Jueves, 22 de febrero de 2007
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Lluis Fullana: ideas claras
Busto del padre Lluis Fullana, obra del escultor Ignacio Pinazo Martínez.
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No obstante, el “pare Fullana”, además de ser un historiador solvente y un franciscano entregado al trabajo de su orden, es un referente indiscutible de la filología valenciana. Su interés por las lenguas románicas fue muy temprano. En 1890, con 19 años, profesó en la Orden de San Francisco de Asís y fue destinado al convento de Benisa. De allí pasó al Colegio de la Concepción de Onteniente donde fue profesor de francés, lo que le permitió una mayor dedicación a la filología y a la lingüística.

En 1905 publicó Morfología del verbo en la lengua valenciana, además quiso dejar claras las influencias del catalán sobre el valenciano para que no hubiera dudas de que no eran lo mismo, para ello escribió Característiques catalanes a València, en 1907. Preocupado por establecer un valenciano académico publicó Ullada general sobre la morfología valenciana en 1915, y este mismo año apareció su Gramática elemental de la llengua valenciana. En 1921 publicó su Vocabulari ortogràfic y, en 1926, sus Temes pràctics per l’ensenyança de la llengua valenciana.

En la Real Academia Española
En 1928 ingresó en la Real Academia Española, su discurso de ingreso versó sobre La evolución del verbo en la lengua valenciana. En estos momentos la Real Academia Española todavía mantenía la idea de que, en palabras de Menéndez Pidal: “Valencia es clave resolutoria en muchos problemas que la cultura peninsular suscita, y lo es particularmente en los muy complejos problemas lingüísticos”. Complejos problemas que después del discurso de un nuevo académico: Antonio Rubió Lluch la Real Academia Española decidió simplificar aceptando las tesis de dicho discurso cuyo título no deja lugar a dudas: Del nombre y de la unidad literaria de la lengua catalana. Esto ocurría un 23 de marzo de 1930, y era un primer paso de asimilación del valenciano dentro del catalán, a lo que luego le seguiría la confusión identitaria entre Valencia y Cataluña promovida por el fusterianismo en 1962. Pero lograr unir dos lenguas distintas, por mucho parecido que tengan, supone una amputación de una de ellas y así fue ocurriendo con la valenciana y precisamente a costa del trabajo de Lluis Fullana. De las doce mil fichas de palabras que había aportado el padre Fullana al Diccionari català-valencià-balear, de las que 1.500 eran de la Marina, solamente se incluyeron en el diccionario unas pocas. De esta manera dichas palabras genuinamente valencianas dejaban de ser “cultas” al quedar excluidas del mencionado diccionario que, en contra de su voluntad original, se fue convirtiendo en arma de asimilación.

Su lucha por la lengua valenciana
De ahí que Fullana pusiera en guardia a Teodoro Llorente Falcó, que utilizaba el seudónimo Jordi de Fenollar en algunos escritos. En 1930, el mismo año que entraba Rubió en la Real Academia Española. Lluis Fullana cree que es necesario crear una Academia de la Llengua Valenciana, es decir, una Academia como todas las demás, herederas del liberalismo y de la Ilustración, sin ingerencia directa del poder político de turno, y no querían crear un Consejo Lingüístico Consultivo como el que hizo Zaplana de acuerdo con Pla, sesenta y cinco años después, aunque a este Consejo Consultivo le llame Academia. Y querían crear una Academia para que, como ha hecho y hace la Academia Gallega, su lengua no se confunda con el portugués. Mutatis mutandis, nos sirve para el valenciano y el catalán. Fullana lo decía con estas palabras:

“Trobe graus dificultats per a una colaboració ab els gramàtics catalans. Son massa assimilistes. Si es creara una nova Academia, com propòssa Jordi de Fenollar, seria catalana en el sentit estricte de la paraula. Si n’hi havia trenta places, vint serien catalanes, cinc valencianes i cinc mallorquines. Nosatres seriem considerats con a provincians. [...] No, no crec en l’unitat absoluta de la Llengua. Si va existir, fon del segle IX al XII, quan aquell ‘romantium’, però después varen seguir diferent camins. Jo crec que l’ortografia deu d’esser fidel reflecte de la pronunciació i la nostra parla, tant fonèticament com morfològicament diferix proa de la catalana. [...] Opine que la solució seria crear una academia de Llengua Valenciana, Academia que estaria íntimement relacionada ab les segurament existents en Catalunya i Mallòrca. Pero, torne a insistir: ¿Federació? Si. ¿Assimilisme? No. Unió, peró no confussió. [...] La tasca d’este Centre no sería intentar fer tornar al corneu (de) la parla del segle XV. No crec en el encert ni l’eficacia del classicisme arcaitzant. Preferixc que es seguixca l’evolució natural del llenguatge popular, però sempre procurant no caure en la corrupció ni en la mixtificació”.

Todo este trabajo lo compaginó, o mejor dicho lo hizo en los momentos que le dejaban libre sus obligaciones como franciscano. En 1906 había sido nombrado vicario provincial de Valencia y, en 1907, Ministro Provincial de su Orden. A su eficaz gestión se debe que el arzobispado de Valencia cediera la iglesia de San Lorenzo, frente a la actual sede de Les Corts Valencianes, a la Orden Franciscana.

Su relación con Lo Rat Penat
La relación de Fullana en Lo Rat Penat fue amplia y fructífera. En los Jocs Florals de 1909 se le premió el trabajo Estudi sobre Filología Valenciana, que se publicó en 1912. En ese estudio, en palabras de Benjamín Agulló:

“Queda ben clar el desgavell i confusio que reina en Valencia, sobre tot en lo que a l’ortografia es referix.

No obstant, s’aplega a una consciencia general de la necessitat d’unes normes d’unificacio ortografica. Lo Rat Penat mampren l’iniciativa i l’any 1914 encarrega al pare Fullana la difícil missio de redactar un Proyecte de Normes Ortografiques”.

Estas Normes Ortografiques fueron aprobadas por consensos en varias asambleas públicas y se publicaron en el Diario de Valencia.

No dice el padre Fullana en el citado trabajo:

“Para la redacción de estas Normas Ortográficas, prescindimos en absoluto de la catalanas, aprobadas por el ‘Institut d’Estudis Catalans’, según el deseo de esta sociedad [Lo Rat Penat], que era también el nuestro, para que nuestras ‘Normas’ fueran genuinamente valencianas, y con arreglo a la doctrina de la escuela evolucionista’’.

Su Vocabulari Ortográfic se editó en el año 1921 con cuarenta y cinco mil palabras valencianas y dedicó la obra al rector de la Universidad Literaria de Valencia “agraint-li el seu interes per la publicacio i l’haver favorit la creacio d’una Catedra de Llengua Valenciana en la Universitat Lliteraria, designant-lo ad ell per regentar dita catedra.

En la mateixa dedicatoria fa memoria de que l’idea del Vocabulari ve d’antic. Primer de l’Excm. Sr. Baro d’Alcahali, sent President de Lo Rat Penat, i despres acollida favorablement pel Centre de Cultura Valenciana, a proposta d’En Teodor Llorente Falcó, Director numerari de dit centre”.

 
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