Martes, 17 de abril de 2007
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C. VALENCIANA

en fila india
Como el agua
No recuerdo donde he oído o leído que el Consell ha destinado dos millones de euros, para que se estudie la viabilidad de celebrar una carrera de Fórmula 1 por las calles de Valencia. Imagino que el Estudio ya hace tiempo que debió de ser encargado dadas las prisas que ahora parece requerir el asunto.

Sigo imaginando, que ese Estudio aunque urgente también proporcionará, a quien haya de decidir, si no está ya decidido, un cálculo mínimo del impacto ambiental que supondrá para los vecinos que no tengan más remedio, o igual es dicha, que tragarse, o disfrutar, los bramidos y vapores de las máquinas que galoparán por sus calles o las más próximas.

Rodríguez Zapatero acaba de manifestar su apoyo a lo del circuito urbano. No sé si eso es bueno, o sólo es la antesala a otro rifirrafe, de esos que se montan, entre el Gobierno Central y el Consell. Esperemos, que el “gran bombazo que puede suponer un Gran Premio de Fórmula 1”, sólo redunde en beneficios, aunque sean, una vez más, intangibles, para la ciudad, y que la cosa, nos cueste, que nos costará, lo menos posible, aunque nos hayan asegurado que saldrá por nada. Las dudas se solucionan con transparencia.

Esperemos que el Estudio sea muy clarito y por supuesto sirva para más cosas que otros “estudios” que se encargaron con posterioridad y de los que nunca más se supo, ni de los estudios ni de los proyectos. Aunque sea dicho de paso, en algún caso, afortunadamente.

Dijeron, eran tiempos de Zaplana, que a la Federación Española de Fútbol se le había pagado un riñón para que asesorase sobre un engendro llamado Museo de la FIFA. Quedó en nada, estudios, maquetas y vídeoclips, pero nadie dio explicaciones de cuanto costó el sueño, o el negocio.

Sin querer, me viene al teclado la trashumante Esfera Armilar, que unos días la plantaron por aquí y otros por allá. Igual decían que nos la querían comprar como que si iba a ser el remate de otro centro comercial. ¿Se hizo algún estudio de los tres, que luego fueron dos, rascacielos enroscados de Calatrava? ¿En qué quedó aquello? Visto lo visto, por el momento, solo fue una gota electoral. La paciencia de los ciudadanos es tan grande como su desmemoria. Esa es la tremenda suerte que tienen los políticos.

 
Vocento

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