en 1913, con 25 años, le vemos publicar en varios periódicos de Madrid: El Parlamentario , El País , El Radical . Mientras tanto se hacía presente en la vida política valenciana: por ejemplo, para ser, en 1914, secretario del Congreso Republicano Regional.

Su inquietud literaria y editorial cristalizó, en 1916, en la fundación de la Editorial Cervantes. Desde ese momento el autor del Quijote , don Miguel de Cervantes, no sólo fue emblema de su empresa, sino la guía intelectual de todas sus acciones, destinadas a poner de relieve el valor de la lectura y la necesidad de fomentar, potenciar y difundir en la sociedad española el interés por los libros. Traductor de obras clásicas de la literatura universal, de ensayos extranjeros, Clavel comenzó a ejercer una labor editora que muy pronto se le quedó pequeña en la ciudad de Valencia.

En 1920, Vicente Clavel se trasladó a Barcelona, donde su editorial encontró horizontes más amplios. Pero su corazón siguió latiendo al compás de los asuntos valencianos: en Valencia estaban los artistas que le realizaban las portadas y, singularmente, el gran dibujante y pintor Arturo Ballester. Llevado de ese afecto a su tierra vamos a encontrar a Clavel en la promoción y fundación de la Casa de Valencia en Barcelona y, en 1929, en la puesta en marcha del primer Tren Fallero, que trasladó a nuestra ciudad una comisión de fiestas, cargada de música, ilusiones, estandartes y nostalgia valenciana.

Con todo, Clavel trabajaba incansablemente en la difusión del libro, en la unidad de acción de los editores, en la consecución, por parte del Gobierno, entonces el de la Dictadura de Primo de Rivera, del respeto y el interés que merecía un trabajo tan noble como el de la promoción de libros. Impulsó el nacimiento de varias organizaciones empresariales, que dieron paso, en Madrid y en Barcelona, a la llamada ‘‘ Cámara del Libro’’ , institución que obtuvo respaldo oficial el año 1922. Vicente Clavel fue nombrado vocal de la de Barcelona, y más tarde fue consejero y vicepresidente.

Es ahí, hacia el año 1923, donde introdujo la idea de que hubiera un día dedicado al Libro Español como reconocimiento de la labor difusora de los editores y como fomento a la lectura.

Lo estudiaron las Cámaras del Libro y comenzó un debate sobre cómo y cuando hacer la fiesta, ya que Vicente Clavel proponía que fuera el 7 de octubre, fecha del supuesto nacimiento de Cervantes, o en algún momento cercano del otoño.

En 1925 consta que el escritor valenciano seguía insistiendo en su idea, sobre la que se hicieron gestiones en Madrid. Fue entonces cuando, por decreto del ministerio que presidía Eduardo Aunós, quedaron unidas las dos Cámaras del Libro de Madrid y Barcelona para dar paso a un llamado ‘‘ Comité oficial del Libro’’ , que tendría como uno de sus fines crear el llamado ‘‘ Día del Libro’’ en España.

 
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