Viernes, 16 de febrero de 2007
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el rincón del pediatra
La dermatitis atópica
La dermatitis o eccema atópico es una enfermedad de la piel, muy frecuente en la infancia pues puede afectar al 15% de los niños menores de 5 años, disminuyendo la prevalencia con la edad pero pudiendo afectar también al adulto. Esta ocasionada por la combinación de factores genéticos y ambientales, así la herencia juega un papel importante en esta enfermedad pues normalmente nos encontramos con que la padece también algún otro miembro de la familia. Además se asocia a causas ambientales que de algún modo el niño reacciona al ponerse en contacto con ellas manifestando el problema en la piel, dichos alergenos ambientales suelen ser los ácaros del polvo de casa, el polen, las gramíneas, algunos animales y ciertos alimentos. En síntesis un niño que tenga una predisposición genética al eccema atópico si lo ponemos en un medio con algún componente del que tenga alergia, podrá desencadenar la sintomatología clínica de eccema que luego abordaremos. Esto es necesario el comprenderlo ya que de alguna forma explica que estos niños afecto de dermatitis atópica, soportan siempre la carga genética pero la ambiental pueden evitarla de ahí que muchas veces mejoren al cambiarlos de ambiente.

La presencia de eccemas es el rasgo primordial de la enfermedad, es muy típico su aspecto como parches de piel seca, enrojecida y que pica mucho. Se suele iniciar en la cara y luego pasa a las extremidades con predilección en los pliegues de los codos y detrás de las rodillas y posteriormente puede afectar a todo el cuerpo. Cursa a brotes, por lo que el niño puede pasar épocas sin eccema para de forma brusca agudizarse y aparecer los problemas en la piel. Siempre existe el riesgo de la infección localizada por el rascado ya que la lesión como he comentado antes pica mucho.

El diagnóstico es fundamentalmente clínico observando las lesiones en piel pero dado su componente atópico, nos podemos encontrar con un aumento en sangre de la inmunoglobulina E (IgE) típico de las enfermedades alérgicas.

El tratamiento irá encaminado a la prevención evitando los posibles desencadenantes ambientales de la enfermedad, cuidados especiales de la piel con cremas hidratantes que la nutran y la protejan, jabones especiales para la atopia con pH neutro y actividad eliminadora de grasa mínima y la utilización de unas cremas de aparición reciente que no llevan esteroides y que son tan eficaces como las que los llevan que han sido y son tan utilizadas para tratar esta patología pero que carecen de los efectos secundarios de los mismos como la atrofia de la piel y la posible absorción sistémica del corticoide.

Es difícil prevenir esta dermatitis pero deberemos de estar alertas cuando uno de los progenitores la padezca pues del riesgo en el hijo se multiplica por dos por lo que deberemos recomendar la lactancia materna (www.bienvenidoalavida.es) ya que se ha demostrado que protege a estos niños de tenerla.

Los niños afectos de dermatitis atópica padecen además problemas del sueño por el picor que provoca durante los brotes agudos por lo que es muy importante el iniciar el tratamiento con las cremas antes mencionadas nada más aparecer el brote, siendo en los casos extremos conveniente el utilizar algún antihistamínico por vía oral para disminuir la desazón por el picor.

clinicagarciasala@ono.com

 
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