Jueves, 22 de marzo de 2007
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EDICIÓN IMPRESA

GRANDES ALMACENES
Grass se lame las heridas
G ünter Grass , Premio Nobel de Literatura, ocultó durante 61 años su militancia voluntaria en las Waffen SS, el sanguinario brazo armado de los nazis. El año pasado lo contó en sus memorias, Pelando la cebolla: yo fuí una bestia parda. Mea culpa .


Pese a lo tardío de la confesión, el gesto de Grass sonó a honrado. Pero ahora ha afeado la situación tontamente: en reciente entrevista, el escritor alemán se lamía las heridas y, revolviéndose, acusaba a la prensa germana de querer aniquilarle aireando su pasado nazi.


¡Pero si fue Grass quien lo contó primero! Da igual, a los grandes autores hay que perdonarles estas contradicciones. Un novelista que ha escrito El tambor de hojalata tiene licencia no ya para fusilar, que eso quizá lo hizo en los años 40 (él dice que no: muchos periodistas alemanes no le creen), pero sí para montar pataletas. Paciencia con los referentes morales.


Aporto argumentos balsámicos (por comparación): no se preocupe en exceso, don Günter. En España se le reprocha a la gente que haya sido franquista, que haya sido comunista, que haya sido apolítica, que haya cambiado de chaqueta y que la lleve apolillada. No hay escapatoria. A lo que se ve, todos hemos sido feroces: o nos hemos pasado por la izquierda, o nos hemos pasado por la derecha o nos hemos pasado de listos.


Carta con sobre y sello. Hoy día, pura artesanía. Me la remite José Ignacio Navío Sánchez. Se interesa por Juego de reyes (1960, Gerd Oswald, con Curd Jurgens, basada en una novela de Stefan Zweig). Me pregunta si tengo el DVD o VHS de esta curiosa película de tema ajedrecístico, carcelario y político.


Desgraciadamente no la tengo. Que más quisiera. Confío en que cualquier día la veré en los estantes de unos grandes almacenes. El mercado del DVD es muy vivo y no paran de editar títulos de cine antiguo. Cuando ocurra, lo reseñaré con alegría.


Correo electrónico de Vicente Torres, colaborador de LAS PROVINCIAS: “Estuve con Alaa Said y Pancracio Celdrán, autor de varios libros sobre el lenguaje, en Bodega Montaña. Allí saben encontrar el punto exacto en el que los alimentos saben mejor. Me quedé con las ganas de preguntar cómo consiguen hacer unas sardinas tan ricas”.


Montaña lo hace bien todo. Hasta los huevos fritos. Plato ya no tan fácilón: lo sencillo resulta cada vez más complicado.

 
Vocento

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