Domingo, 8 de abril de 2007
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natalia verbeke actriz
‘‘No soy mujerde torero, sino de mí misma’’
“Me siento nómada, a mí nunca podrán llamarme culo sentado, como a los indios”, bromea la novia de Miguel Abellán
“Me siento nómada, a mí nunca podrán llamarme culo sentado, como a los indios”, bromea la novia de Miguel Abellán
Apenas ha salido de la piel de la Bella Otero, Natalia Verbeke se ha metido en la de Ana, un nuevo personaje de la serie Los Serrano. En medio, ha encontrado tiempo para viajar a Tenerife y participar, junto a Mónica Cruz, en la IX edición de la Escena L’Oréal Professionnel, como modelo de la colección Nude Colors. El peluquero Leonardo, de origen argentino, igual que ella, la ha transformado en una especie de Malena postmoderna. Natalia se confiesa “tiquismiquis” a la hora de dejarse peinar. Pero “si es por un buen papel, como si me rapan la cabeza”.

–Se la ve muy tanguera...
–Con este peinado, estoy totalmente tanguera y cabaretera.

–¿Nacer en Buenos Aires marca?
–Sí. La música del tango me llega mucho porque la he oído desde pequeña. Es un sentimiento de nostalgia: ese hombre que echa de menos la patria, que tiene a la madre por encima de todo... Esas mujeres del tango, tan arrabaleras... Es un mundo oscuro, romántico y a la vez muy sensual.

–¿Hasta qué edad vivió en Buenos Aires?
–Hasta los once años. Suficiente para que se te queden muchas cosas de allí.

–Alguien dijo que la vida es un tango... Pero hay que saberlo bailar. ¿Por qué lección va?
–Debo confesar que no sé bailar el tango. Me parece un baile precioso, y también muy difícil. Y, en la vida, creo que aún me quedan muchas lecciones por aprender.

–¿Cuál ha sido la última?
–Que hay que tirar siempre para delante. Y lo digo por el papel que acabo de interpretar, el de la Bella Otero, basado en la novela de Carmen Posadas y dirigida por Jordi Frades. Me ha enseñado que a veces nos hundimos por cosas pequeñas y es ridículo.

–¿Qué admira de la Bella Otero?
–Su increíble valentía. Fue violada con once años, tuvo que huir, se desenvolvió sola en la vida y, pese al sufrimiento, nunca perdió su ímpetu ni su sentido del humor. Claro que también es un personaje muy mentiroso. Estaba tan traumatizada que necesitaba vivir otra realidad que no fuera la suya. Además, jugaba mucho con los hombres.

–¿Y a usted le gusta jugar?
–No, para nada. Pero me parece muy divertido. A mí, que soy totalmente lo contrario, ese papel me permitía hacer algo a lo que no me atrevería en la vida real; porque soy muy tímida aunque no lo parezca.

–Y no juega con los hombres.
–Cero. Yo soy muy normalita, no hay más que verme cuando voy de andar por casa.

–Y sus relaciones son largas.
–No he tenido mucho novio, no.

La vida es corta

–Cuando salía con Gonzalo Miró, alguien la acusó de aprovecharse de su fama. Injusto, ¿no?
–Sí, sobre todo porque antes de que se conociera aquella relación yo ya había estrenado películas de tanto éxito como El hijo de la novia, Al otro lado de la cama, Días de fútbol... Da risa.

–¿Risa o desesperación?
–No, la verdad es que esos comentarios no me afectan. Ni veo ese tipo de programas... La vida es muy corta como para perderla en eso.

–Ahora es novia del torero Miguel Abellán. ¿Le sigue?
–No soy de ir a la plaza, ni he sido nunca aficionada a los toros. El toreo me parece un arte muy bonito, me gustan los trajes, los movimientos, la lucha entre el hombre y el animal... Si te pones a hablar con ellos lo entiendes. Es un mundo apasionante, fascinante.

–¿Y machista?
–No conozco tanto ese ambiente. Yo conozco a Miguel y él no lo es. Tampoco hace falta que él tenga amigos en mi profesión. Cada uno en su mundo para trabajar y el que es importante, que es el nuestro, para convivir. Es bonito llegar a casa y que no te hablen de lo mismo.

–No le veo poniendo velas y estampitas cuando él torea.
–No. Paso miedo, claro, pero no pongo altares. Las velas sólo las enciendo para relajarme.

–Creo que tiene poco de la clásica mujer de torero.
–Es que no soy mujer de torero, soy mujer de mí misma.

Con los Serrano

–¿De dónde procede su apellido?
–Verbeke viene de Bélgica, de mi abuelo paterno, que hablaba ocho idiomas.

–¿Se siente nómada?
–Totalmente. A mí me gustaría tener una familia algún día. Pero no me veo quedándome en un sitio. Mi madre siempre decía que a sus tres hijos nunca nos podrán llamar “culo sentado”, como a los indios, porque no podemos parar de viajar. Y es verdad, tengo una necesidad muy grande de moverme.

–Pero acaba de ingresar en ‘Los Serrano’ y eso le obligará a asentarse por un tiempo.
–De momento, sí. He firmado temporada y media, o sea, hasta el próximo febrero. Y me alegro, esta vez me apetece pasar un tiempo en el mismo lugar, porque me he tirado todo un año fuera. Ahora quiero terminar de decorar mi casa, disfrutar de mi pareja y de mi perrita Satín; aunque seguro que algún fin de semana me escaparé a Londres, que es mi ciudad favorita.

–¿Con su novio?
–Depende, si él está toreando, iré con amigas.

–¿Cómo es su papel en ‘Los Serrano’?
–Se llama Ana y es la hermana de Candela, por lo tanto va a heredar muchas cosas de ella. Será un poco tiquismiquis y tendrá mucho carácter.

–¿Eso también lo ha tenido que fingir?
–No. Eso lo llevaba ya hecho, porque yo también tengo mucho carácter. Ahí nos parecemos.

 
Vocento

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