Martes, 10 de abril de 2007
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Valencia
Al-Rusafa, la hermosa desconocida
Poco es lo que sabemos de la al-Rusafa de los primeros musulmanes valencianos. Henri Pérès, en su citado e imprescindible libro se lamenta de ello e invoca a los poetas para escudriñar la sensación de aquel que debió ser “hermoso y placentero paraje”. Lugar de nacimiento del poeta Muhammad ibn Galib al-Rusafi (muerto en 1177), reconocido por su gentilicio, que dice en su añoranza, lejos de Balansiya y de su al-Rusafa:

“¿Es que alguien ha pronunciado su nombre? / Amigos míos: deteneos conmigo y hablemos de ella, pues su recuerdo es como el frescor del agua / en las entrañas ardientes (...)’’.

El palacio de al-Rusafa fue levantada por el príncipe omeya Abd Allah –hijo del primer califa de al-Andalus, Abd al-Rahman I– que fue “virrey” de Balansiya y fue conocido en su época por el apodo de “al-Balansí (“el valenciano”). Abd Allah se construyó un palacio, a semejanza del de su padre, en Córdoba, y de su abuelo, el califa Hixam, en Siria –de allí viene el vocablo Rusafa– porque, como dice Levi Provenzal, “añoraba aquellos fastuosos jardines”. Sabiendo esto y el gusto estético de los andalusíes, la Alhambra y el Generalife podrían ser una pálida muestra de aquella al-Rusafa valenciana, que consistiría en una serie de pabellones para el príncipe y su corte, rodeados de arroyos y surtidores, acequias y jardines, y huertos con árboles frutales. Otro balansí, Ibn al-Abbar, habla de “los granados” de al-Rusafa y llora su pérdida...

 
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