Domingo, 11 de febrero de 2007
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Valencia
El PP acentúa su perfil valencianista para reforzar la denuncia de maltrato del PSOE
El homenaje a Lizondo intensifica el discurso de la discriminación y el miedo al tripartito
El homenaje a Lizondo intensifica el discurso de la discriminación y el miedo al tripartito
En política, las casualidades no existen. Ningún dirigente ni ningún partido adoptan una decisión “a ver qué pasa”. Siempre existe una motivación, un fin último con el que se pretende ganar apoyo social. Y a tres meses y medio de elecciones, cualquier decisión sólo puede tener el objetivo de ganar votos.

El viernes, algunos de los principales responsables del PP valenciano se citaron en el acto de homenaje al que fuera presidente de Unió Valenciana y de Les Corts, Vicente González Lizondo. En la primera fila del Palacio de Congresos se pudo ver a la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, al conseller Rafael Blasco, al presidente de la Diputación, Fernando Giner, al vicesecretario regional del PP, Ricardo Costa y al portavoz parlamentario Serafín Castellano, entre otros. El despliegue dejó en anecdótica la presencia de UV, José Manuel Miralles, presidente del partido que en su día fundó Lizondo, y eclipsó una presencia de público más bien limitada. ¿Casualidad? A estas alturas, nadie piensa que la apuesta del PP por ocupar el espacio de defensa del valencianismo político, que Lizondo convirtió en aspecto esencial de su trayectoria política, obedezca a una cuestión coyuntural. Los populares ganaron ese espacio en la legislatura que fue de 1995 a 1999, y han puesto especial empeño en no abandonarlo. La decisión, entre otras razones, ha servido para concentrar en la formación que lidera Francisco Camps decenas de miles de votos determinantes para consolidar la mayoría absoluta.

Sin sensibilidad
Pero esa no es la única razón. Desde que Rodríguez Zapatero llegara a la Moncloa en 2004, uno de los mensajes que más ha repetido el Consell y la dirección regional del PP ha sido el del “maltrato” del PSOE hacia la Comunitat. Desde la derogación del trasvase del Ebro, hasta la desatención hacia eventos como la Copa América, la falta de agentes de seguridad, la paralización de infraestructuras estratégicas como el AVE o el desequilibrio en materia de financiación sanitaria han sido argumentos utilizados por el Consell para denunciar la falta de sensibilidad, cuando no la marginación evidente, del Ejecutivo que preside Zapatero hacia los valencianos. Y todo ello, por supuesto, con el silencio cómplice de Ignasi Pla y de los socialistas valencianos.

Reforzar el perfil valencianista y explotar la marginación del Gobierno central a la Comunitat son, por así decirlo, dos caras de la misma moneda. La dirección regional del PP trata de hacer más evidente, o de hacerlo ante más número de personas, que es el único partido capaz de defender los intereses de las tres provincias valencianas. El PSOE, vienen a decir los populares, sólo se preocupa de regiones como Cataluña, gobernadas por un tripartito radical que, como en el caso del Archivo de la Corona de Aragón, no respeta a la Comunitat.

Las relaciones con Cataluña –el presidente Camps no llegó a reunirse de forma oficial con Pascual Maragall y por el momento tampoco lo ha hecho con José Montilla– y la amenaza del tripartito, constituyen razones de calado, según la ejecutiva del PP valenciano, para no escatimar gestos en público que certifiquen el carácter de defensores de las señas de identidad y de los intereses de los valencianos de los populares.

El Compromís pel País Valencià, la alianza electoral suscrita por EU, Bloc y otros tres formaciones progresistas menores, se ha convertido en la excusa perfecta para que el PP valenciano explote el miedo al tripartito. La oferta de un cara a cara, que esta semana planteó el director de campaña de los populares Vicente Rambla, entre Camps e Ignasi Pla y sus compañeros de viaje, pretende visualizar a los ojos de los electores las diferencias entre los programas electorales de estos partidos. Pero sobre todo, trata de importar a la Comunitat la imagen del tripartito catalán, cuyo principal “éxito” la pasada legislatura fue provocar el adelanto electoral.

La estrategia de los populares, previsiblemente, no acaba con el homenaje del viernes al ex presidente de Les Corts. A Vicente González-Lizondo Sánchez, el hijo del fundador de UV, se le atribuye una significativa proximidad con el PP valenciano. Tanta, que muchos sostienen que antes de que llegue la cita electoral decidirá formalizar su pase a las filas populares y aparecerá en alguna candidatura de ese partido, como ya hizo en su día su hermana Olivia.

Mientras tanto, y si el PSPV decide dejar sin explorar ese flanco, los populares continuarán consolidando sus posiciones entre un público que ha sido determinante para las últimas mayorías absolutas del PP valenciano.

 
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