Sábado, 3 de marzo de 2007
Registro Hemeroteca

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C. VALENCIANA

historia, tradición
Berenguer Coloma, hoy
Si todo recuerdo es volver al presente una vivencia, la exposición de Rafael Berenguer Coloma (1890-1940), en la Casa-Museo Benlliure, organizada por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento, nos devuelve la importante obra del pintor que, por su prematura muerte y las circunstancias de la guerra, quedó casi olvidada.

Contemplar los lienzos del que fue uno de los discípulos predilectos de José Benlliure es descubrir a uno de los pintores valencianos, con medallas y galardones nacionales, que destacó por el estudio de la luz en espacios abiertos y en figuras. No fue impresionista pero consiguió un personal estilo en el que destacó una textura especial al elaborar él sus colores. De ahí, esos personalísimos amarillos en una capilla en la que se cuela el sol de la mañana, o la atmósfera de las cuevas de Paterna; el delicado malva y rosa de los atardeceres en un jardín, en una procesión o en la falda de mujeres que trabajan o reposan en una hamaca; también los azules casi transparentes en los segundos planos de la composición.

La muestra, de la que son comisarias Victoria E. Bonet y Carmen Pinedo, además de desvelar, al artista, con obras en el Museo de Bellas Artes de Valencia, Real Academia de San Carlos y Museo de Xátiva, se complementa con un catálago, donde interesa por un igual el juicio crítico y la biografía en su parcela humana y familiar. Rafael Berenguer Coloma ya fue nieto e hijo de artistas y es padre de Juan de Ribera Berenguer, el gran expresionista de nuestra época; y abuelo de Silvina Berenguer, la creadora de un mundo tan lírico como misterioso. Saga en la que también hay que citar al crítico Lorenzo Berenguer y a la plástica Carmen Berenguer Alcón.

Con dedicación especial al tema de Valencia, resultan hermosísimas las visiones que realizó sobre el puente del Mar y el canal de la Albufera en invierno en una atmosfera envolvente de lejanos amarillos y sienas. En cuanto al costumbrismo -tan palpitante a principios del XX-, Rafael Berenguer Coloma se decanta por la salida de procesiones en la plaza de la Virgen: abigarrado conjunto de elementos, donde las flores que caen sobre palio y custodia (adivinados) son certeros puntos de luz.

Pintor y obra en una exposición homenaje merecidísima.

 
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