Sábado, 10 de febrero de 2007
Registro Hemeroteca

en

EDICIÓN IMPRESA

Anagramabarcelona, 2006146 páginas
Auster está en otras cosas
Viajes por el Scriptorium supone el regreso de Paul Auster a la literatura de corte metafísico que le consagró en La Trilogía de Nueva York . Ni por su ambición ni por sus resultados es una de sus novelas mayores. En este relato, con mucho de juego metalinguístico, encontramos al Auster existencialista y preocupado por el descubrimiento progresivo de la identidad. Sí, eso de quiénes somos, adónde vamos y qué buscamos en la vida. Para suavizar la ampulosidad del enfoque, el escritor neoyorquino ha ideado, al modo de un mcGuffin hitchcockiano, una leve trama detectivesca, muy próxima al registro habitual de la novela negra.

“¿Le ha influido Dashiel Hammett?”, le preguntó una periodista cuando el novelista presentó Viajes por el Scriptorium en su ciudad natal. “Me gusta más Raymond Chandler”, respondió Auster, quien también negó la influencia de Samuel Beckett, cuyo estilo se ha relacionado también con el suyo y de quien se declaró admirador, “aunque no pienso en él a la hora de escribir”, añadió. “Me gustan los escritores que mezclan en una misma narración lo más divertido con el mayor drama, Shakespeare lo hizo así, Kakfa lo hizo así, Dickens lo hizo así, Cervantes lo hizo así”, enumeró a continuación Auster.

Referencias tan altas para compararlas a su estilo revelan un narcisismo mal disimulado. Al Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2006 se le olvidó citar, ya puesto, a Tolstoi, Proust, Joyce y Nabokov, entre otros posibles hermanos de sangre literaria . Por cierto, Kafka fue un escritor no ajeno a un desesperado sentido del humor, pero resulta muy dudoso calificarle de divertido . El adjetivo chirría.

En la revista Qué leer, Celia Cernadas, admiradora de Auster, se muestra decepcionada con Viajes por el Scriptorium: “Los interrogantes que corroen el alma de Auster le interesan únicamente a él. Es casi un ejercicio impúdico compartirlos y bastante narcisista convertirlos en novela”, afirma. Y en La Voz de Málaga, Pablo Martínez Zarracina también se muestra crítico con los últimos libros de Auster: “(Tras) El libro de las ilusiones , quizá su mejor trabajo hasta la fecha (...) se inició el descenso con La noche del oráculo , que combinaba lo mejor y lo peor de Auster, todo en grandes dosis, en dosis casi intolerables. Después vino la sensiblera Brooklyn Follies y muchos confirmaron sus sospechas: en la gráfica austeriana, la curva comenzaba a dibujar un descenso, el segundo descenso. Viajes por el Scriptorium confirma esta tendencia”.

Las opiniones de Cernadas y Martínez Zarracinas son duras. Pero casi seguro que no injustas. Últimamente Auster parece estar en otras cosas. Tal vez en su faceta de cineasta.

RAFA MARÍ

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad

Canales RSS