Viernes, 2 de marzo de 2007
Registro Hemeroteca

en

EDICIÓN IMPRESA

el rincón del pediatra
A mi hijo le ha salido un ganglio
Un niño con ganglios en el cuello.
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar
Más noticias

Publicidad


Ante la aparición en el niño de un bulto en el cuello, axilas o ingles, los padres se alarman y acuden rápido a su pediatra para que les informe de lo que le ha salido a su hijo. La mayor parte de casos corresponde a los comúnmente llamados ganglios linfáticos inflamados o médicamente denominadas adenopatías.

En casi todos los niños, si efectuamos una exploración minuciosa, nos encontraremos con pequeños ganglios localizados sobre todo en el cuello, zona de la nuca, debajo de la mandíbula y en la zona inguinal. Corresponden a estructuras redondas de menos de 1 cm, rodaderas, no adheridas a planos profundos y que todos los seres humanos poseemos en gran número, son los ganglios linfáticos y se extienden por todo el organismo.

Si me preguntan si es preocupante la aparición de un ganglio inflamado, en principio debo de tranquilizar a los padres, pues suelen corresponder a la coexistencia de un cuadro infeccioso agudo, normalmente banal como una amigdalitis, otitis o incluso una herida infectada. El aumento del ganglio y el dolor del mismo se produce porque es ahí donde tiene lugar la lucha por llamarla de alguna forma de las defensas del niño con el germen responsable de la infección, es el campo de batalla y se comporta como tal por el acúmulo de células defensivas que en su afán por destruir al germen agresor que ha sido conducido desde el lugar de la infección a través de la linfa al ganglio más próximo originando la inflamación del mismo y por tanto su aparición evidente.

El aumento del ganglio inflamado se denomina adenopatía por lo que hablaremos de adenopatías cervicales si aparecen en el cuello, axilares en la axila e inguinales en la ingle y si aumenta mucho de tamaño la denominaremos adenoflemón, el cual puede supurar y complicar el pronóstico, teniendo en algunos casos que vaciarlo quirúrgicamente para solucionar el problema.

Como he dicho antes los ganglios son muy habituales en los niños y sobre todo en los más pequeños que van a la guardería y por tanto están expuestos a un sinfín de gérmenes a los que tendrán que plantarles cara y defenderse. No os preocupéis, es normal. Otras veces los ganglios pueden persistir durante mucho tiempo, también suele ser normal, aunque en este caso si deberá hacer el pediatra otras comprobaciones por descartar otras enfermedades más complejas.

Como norma, las adenopatías pequeñas no precisan tratamiento, solo deberemos tratar la infección coincidente. El tratamiento antibiótico y el abordaje quirúrgico sólo estarán indicados cuando exista un gran adenoflemón que sea preciso el evacuar.

Ante la existencia de adenopatías muy grandes, numerosas y localizadas en múltiples lugares, el pediatra descartará una enfermedad muy habitual en nuestro medio, de la que hablaremos en otro artículo que es la mononucleosis infecciosa, enfermedad vírica producida por el virus de “Epstein Bar” fundamentalmente y que ocasiona un cuadro de fiebre elevada, faringitis, alteración del estado general, aumento en alguna ocasión del tamaño del bazo e hígado y sobre todo la presencia de adenopatías dolorosas y grandes. Solo se trata con reposo y analgésicos y suelo curar sin complicaciones. Es la llamada comúnmente “Enfermedad del Beso” pues se trasmite con la saliva.

clinicagarciasala@ono.com

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad

Canales RSS