Colón cumple hoy 90 años

El histórico mercado, rehabilitado hace tres años, se inauguró el día de Nochebuena de 1916. Cerca del centenario, la joya modernista está mejor que nunca

C. VELASCO VALENCIA
El edificio, antes de la rehabilitación, en una foto que envía el lector Javier Sotés./
El edificio, antes de la rehabilitación, en una foto que envía el lector Javier Sotés.

la presentación en sociedad fue un día de Nochebuena al ritmo de tambores y clarinete. En su puesta de largo, una carroza de estilo Luis XV cerraba el desfile de los vendedores y la cabalgata desde la plaza de Toros. En 1914 empezó a levantarse, pero fue el 24 de diciembre de 1916 cuando se inauguró. El mercado de Colón celebra hoy los 90 años, pero tiene muchos más o muchos menos, según se mire. Si la edad de la joya modernista del Ensanche comienza a contar desde su reforma, el mercado es un retoño de tres años. Si la cuenta arranca con la primera piedra, tiene 92 y si el punto de partida es la presentación en sociedad, 90.

No importa cuántos abriles tiene, porque a su edad está mejor que nunca. La inversión de 36 millones de euros, a cargo del Ayuntamiento de Valencia, supuso un cambio radical de imagen. El mercado, diseñado por el arquitecto Francisco Mora, recuperó su esplendor en marzo de 2003. El concejal de Urbanismo, Miguel Domínguez, definió la reforma de “hito”. El propio edificio fue en su momento un acontecimiento arquitectónico en sí mismo.

Situado en una de las mayores manzanas del primer ensanche de la ciudad del Turia, fue una de las piezas mas relevantes del modernismo. Su carácter abierto, que permite la visión a través de su estructura produciendo una agradable sensación de diafanidad y transparencia, es su principal seña de identidad.

Desde la primera década del XX el mercado de Colón se erige como uno de los edificios carismáticos de Valencia. La construcción de este monumento único de la arquitectura civil se inició en 1914 y aunque su levantamiento estaba prevista que se realizase en doce meses, las obras se prolongaron hasta los veintiocho.

La estructura metálica sobre pilares de fundición, que ideó Francisco Mora, está enmarcada por dos potentes testeros de ladrillo, perforados por imponentes arcos, en los que se produce una brillante utilización ornamental de diversos materiales, fundamentalmente la piedra y el mosaico.

El 28 de marzo de 2003, cuando la alcaldesa presentó el lavado de imagen del monumento, el nonagenario José Mora, hijo del arquitecto, recordaba una imagen única: él, cogido de la mano de su padre, recorría las obras de aquel grandioso edificio. En esas caminatas, alimentó la vocación que lo llevó a convertirse, también él, en un notable arquitecto. “Estoy muy satisfecho con el trabajo realizado por el Ayuntamiento. Tenía mucho miedo a que las obras ejecutadas en sus cimientos afectasen a la estructura del mercado, sin embargo, la capacidad técnica del equipo municipal ha sido espectacular”, dijo entonces.

A comienzos del siglo XX, la imagen colorista, magnífica y prepotente del mercado constituyó una buena muestra de la vitalidad de la burguesía valenciana. La sociedad fue evolucionando. Las necesidades que originaron la creación del mercado fueron menguándolo hasta hacerlo desaparecer como tal.

Los avances tecnológicos, la nueva organización comercial, las más modernas técnicas frigoríficas e, incluso, la incorporación de la mujer y la carencia de una política de gestión renovadora provocaron la muerte funcional del majestuoso edificio de Colón.

cvelasco@lasprovincias.es