Domingo, 22 de abril de 2007
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EDICIÓN IMPRESA

Valencia
El cuadro del monarca pende boca abajo en l’Almodí por decretar el asedio de la villa
Xàtiva no olvida. Los vecinos de la ciudad decidieron vengarse de la imagen del monarca que mandó quemar sus casas hace 300 años. Así, el cuadro de Felipe V cuelga boca bajo en una de las paredes del Museu de l’Almodí de la capital de la Costera.

Para recordar la destrucción que las tropas borbónicas causaron en la ciudad, el rey ordenó quemarla por haber intentado resistir la invasión y rebautizarla como San Felipe.

Tras este trágico episodio, los vecinos de Xàtiva pasaron a formar parte de la larga lista de ciudades represaliadas por la venganza de un monarca déspota para los valencianos. De aquellas cenizas resurgieron los hijos de aquellos que sobrevivieron a las llamas, ahora por siempre conocidos como socarrats .

La importancia de la ciudad de Xàtiva en los fueros valencianos se inicia con la conquista cristiana a manos del rey aragonés Jaume I, quien potenció el Castell hasta convertirlo en prisión de Estado, lo que supuso que la ciudad pasase a ser considerada la segunda ciudad del Reino de Valencia en 1.346. Hasta que la venganza de Felip V por secundar la causa del archiduque Carlos en la Guerra de Sucesión, destruyó la ciudad quemándola en 1707 y cambiándole el nombre. Por eso el retrato del monarca permanece hoy en día colgado boca abajo en las dependencias del museo de l’Almodí. Xàtiva recuperó su importancia y su nombre casi un siglo después, constituyéndose en 1820 por poco tiempo en capital de provincia.

El cuadro boca abajo de Felip V es un orgullo para los vecinos de Xàtiva. El museo municipal de l’Almodí recibe una media anual de unos 22.000 visitantes que se multiplicará considerablemente durante 2007, ya que se prevé la asistencia de unas 700.000 personas a lo largo del año por la Llum de les Imatges.

 
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